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sábado, 18 de agosto de 2012

Ataque (Parte 43)


No me dio tiempo a reaccionar, se había lanzado con mucha rapidez, y me apuntaba con su pistola, pero un segundo después pude ver cómo salía volando, se estampaba con su hermano y se chocaban los dos contra la pared. Lavi había usado su martillo como bate y había dado a Devit para evitar que me atacase. Pero por el camino, Devit se había chocado con Jasdero, por lo que Lavi, de un solo golpe, terminó con mi oponente y el de Raisa. Pero Kanda había tenido la misma idea que Lavi, y se había acercado a Raisa con la katana desenvainada. Iba a descargarla sobre Jasdero, cuando su hermano llegó volando y se llevó al rubio por delante. Lavi miró a Kanda, que seguía con la katana en alto, pero Kanda miró a Lavi molesto.

-Ese era mío, baka usagi.

-Perdona Yu, no quería hacer eso –dijo riendo y llevándose una mano a la parte posterior de la cabeza.

-Tsk.

-No os creáis que os vais a librar tan fácilmente de nosotros –dijeron los hermanos mientras se levantaban uno apoyado en el otro.

Krory, con su Inocencia activada, se lanzó sobre ellos, y pudo alcanzar a Jasdero. Le mordió el cuello y empezó a chupar. Pero Devit le disparó y Krory tuvo que soltar a su presa y retroceder. Mientras tanto, Allen peleaba con Tyki, y Lenalee era su apoyo. Road seguía observando todo desde un extremo de la sala. Pero entonces paso algo que no habría imaginado nunca. Jasdevi se unió para formar una sola persona. Su nueva apariencia era la de una persona alta, con la tez gris y las marcas de los Noé en la frente, pelo rubio largo, con la raíz oscura. Con su nueva forma, Jasdevi se lanzó contra Krory. Road suspiró desde su esquina.

-Tyki, me aburro –dijo chillando, para que su voz le alcanzase al aludido.

-Bueno, pues empieza ya si quieres –dijo él, entre los golpes de Allen.

Road se rió, y clavó su miraba en Lavi.

-Vamos a jugar, Bookman.

Lavi preparó su martillo, y lo interpuso entre él y Road.

-Sabes que eso no te va a servir de nada –dijo ella.

Entonces Allen se dio cuenta de las intenciones de Road, y se lanzó a por ella. Lenalee se encargó de Tyki durante esos segundos en los que Allen se distrajo, y Raisa fue a ayudarla.

-¡No, Road! No lo hagas.

-Lo siento Allen, pero yo también tengo derecho a divertirme un poco.

Yo observé todo en silencio, sin enterarme de qué pasaba. Entonces Lavi cayó al suelo de rodillas y Allen se paró de golpe con cara de horror. Me asusté sólo con mirar la cara de Allen, por lo que me aproximé a Lavi, y me puse a su lado. Tenía los ojos en blanco, abiertos, pero sin ver. Miré a Road con odio, y Allen corrió hacia mí.

-Esto lo hizo la última vez que nos encontramos con ella, aunque me gustaría pensar que esta vez es diferente…

-Es diferente Allen, esta vez no van a ser los fantasmas del pasado los que le atormenten, si no los del presente, todos vosotros vais a acabar con él, y no vais a poder hacer nada por evitarlo.

-¡Road…! –Allen se lanzó a por ella.

Yo me quedé al lado de Lavi, pero siguió sin moverse. Entonces Kanda se aproximó a mí, y me levantó cogiéndome del brazo. Me alejó de él.

-¿Kanda…?

-Esto no me gusta, Juvia. Será mejor que guardemos las distancias.

-¿No lo dirás en serio…?

Pero la mirada de Kanda era seria, y no admitía réplica. Pasaron unos minutos, en los que yo estuve alejada de Lavi, pero sin perderle de vista. Entonces una marca gris apareció por debajo de su ojo izquierdo, y lo abrió lentamente. Se levantó, y empezó a mirar por toda la sala. Krory seguía peleando con Jasdevi, mientras Lenalee y Raisa se las apañaban con Tyki, y Allen con Road. Kanda y yo nos quedamos mirando a Lavi, y finalmente Kanda optó por levantarse y dirigirse a Lavi. Él se dio cuenta, y empezó a acercarse también a Kanda. Se quedaron uno en frente del otro, mirándose a los ojos, hasta que Kanda agachó la cabeza en un suspiro y Lavi le dio un puñetazo, con tal fuerza que salió disparado hacia donde yo me encontraba.

-¡Kanda! ¿Estás bien?

Kanda se limpió la sangre de los labios, y me habló sin quitarle la mirada de encima a Lavi.

-Ese no es Lavi…

-¿Qué…?

-Lo que oyes, no es Lavi. Perdóname Juvia…

Kanda se levantó y se dirigió a Lavi con la katana desenvainada. Se quedó delante suya dudando unos segundos. Pero Lavi levantó los brazos para seguir atacándole. Kanda esquivó ese segundo golpe, y le dio con la katana en el estómago. Solté un grito de horror, pero luego me tranquilicé al darme cuenta de que le había dado con el dorso de la espada.

-¡KANDA! –grite entre lágrimas.

Kanda siguió esquivando los golpes de Lavi, y de vez en cuando le daba con el dorso de la katana, pero Lavi no sentía el dolor, a pesar de que la sangre empezaba a asomar por las heridas, y volvía a atacar. Entonces Road se deshizo de Allen, y vino hacia mí.

-Parece que estás sufriendo, pero no es ni una pequeña parte de lo que él está sufriendo.

-¿Qué le has hecho maldita…? –fui a levantar la mano, pero Road me paró.

-No creo que quieras hacer eso. Ahora su vida –dijo señalando a Lavi-, depende completamente de mí.

Me quedé en silencio.

-¿Quieres saber lo que le está pasando? –me preguntó, pero ante mi silencio, siguió hablando-. Verás, el alma de Lavi ha estado peleando contra sus miedos más profundos, aquellos que no le cuenta a nadie. Se ha enfrentado a todos vosotros, sus supuestos amigos, y ha perdido. Ha sufrido la traición por parte de todos vosotros, y ha sentido su fracaso como Bookman. Eso le ha atormentado, y ahora es lo que ves, un juguete que puedo utilizar a mi antojo. Ahora sólo es un recipiente, ha perdido su alma.

-No, eso no…

-¡Lavi ha muerto! El Lavi que todos vosotros conocíais ya no existe –dijo riéndose-. Ha caído en la oscuridad  nadie podrá sacarlo, su alma ha muerto.

-No…

Salí corriendo de allí, en dirección a Lavi y Kanda, que seguían peleando. Lavi había acorralado a Kanda en una esquina, y le daba puñetazos, de los que Kanda se defendía como podía sin más ayuda que los brazos. Llegué hasta allí, y paré a Lavi. Le abracé pasándole los brazos por encima de los suyos y entrelazándolos por delante de su cuerpo.

-Basta Lavi… ¡Basta! ¡Te sacaré de la oscuridad aunque sea lo último que haga!

Recibí un par de golpes en el estómago, ya que aun podía mover los codos, pero le abracé con más fuerza. Entonces pareció desfallecer, y tuve que sujetarle para que no cayese al suelo. Kanda se dio cuenta y me ayudó a recostarle en el suelo. Entre los dos le tumbamos, y Kanda le puso la cabeza sobre mis rodillas.

-Quédate aquí, voy a por la enana esa.

Eché un vistazo rápido al campo de batalla. Las cosas seguían como hace un momento, menos Allen que había vuelto al lado de Lenalee a pelear contra Tyki, y Raisa fue a ayudar a Kanda. Yo agaché la cabeza y miré  a Lavi que iba recuperando poco a poco la respiración. La marca de debajo del ojo desapareció, y finalmente abrió los ojos.

-¡Lavi! –me lancé a su cuello.

-J-juvia…

Empecé a llorar aun agarrada a él.

-Juvia, ¿qué ha pasado? –dijo mientras se incorporaba.

Me separé de él, y me le quedé mirando de frente. Él me secó las lágrimas.

-Mejor te lo cuento luego.

Por detrás de Lavi pude ver cómo Krory había terminado con Jasdevi y Allen le daba un golpe a Tyki, lanzándolo sobre Road. Jasdevi se fue arrastrando como pudo al lado de Road, y entonces se quedaron los tres mirándonos.

-Esos malditos exorcistas… Esa estúpida cría –dijo Road mirándome a mí-. ¡Te vas a enterar!

Road creó varias estacas de cera a su alrededor, y Allen y Lenalee parecieron asustarse.

-¡Juvia, cuidado! –gritó Lenalee.

Las estacas empezaron a dar vueltas sobre sí mismas para coger fuerza, y fui entonces consciente de lo que intentaba hacer Road con ellas. Pude ver como las lanzaba, todas hacia mí…
Abrí los ojos, y vi a Lavi delante de mí, de rodillas y con los brazos extendidos, con un hilo de sangre que le corría por la boca.

-¿E-estás bien?

No pude responder. Unos pentáculos empezaron a aparecer por la cara y los brazos de Lavi.

-¿L-lavi?

Levanté un brazo hacia él, y pude ver que unos pentáculos aparecían también por mi brazo.

-M-mierda, he fallado –dijo Lavi antes de desplomarse sobre mis brazos.

-¿Lavi? ¡LAVI!

Me quedé con Lavi sobre mis brazos, intentando despertarle, que se moviera, que me mirase, que me sonriese y me dijese que estaba bien, pero…
Allen y Kanda se lanzaron contra los Noé, pero ellos abrieron un agujero negro y escaparon por él. Krory apareció como una sombra a mi lado, y Raisa se acercó por detrás de mí, sentándose a mi lado.

-Déjame Juvia, tengo que sacarte esa sangre infectada.

-Pero Lavi…

-La tuya está menos extendida, tardaré menos contigo. Luego lo haré con Lavi.

Krory me mordió el brazo, y noté como la sangre abandonaba mi cuerpo rápidamente. Me sentí mucho más débil, pero no pude permitirme el lujo de perder el conocimiento, no es esa situación. Los pentáculos de mi brazo fueron desapareciendo poco a poco, hasta que finalmente no quedó ninguno. Entonces Krory cogió a Lavi con cuidado y le dio la vuelta, colocando su cabeza sobre mis rodillas. Se inclinó hacia él, y le mordió en el cuello. Pude escuchar como Krory iba bebiendo la sangre de Lavi, y los pentáculos iban desapareciendo de su cuerpo, empezando por los de los brazos. Pasaron varios minutos hasta que todos los pentáculos fueron eliminados, y en su cara no quedó rastro de aquellas horribles marcas, que podían llegar a significar la muerte en la mayoría de los casos.

-Yo ya he hecho todo lo que he podido –dijo Krory mientras se limpiaba los restos de sangre de los labios.

Lo último que hice fue sonreír y mirar a Lavi antes de desmayarme en los brazos de Raisa.

jueves, 16 de agosto de 2012

Noé (Parte 42)


-¡Lavi! –Raisa se quedó mirando como Lavi había aplastado a Kanda y a Allen, y luego se giró a mí.

A mí me empezaron a fallar las piernas, y me tuve que sentar en el suelo, sobre mis rodillas. Kanda se incorporó y quitó, sin el mayor esfuerzo, a Lavi de encima suya.

-Parece que lo que pasa a lo largo de la casa también pasa a lo ancho, de arriba abajo… Porque a él se lo había tragado el suelo, ¿no, Juvia? –dijo Kanda señalando a Lavi que seguía tirado en el suelo.

Asentí, aun mirando a Lavi. Entonces un resplandor verde se iluminó por debajo de Kanda, que salió volando hacia el otro extremo de la habitación. Allen había activado su Inocencia para quitarse a Kanda de encima.

-¿Qué te crees que haces, fregona con patas? –dijo Kanda saliendo de entre unos trozos de madera sobre los que había caído.

-Pesas, maldito gordo –repuso Allen molesto.

-¿A quién llamas gordo, maldito crio? –dijo Kanda sacando la katana y dirigiéndose hacia Allen.

-Al que me llama fregona con patas -dijo Allen parando la katana con su brazo izquierdo.

Entonces Lavi, aun en el suelo, empezó a moverse.

-¿Qué ha pasado? –dijo llevándose la mano a la cabeza.

Kanda se acercó a Lavi y le dio un capón.

-¡Ay! ¿Qué…? ¡Yu!

-Tsk. No me llames así, estúpido conejo. Eres idiota, no sabes el susto que la has dado –dijo Kanda señalándome a mí.

Me puse roja al segundo, al notar la mirada de Lavi sobre mí.

-Juvia… -Lavi se levantó y se acercó a mí.

Las piernas le fallaban y llegó tambaleándose a mi lado. Cuando llegó, se dejó caer y me abrazó con fuerza.

-Lo siento…

-Eres idiota… ¿Por qué me soltaste la mano en ese momento?

-No quería que tú también cayeras.

Suspiré, intentando retener las lágrimas. Lavi sonrió. Entonces se dio la vuelta y se quedó mirando a Kanda.

-¿Y qué hacéis vosotros aquí?

-Bueno, Komui nos encargó ocuparnos de un carro que se movía solo, y que atacaba a cualquier carromato que se encontrase en su camino –explicó Kanda-. Y bueno, el carro nos trajo hasta aquí, y entonces desapareció. Se nos ocurrió buscar por los alrededores, pero la noche se nos echó encima y decidimos pasar aquí la noche. No imaginábamos que aquí hubiese un fantasma.

-Supuestamente, pero no hemos visto nada aún. Lo más raro que nos ha pasado ha sido esto, y lo de andar dando círculos –dijo Lavi.

-Bueno, lo del ciclo ese puede ser cosa de la Inocencia… -dijo Kanda pensativo.

-Por cierto, Krory y Nemu aun no han aparecido –dijo Allen.

-Vaya, ya iba siendo hora de que se acordasen de ellos, ¿no crees?

-Tienes razón, hermano, ya creía que se habían olvidado de sus compañeros.

¿Hermano? Un momento, ellos no… Otra vez no…

-Jasdevi –dijo Allen.

-¿Jasdevi? –pregunté.

Allen asintió.

-Es así cómo se hacen llamar. Ellos se llaman Jasdero y Devit, y juntos son Jasdevi.

O sea, que sí son los gemelos, pues qué bien.

-Vamos, no juguéis así con vuestros jóvenes invitados. Devolvédselos, y así tendremos entretenimiento para más rato.

Esta última voz era elegante, de hombre, y me sonaba de haberla escuchado en algún otro lugar… Por último se escuchó una risita juguetona, de niña probablemente, que recorrió todo el techo. Pude ver por el rabillo del ojo cómo Allen temblaba de arriba abajo. Lavi sonrió.

-Allen –dijo la última voz, dulce y juguetona-, volvemos a encontrarnos.

Entonces, en el techo volvió a surgir un agujero negro, por el que cayó Krory, y justo encima suyo Nemu. Ambos parecían estar bien, se levantaron y se pusieron a nuestro lado. El agujero del techo se cerró, pero se abrió uno en una de las paredes. Por ella apareció una sombra, pequeña, que veía corriendo hacia nosotros y se lanzó sobre Allen de un salto. Era una niña pequeña, con el pelo corto morado y abrazaba a Allen con fuerza.

-Allen –dijo con voz cantarina-, te echaba de menos, tienes que venir más a verme.

Allen se la quitó de encima y se levantó, apartándose de ella. Lavi se acercó a mí, y me tomó del brazo, obligándome a alejarme de ella. Le miré interrogadora.

-Es una Noé.

¿Noé? La miré. Pero no tenía las marcas en la frente y su color de piel era normal. Lavi pareció leer mis pensamientos, porque se volvió a dirigir a mí.

-Pueden adoptar apariencia humana para pasar inadvertidos.

La chica se giró hacia Lavi.

-¡Vaya! Si es Bookman Junior –dijo con cierta sorpresa-. Tenemos que volver a jugar, la última vez me ganaste, pero esta vez he cambiado un poco las normas. Verás qué divertido.

Lavi se alejó más de ella, tirando de mí también. Entonces, por el agujero por el que había aparecido la joven, aparecieron los gemelos, apuntándose entre ellos con sus armas, y mirándonos.

-Mira hermano –dijo Jasdero-, son las exorcistas de la otra vez, y también está el alumno de ese maldito general.

-Vais a pagarnos todos los que nos debéis, y esta vez va en varios sentidos, no solo en el financiero.

-Vamos, vamos, no os enfadéis, el juego aun no ha empezado.

Un última sombra estaba apareciendo por el agujero, y se cerró tras de él. Era alto, con sombrero de copa y traje, que le hacía parecer aun más alto. Entonces le reconocí. Era el Noé que destrozó la Inocencia delante de nuestros ojos.

-Road, tranquila, vamos ven aquí, dentro de poco podrás poner en práctica tu juego, y te dejaré que elijas al que quieras para ello.

-Gracias Tyki, creo que ya lo tengo elegido –dijo la pequeña, dirigiéndonos una mirada a todos nosotros.

-¿Podemos empezar ya? –dijo Devit, impaciente.

-Son todos tuyos, pero déjame a mí al joven Walker.

Allen activó su Inocencia. Su arma había mejorado gracias al entrenamiento que había recibido por parte de Bak, en el cuartel de Asia. Su nueva Inocencia, o mejor dicho, su Inocencia mejorada era ahora Crown Clown. Su brazo izquierdo era ahora negro y llevaba a la espalda, entre todo el pelo blanco que le había salido del abrigo, una máscara de plata. Entonces, su brazo izquierdo se transformó en una espada ancha y blanca, muy parecida a la que el Conde estuvo a punto de usar conmigo la noche que tuve el placer de conocerle. Tyki se lanzó contra él y empezaron a pelear. Pero no pude seguir observando la batalla. Jasdevi habían empezado a disparar con sus pistolas en todas direcciones, obligándonos a tomar parte en la batalla. Road, por el contrario, se quedó en una esquina observando. Devit se separó de su hermano y se acercó a mí, mientras que  Jasdero se fue a por Raisa.

-Me las vas a devolver todas juntas, maldita exorcista. 

martes, 17 de julio de 2012

De susto en susto (Parte 29)


-¡Juvia! –Lavi había gritado mi nombre, y venía a por mí, montado en su martillo.

Yo intenté coger a Nemu, me fui acercando cada vez más, pero el suelo estaba también cada vez más cerca. Entonces Nemu abrió los ojos, y me vio por encima suya, mientras caíamos. Estábamos muy cerca del suelo, cerré los ojos y… Nada… Sentí que flotaba. Empecé a abrir los ojos, y me encontré de frente con unos ojos azules, brillantes, y muy grandes.

-¿Nemu? –dije girando la cabeza.

-Menos mal Juvia, que susto… -dijo mientras me daba un lametón, pero con el tamaño de la lengua en ese estado, me empapó entera.

-Hacía tiempo que no te veía así, desde que nos conocimos.

-Esto es lo que he estado entrenando con Komui. Ahora puedo seros útil.

Paseé la mirada por encima de aquel gato, observando todos los cambios que se había producido en él tras el entrenamiento. Una llama azul le salía de la frente, y sus ojos eran azules más claros de lo que eran en su forma encogida. Me llevó al suelo, y Raisa se lanzó a mi cuello. Alcé la vista y pude ver cómo Lavi y Lenalee les daban otro golpe a la los hermanos, que cayeron al suelo cerca de nosotros. Lenalee y Lavi se apresuraron a bajar, y seguir con la pelea, mientras Kanda y Raisa corrían detrás de los hermanos. Los demonios se fueron acercando, y empezaron a disparar al cuartel. Krory saltó sobre el más cercano, y le dio un mordisco. Pude ver cómo se relamía mientras iba saltando a por su siguiente víctima. Los demonios fueron desapareciendo poco a poco, por acción de Krory, Lenalee, Kanda y Allen. Raisa seguía corriendo detrás de los gemelos, aprovechando los ataques de Lavi para intentar tocarlos, y hacerlos regresar a la fuerza, como lo hizo la última vez. Yo me encargaba de los demonios, aun sobre la espalda de Nemu. El gato se lanzaba sobre los demonios, y los hacía trizas con sus zarpas y dientes, y yo me encargaba de su retaguarda, envolviendo a los demonios en remolinos de agua. Pronto todos los demonios fueron exterminados por completo. Todos dirigimos nuestra mirada a Raisa y Lavi, que se seguían peleando contra los hermanos. Ellos les disparaban con sus armas, y Lavi salió disparado en más de una ocasión, pero se levantaba sin problemas y volvía a la carga. Raisa optó finalmente por sacar la katana, y los gemelos dejaron de disparar y se dieron la vuelta, corriendo como si les persiguiese el mismísimo diablo. Lavi aprovechó ese momento para darles con el martillo. Los lanzó hasta el pie de la grieta por la que habían aparecido. Un brazo apareció entre aquella luz blanca y le dio un capón a cada uno antes de tirar de ellos, y volver a meterlos en la puerta que comunicaba nuestro cuartel con lo que probablemente sería el escondite del Conde. Ante nuestra atónita mirada, llegaron Raisa, enfundando la katana, y Lavi encogiendo su martillo. Las puertas del cuartel se empezaron a abrir y por ellas aparecieron rastreadores y enfermeras. Komui llegó hasta nosotros, abriéndose paso entre la gente. Se quedó mirando la grieta y, cuando hubo desparecido por completo, tomó a Noda, y contactó con un golem que había dejado en el interior del cuartel.

-¿Miranda? ¿Estás bien?

-Sí… estoy bien… -la voz de Miranda llegaba desde el otro lado muy débil, casi un susurro-. ¿Y por allí?

-Bien, todo ha terminado –Komui nos miró a todos, y tras un asentimiento de todos, menos mío y de Raisa, se dirigió a Noda-. Está bien Miranda, puedes desactivarlo.

Se oyó un suspiro, y el reloj que había sobre nuestras cabezas empezó a encogerse, hasta desaparecer por completo. La cúpula dorada que nos cubría se fue encogiendo hasta traspasar los muros del cuartel. Entonces empecé a sentir pinchazos por los brazos, y un hilo de sangre apareció en mi frente. A los demás también les pasó algo parecido. Las heridas que supuestamente debían haber aparecido durante la batalla, estaban apareciendo en aquel momento. Miré a Raisa, y ella me dirigió una sonrisa tranquila antes de cerrar los ojos, y sentarse en el suelo. Kanda se agachó a su lado, y le pasó su brazo por la cintura, ayudándola a levantarse. Luego miré a Lavi, pero él ya estaba de rodillas en el suelo, con una mano en la cabeza. Me agaché a su lado, le miré a los ojos, y pude ver cómo iban perdiendo el brillo. Se cerraron y entonces se desplomó sobre mí.

-¿Lavi…? –empecé a decir con los ojos desorbitados.

Lenalee llegó a mi lado, y me ayudó a dar la vuelta a Lavi. Krory, ya con el flequillo caído, se acercó, y cargó con Lavi. Komui abrió un pasillo para que pudiésemos llegar al cuartel, y lo atravesamos corriendo, todo lo rápido que nuestras heridas nos permitieron. Llegamos a la enfermería. Allí nos esperaban la jefa y Garuna, que nos miraron preocupadas. Kanda acercó a Raisa a una cama, y lo mismo hizo Krory con Lavi, y pronto estuvieron rodeados de enfermeras. Garuna se acercó a mí, y me puso una mano en el brazo. Yo noté una punzada en la frente y me llevé la mano. Cuando la aparté y la miré, la vi cubierta de sangre. La vista se me fue haciendo borrosa, hasta que dejé de ver, y me desplomé.
Desperté un atardecer, con el sol dándome de cara a través de la ventana. Me incorporé en la cama, y alguien se acercó a mí.

-¡Juvia! ¿Cómo estás?

-Garuna… Bien, creo. ¿Qué ha pasado?

-Te diste un golpe en la cabeza, pero te las arreglaste para permanecer consciente hasta que vinisteis aquí. Supongo que sería por ver así a Lavi…

-Lavi… ¡LAVI!

Garuna se llevó un dedo a los labios, mientras que con otro me señalaba a la cama de al lado. Lavi estaba tumbado en ella, dormido. Respiraba lentamente, y de manera entrecortada.

-No tiene buena cara…

-Tranquila, se pondrá bien. Pero las heridas que tiene son muy extrañas –la miré sin comprender, por lo que continuó su explicación-. Tiene zonas del cuerpo heladas, y otras las tiene quemadas. Es muy extraño…

-Es la habilidad de esos hermanos, sus pistolas…

-¿Entonces las quemaduras de los brazos son del primer ataque, el que tuvisteis hace unos días?

Asentí, mientras miraba a Lavi. De vez en cuando temblaba durante unos segundos.

-¿Cuánto lleva así?

-Desde que lo habéis traído, un día, más o menos.

-¿Es ese el tiempo que llevo durmiendo?

Garuna asintió.

-¿Y no habéis hecho nada?

-No sabemos qué hacer… Lo hemos intentado todo, con agua caliente para las zonas heladas, pero perjudica las zonas quemadas, y lo mismo con el agua fría…

-¿Puedo probar una cosa?

-Claro –dijo ella mientras se apartaba de mi lado para dejarme bajar de la cama.

Me levanté, y me acerqué a Lavi. Su respiración era entrecortada, y su cara reflejaba sufrimiento. Me quedé mirando, sin saber cómo empezar. Garuna debió de darse cuenta, porque se acercó a Lavi, y le destapó, dejando su pecho al descubierto, quemado por unas zonas, y con escarcha por otras. Comencé por situar mis manos en las zonas quemadas, como hice con sus brazos en una ocasión anterior. El agua empezó a acumularse en torno a ellas, y pasó delicadamente por las heridas abiertas. Poco a poco se fueron curando, pero sin cerrarse por completo. Estuve unos minutos paseando mis manos por las quemaduras de su cuerpo. Cuando hube terminado con ellas, me dispuse eliminar la escarcha restante. Como cuando hice con Kanda, tuve que recrear un sentimiento de enojo, pero no pude, no estaba enfadada, estaba asustada. Mis manos temblaban. Garuna  me puso una mano en el hombro a modo de apoyo. Cerré los ojos, pero no me llegué a enfadar, fue sólo un enojo ligero, pero tenía que intentarlo. Pasé las manos por la escarcha, y necesité varios minutos para derretir la escarcha de las heridas, mucho más que para curar las quemaduras. Cuando terminé, Lavi seguía temblando, pero su expresión se relajó. Entre Garuna y yo le cubrimos con varias mantas para que entrase en calor. Entonces, cuando me quedé quieta, noté una sensación de vértigo, y me tuve que apoyar en la cama de atrás para no caerme. Garuna vino corriendo hacia mí, y me ayudó a tumbarme.

-Es normal, has utilizado mucho la Inocencia. Descansa un rato, y tranquila, que Lavi ya está mucho mejor, gracias a ti.

-¿Y los demás cómo están?

-Raisa y Kanda están dormidos, los dos bien, Raisa un poco más herida que Kanda, pero no corre peligro. Lenalee y Allen también están bien, han salido casi sin ningún rasguño, como Krory. Y también está por aquí Miranda, la chica del tiempo, que ha terminado un poco fatigada, y Komui ha preferido traerla aquí para que nos encarguemos de ella, por si acaso, aunque está bien.

-¿Y Nemu? ¿Y Noda?

-A Noda le tienes ahí mismo, no se ha separado de ti ni un segundo, pero después de estar varias horas vigilándote, se ha dormido. Y Nemu está bien, tiene una patita torcida, pero se pondrá bien, lo único que necesita es un poco de reposo. Deberías haber visto a la jefa consultando tomos de veterinaria… Estaba muy graciosa.

Me imaginé la escena, y no pude evitar soltar una risita.

-Bueno, descansa un poco más. Yo estaré por aquí, que hoy me toca guardia, así que duerme tranquila.

Me tumbé un poco más en la cama, viendo como Garuna se alejaba, observando a los demás pacientes. Me di la vuelta, en dirección a Lavi, y me quedé dormida.

lunes, 16 de julio de 2012

Nos volvemos a encontrar (Parte 28)


Al rato estuvimos en su despacho, esperando a que llegara. Antes de que Komui apareciese, fueron llegando otros exorcistas, como Kanda, Raisa y Krory. Nos juntamos todos en un grupo. Los chicos debatían sobre qué era lo que podía haber causado aquello, mientras que las chicas escuchábamos en silencio. Yo aun estaba preocupada por Nemu. Que hubiese desaparecido justo ahora que pasaba esto no me gustaba nada. Esperamos hasta que Komui apareció, acompañado de una joven, con el pelo castaño por el hombro, con ojeras bien marcadas, y con un traje de exorcista parecido al de Raisa. Nos miraba a todos desde detrás de Komui.

-Miranda, ¿puedes hacerlo desde aquí? Imagino que aquí estarás segura si pasa algo.

La chica asintió, extendió el brazo, y a su alrededor se empezó a formar un halo de luz verde. Una burbuja empezó a salir de ella, y se fue extendiendo por toda la habitación, hasta llegar a traspasar las paredes, y cubrir el cuartel por completo. Lavi me tomó de la mano, y me acercó a una ventana. Me asomé, y observé asombrada como el suelo del jardín volvía a su estado original, sin una grieta.

-Este es el poder de Miranda. Puede devolver las cosas a su estado original. Algo así como retroceder en el tiempo, y mantenerlo.

-El problema está cuando lo desactivo… -la joven se había acercado a nosotros-. Hola, soy Miranda –dijo tendiéndome la mano.

-Hola, soy Juvia –le dije mientras le devolvía el saludo-.  ¿Por qué dices que el problema está cuándo la desactivas?

-El tiempo vuelve a su curso normal, recuperan el daño que han recibido y acumulándose al que han recibido después de que yo parase el tiempo. Y además, como no se sabe el daño que reciben, ya que no podemos verlo, hay veces que es irreparable…

-Corremos el riesgo de que el cuartel sea destruido –dijo Komui desde detrás nuestra.

-No solo  el cuartel… También la gente. Todo el mundo que esté debajo de esta burbuja no es consciente de los daños que está sufriendo, y puede ir recibiendo más, hasta que, cuando la desactivo, m-mueren…

El horror se hizo visible en mi rostro. Es cierto que es un poder muy útil, pero muy peligroso.

-Bueno, tendremos cuidado –dijo Lavi sonriente.

-Eso no están fácil como decirlo, baka usagi –Kanda había intervenido en la conversación.

-Bueno, Kanda, pero tenemos que intentarlo –añadió Allen.

-Tsk… Además, estáis presuponiendo cosas, Moyashi. Aun no sabemos qué es lo que está pasando.

-Es Allen, maldito retardado –los ojos de Allen brillaban de forma siniestra.

-Dejad de pelear… -Lavi  se había puesto en medio, intentando tranquilizarlos, pero las chispas seguían saltando entre ellos-. ¡He dicho que paréis ya, Yu, Moyashi!

-¿A quién llamas Moyashi, baka Lavi?

Lavi resopló, levantando el mechón de flequillo que le asomaba por debajo del pañuelo. Raisa, Miranda, Lenalee y yo sonreímos, más tranquilas.

-Bueno, lo mejor será que nos movilicemos. Miranda, tú te quedas aquí con el equipo de investigación. A los demás os quiero en la azotea. Desde allí podréis ver si se acerca algo. Juvia, ten a Noda cerca por si acaso.

Asentí, y salimos todos corriendo de allí, dirección a la azotea. Una vez estuvimos arriba, me asomé para poder observar todo desde allí. Nunca antes había subido a aquel lugar. Era muy alto, y tenía unas vistas preciosas, lástima que no pudiera disfrutarlas en aquel momento. Nos distribuimos la azotea entre todos, para tener bien cubiertos todos los lados. Cuando estuve en mi puesto, miré al cielo. Justo encima de nosotros había un gran reloj flotando, cuyas manecillas giraban en sentido contrario. A partir del reloj se formaba una gran cúpula de tonos dorados que cubría todo el cuartel, incluyendo el jardín, y llegaba mucho más allá de lo que podía ver a simple vista. Con los ojos entrecerrados, intentando ver hasta dónde llegaba el poder de Miranda, descubrí una gran mancha a lo lejos, en medio del cielo.

-¡Demonios! –gritó Raisa. Noda se conectó, y el mensaje le llegó a Komui.

-Está bien, quedaos allí arriba, y atacar desde ahí. Si os necesitamos por aquí abajo, os avisaremos.

Nos pusimos en guardia, preparando nuestras armas. Kanda y Lavi sacaron su katana y martillo, Raisa se quitó los guantes, al igual que Allen, que se quitó el de la mano izquierda. Lenalee activó sus botas, Krory se subió a la cornisa, el flequillo se le puso de punta, y su mirada se hizo mucho más fiera, y yo me acerqué más a la cornisa, con las manos preparadas para atacar en cualquier momento. De repente, un rayo partió el cielo. Era de color morado, y se quedó cruzando el cielo, de arriba abajo. Del rayo empezó a surgir una luz blanca, y en la base aparecieron un par de sombras.

-¡¡MALDITOS EXORCITAS!! ¡AUN NO HEMOS TERMINADO!

Las voces, a dúo, se escucharon por todo el cuartel.

-Oh, oh… -Lavi se había llevado la mano a la parte posterior de la cabeza.

-Tsk –Kanda giró la cabeza inmediatamente, y se pudo ver como se desinflaba levemente.

Raisa y yo ahogamos una exclamación. Lenalee se llevó la mano a la boca, Krory se balanceó un poco en la cornisa, emocionado por la presa que tenía a la vista.

-Ellos otra vez… -susurró.

-¡¡¿¿QUÉ HACÉIS VOSOTROS AQUÍ??!! –Allen se había acercado a la cornisa y, con los ojos como platos, y un dedo acusador, se quedó observando a los recién llegados.

-¿Quién es ese, hermano? –preguntó el rubio.

-¡¡Aah!! ¡Es ese maldito exorcista! ¡El que tiene que pagar las deudas de ese maldito general! ¡¡TÚ, VEN AQUÍ Y DANOS LO QUE NOS DEBES!!

-No sé de qué habláis, ese tema ya quedó zanjado.

-¡Eso es mentira, nosotros aun seguimos sufriendo por las deudas de ese maldito Cross!

-Pero ese ya no es mi problema, yo ya no tengo contacto con ese hombre.

-Muy bien, con que esas tenemos… Y si os enseño ¡esto! –el moreno había sacado la mano que llevaba a la espalda, y nos mostró una gallina.

-¿Una gallina? –dijo Lavi frotándose el ojo.

-Sí, eso es una… ¿¿gallina?? ¡Jasdero! ¿Qué has hecho?

-Perdón, hermano, aquí tienes…

-Idiota –dijo cogiéndole el bulto que le tendía y dándole un capón-. EJEMM –se aclaró la garganta-. ¡¡ESTO!! –dijo tendiéndonos el bulto nuevo.

Entrecerramos los ojos para ver qué era lo que nos estaba mostrando…

-¡¡NEMU!! –mi grito recorrió toda la azote. Yo me encaramé más aun, Lavi me frenó, tomándome por el brazo, y Raisa y Lenalee ahogaron un grito.

-¡Devolvednos a Nemu! –gritó Lavi mientras me acercaba a él.

-De eso nada, será un buen regalo para el Conde. Así perdonará nuestro fallo del otro día.

En ese momento, algo pasó volando por mi lado. Cuando me di cuenta de lo que era, ya era tarde. Noda estaba fuera de mi alcance, y volaba en dirección a Nemu y los gemelos.

-¡¡Noda, vuelve!! –grité mientras una lágrima caía por mi mejilla.

Entonces Lenalee saltó al vacío, y cuando estuvo en el punto más alto que le permitió el salto, Allen saltó detrás suya, llegó hasta ella, y se impulsó. En pocos segundos estuvo frente a los hermanos, peleando con ellos. Lenalee también se unió a la lucha. Krory se dejó caer por la cornisa, y llegó hasta ellos como si de una sombra se tratase, silencioso, y veloz. Raisa y Kanda dieron media vuelta y bajaron por las escaleras, y Lavi me tendió la mano, y los dos nos subimos al martillo, que se alargó hasta dejarnos al lado de los hermanos, que esquivaban los ataques con Nemu aun agarrado fuertemente. Jasdero y Devit se elevaron en el cielo, quedándose solo al alcance de Lenalee, Lavi y mío. Lenalee siguió atacándoles, y ellos, ya cansados, empezaron a recibir sus golpes. Nos encontrábamos a una altura para nada despreciable, y fue entonces cuando Devit soltó a Nemu, que empezó a caer. Yo intenté cogerle en su caída, pero me resbalé del martillo, y caí yo también. 

viernes, 29 de junio de 2012

Jasdevi (Parte 23)


En ese momento Lavi y Kanda saltaron y se interpusieron entre los recién llegados y nosotras. Kanda fue el primero en hablar.

-¿Noé?

-¿Qué?  Espera, esas marcas… ¡Un momento! Yo os conozco. Nos encontramos aquella ocasión en el arca. Kuro-chan se encargó de vosotros –dijo Lavi.

-¿Ese maldito vampiro? ¿Qué dices? Ese está criando malvas… -rió el moreno.

-Os habéis perdido una buena parte de la historia. Todos llegamos sanos y salvos de aquella trampa vuestra.

-¿Trampa? Fuisteis vosotros los que entrasteis por vuestra cuenta –el moreno parecía enfadado, pero seguía apuntando al rubio con su arma-. Además, aun no nos habéis pagado todo los que nos debéis.

-Eso no es asunto nuestro, eso tienes que hablarlo con Allen…

-Ese maldito General…

-Tenéis que pagar por todo lo que hemos pasado por vuestra culpa –el rubio había intervenido en la disputa.

-¡¡!! –el moreno había puesto cara de horror.

-¿Qué pasa, hermano? –el rubio se giró hacia su hermano, apuntándole con su pistola.

-El vampiro, conocen a ese monstruo… Debieron de estar aquella vez. Tienen que ser… ¡¡¿¿EXORCISTAS??!! –los dos se giraron hacia Kanda y Lavi y se les quedaron mirando con las bocas muy abiertas, y abrazados entre ellos.

Lavi se llevó la mano a la cabeza, y Kanda soltó un suspiro.

-Mira que sois lentos… -dijo Lavi sacando su martillo.

Los hermanos se alejaron un poco aun abrazados.

-No podemos pelear contra ellos Devit –dijo el rubio.

-Lo sé Jasdero, si peleamos, nos cargaríamos este sitio, y al Conde le gusta mucho, y más cuando se entere de que su plan ha funcionado…

-¿Plan? –Kanda no pudo aguantar más tiempo callado.

-¡Ja! Así es. A vosotros, humanos idiotas, os gusta todo lo peligroso y misterioso. Hace un tiempo detectamos Inocencia aquí y vinimos para llevársela de regalo al Conde. Pero descubrimos que el laberinto se las arreglaba por su cuenta para no dejar salir al que entraba. Se lo contamos al Conde, y dijo que lo dejáramos así, que además de que sería un buen método para que los demonios subieran de nivel acabando con todos los infelices que entraban, serviría como reclamo para los exorcistas. Una trampa mortal –los dos hermanos se rieron a la vez-. Y parece que hemos tenido suerte. Hemos atrapado cuatro de una sola vez. Al Conde le va a gustar esto…

-¿Cuatro? Jeje, ¿de qué hablas…? –dijo Lavi.

-¿Que de qué…? –el moreno se llevó la mano a la cabeza mientras que el rubio nos señalaba a nosotras -. Aquellas están con vosotros, ¿no?

-¿Ellas? No, estaban por aquí, siendo perseguidas por vuestros juguetitos, y vinimos a ayudarlas –dijo Lavi, mientras Kanda sacaba la katana.

-Bueno, da igual, van a servir de alimento a los demonios, como vosotros, después de arrebataros la Inocencia.

Lavi y Kanda activaron sus Inocencias, y se dispusieron a pelear. Los hermanos se separaron y se subieron a un arbusto.

-¡Eh! Venga, venid aquí.

-Nosotros no peleamos así, y tú deberías saberlo, mocoso.

-No me llames mocoso, puede que sea más mayor que vosotros, renacuajos.

-Baka usagi, no entres en sus juegos. Vamos.

Lavi asintió, y saltó con Kanda a por los chicos.
Desde detrás, ayudé a Raisa a levantarse, cogí a Noda y nos fuimos a una esquina. Dejé a Raisa de nuevo en el suelo, y yo me asomé a ver qué pasaba. No podía hacer nada. Ellos habían dicho que nosotras no éramos exorcistas. No podía salir yo ahora a atacar así por las buenas. ¿O sí? Si actuábamos bien, podíamos contar con el factor sorpresa. Raisa me agarró de la mano. Me miró desde el suelo, seria.

-Tenemos que ayudarles.

-Por mí bien. ¿Se te ocurre algo?

-¿Te has fijado? Parece que esos chicos no son demonios. Parece que tienen piel humana.

-Sí, un poco rara, pero sí lo parece. ¿Por qué lo dices…? Espera Raisa, tú no puedes ir ahora a la pelea.

-¿Y qué pretendes, que me quede aquí sentada mirando?

-Sólo te dejo ir si trazamos un buen plan.

Raisa asintió, y empezó a contarme el plan que tenía pensado. Antes de lanzarnos a atacar, Raisa se quitó los guantes, y se los guardó en los bolsillos. Yo salí del hueco donde habíamos estado escondidas. Los hermanos saltaban de un seto a otro, disparando sobre Lavi y Kanda. Kanda tenía el brazo derecho congelado y Lavi tenía quemaduras por los brazos. Ninguno de los dos cesaba de saltar sobre los hermanos, pero ellos les respondían rápidamente con otro disparo. Cuando vi que Lavi y Kanda eran lanzados hacia atrás, aproveché, y lancé mi ataque. Una masa de agua apareció sobre mi cabeza, dando vueltas, siendo cada vez mayor. Luego lo lancé sobre ellos. Les di de lleno, eso no se lo esperaban. El agua salió por todos lados. Y entonces vi a Raisa correr en la dirección en la que habían desaparecido. Pero una sombra negra se lanzó rápidamente sobre mí. Era el chico rubio, me dio un golpe y me lanzó hacia atrás. Del golpe, me choqué contra el arbusto de atrás, y comenzó a envolverme con sus ramas. Mierda… No había funcionado. ¿Y Raisa? Con un poco de suerte habría alcanzado al otro y… Otra sombra se hizo visible muy cerca mia. Cuando pude ver de qué se trataba… No… Eso no, cualquier cosa menos eso…
El chico moreno tenía a Lavi cogido por el cuello. Había aprovechado la confusión para lanzarse sobre él.

-Con que no eran exorcistas, ¿eh? Eres un mentiroso, parchecito.

-Cállate…

-Basta, déjale…

-¿Qué pasa? ¿Quieres que le suelte? Dime dónde está tu amiguita –el moreno giró la cabeza en mi dirección.

-No…

-Ya veo –el moreno apretó más la mano, y Lavi se llevó las manos como pudo al cuello para soltarse.

-Déjale… -pero él no lo soltaba, cada vez apretaba más fuerte…

Noté cómo mi sangre empezaba a hervir. El agua empezó a agruparse a mi alrededor. Estaba tan caliente que quemó las ramas por las que me encontraba atrapada. Caí al suelo de pie y lancé la masa de agua contra los hermanos. Ellos salieron volando entre gritos. Lavi cayó al suelo, mojado, y los hermanos salieron volando en la dirección en la que habían aparecido. Con el golpe se generó mucho polvo. No se veía nada. Me acerqué a Lavi.

-Lavi, ¿estás bien?

Lavi se incorporó lentamente, con una mano en el cuello, y asintió. Entonces giré la cabeza rápidamente, e intenté distinguir entre las siluetas que se veían a lo lejos. Cuando se empezó a ver algo, pude ver a Raisa sentada en el suelo, con las manos sobre las caras de los dos chicos, y Kanda agachado a su lado.

-Menos mal…

Raisa se levantó, ayudada de Kanda, y se acercaron a nosotros. Cuando estuvimos los cuatro juntos, nos giramos hacia ellos, y les pudimos ver cómo se levantaban y se alejaban.

-¿Qué les has dicho?

-Que se fueran con el Conde. Les hubiera dicho que no se volvieran a acercar aquí, pero no tengo tanto poder. Sólo les durara unos minutos, después intentarán volver, pero ya nos habremos ido, y con la Inocencia, a poder ser.

-Tenemos que encontrarla –asintió Kanda.

Kanda y Raisa se alejaron apoyados el uno en el otro, y comenzaron a buscar.
Yo me giré a Lavi. Le ayudé a sentarse.

-Lo siento… Te he puesto en peligro.

-¿Qué dices? Si lo has hecho muy bien, tú y Raisa. De no haber sido por vosotras, no sé cómo habría terminado. Anda, vamos a buscar esa Inocencia.

Después de pasar un rato dando vueltas por aquel lugar, nos volvimos a juntar. Ninguno de nosotros había sido capaz de encontrarla.

-¿Qué hacemos? Nos podemos tirar días hasta encontrarla…

-¿Buscáis esto? –la voz venía de lo alto de uno de los arbustos.

Los tres nos giramos en esa dirección y descubrimos a un hombre alto, de pelo oscuro y con traje que nos miraba desde arriba. Tenía la Inocencia en una mano, y un libro en la otra. El sombrero de copa le tapaba casi por completo la cara.

-Tú… -Kanda parecía haberle reconocido.

-Hola exorcistas. Vuestro trabajo aquí ha terminado –dijo el hombre mientras aplastaba la Inocencia con sus dedos.

Mi cara y la de Raisa cambiaron por completo. ¿Cómo era posible que alguien hubiera hecho eso con la Inocencia, y con tanta facilidad? Lavi y Kanda, por el contrario, se enfurecieron, y estuvieron a punto de saltar sobre ese hombre.

-Lo siento, jóvenes, pero no tengo tiempo para jugar con vosotros –se quitó el sobrero a modo de despedida, y desapareció.

Gracias a aquel movimiento pude descubrir que aquel ser tenía las mismas características que los que nos acababan de atacar, piel gris, y esas extrañas marcas en la frente.

-Maldito bastardo… -Kanda parecía furioso.

-¿Le conocíais? –pregunté yo, mirándoles a ambos.

-Sí –asintió Lavi-. Hace un tiempo nos enfrentamos a los Noé, y él es uno de ellos, al igual que los gemelos de antes. Pero creí que no los volveríamos a ver… Sobre todo a ese del sombrero… Allen se encargó de él. Supuestamente eliminó su parte de Noé, pero parece que la sigue manteniendo.

Raisa y yo nos miramos y nos quedamos en silencio.