jueves, 19 de julio de 2012

Escapada (Parte 31)


Raisa se despertó después de un rato, y todos nos apelotonamos en torno a ella. La jefa no tardó en llegar y hacer hueco entre nosotros, para que le llegase algo de aire. Debía ser un poco agobiante despertarte y encontrarte con seis miradas y un golem mirándote fijamente. La jefa nos apartó a todos, menos a Kanda, que se quedó sentado en un hueco de su cama, hablando con ella. Cuando hubo terminado su tarea, me cogió por el brazo y me llevó al lado de su mesa. Allí tenía una cuna de recién nacido en la que descansaba Nemu.

-Le he tenido que tratar la pata, que la tenía torcida, pero por lo demás está bien. Estaba consciente cuando me lo trajeron, y ahora solo está durmiendo.

La jefa se alejó, dejándome con Nemu. Noda bajó de mi cabeza, y se situó al lado del gato. Nemu, como si lo hubiese notado, abrió los ojos.

-¡Juvia!

-¡Nemu! ¿Cómo estás?

-Bien, no es nada. El problema es que esa mujer no me deja moverme –dijo mirando detrás de mí.

No me hizo falta darme la vuelta para saber a quién se refería.

-No te preocupes, es siempre así. Yo antes he intentado irme, pero no me ha dejado, y lo mismo con Kanda.

Nemu arrugó el morro. Yo le acaricié por detrás de las orejas y empezó a ronronear.

-¡Lavi!

Me giré en cuanto lo oí. Bookman se había levantado de la silla, y sostenía la mano de Lavi. Fui corriendo a su lado. Bookman estaba llorando, y Lavi le sonreía tiernamente.

-Lavi… Eres un idiota… ¿Por qué siempre tú? Eres un descuidado, y un temerario…

-Viejo… lo siento…

-Siempre igual, “lo siento”, pero a ver cuánto tarda en volver a pasar…

Lavi agachó la mirada.

-Lo siento, no quería decir eso –Bookman notó el dolor en la mirada de su nieto-. Pero te arriesgas demasiado. Prométeme que serás más prudente.

-Pero viejo…

-Tranquilo, yo le vigilaré. Me encargaré de que no vuelva a ser tan temerario –intervine yo, ya que veía que por dónde iba la conversación era más que probable que terminasen discutiendo.

Bookman me miró, y Lavi levantó la mirada.

-Gracias joven, pero no quiero que pierdas tu tiempo estando siempre encima de este mocoso…

-No te preocupes, ella lo hace encantada, ¿verdad Juvia?

-¡¡Raisa!!

Raisa había llegado por mi espalda y se había apoyado en mi cabeza, haciendo que me agachase a la fuerza para asomarse por encima de mí.

-Hola Lavi, menuda batalla –dijo sonriente.

-¡Raisa! ¡Vuelve a tu cama ahora mismo! –la jefa miraba a Raisa seria.

Kanda se acercó por detrás a Raisa, y la tomó del brazo para llevársela a su cama.

-Será mejor que no hagas enfadar a la vieja bruja –susurró Kanda mientras se alejaban.

-¡Kanda! –le dije en bajo.

-¿Ves? Él opina lo mismo que yo –dijo Lavi con una sonrisa, la cual se le borró al segundo, debido a la mirada que nos había echado la jefa.

Lavi se escondió entre las sábanas, y Kanda desapareció sin dejar rastro, tirando de Raisa en su huída. La jefa salió corriendo detrás de ellos, y reapareció con Kanda cogido de la oreja, y con Raisa de la mano.

-¿Te parece apropiado, irte con una señorita que necesita reposo?

La jefa soltó a Kanda a la altura de la cama de Raisa, dejándole encorvado y agarrándose la oreja con cara de dolor, y  haciendo sentarse a Raisa en la cama. Entonces procedió a observar el avance de sus heridas.

-No vas a parar hasta arrancarme la oreja –dijo Kanda mientras se incorporaba.

-Te lo has buscado tú solo –dijo ella sin apartar la mirada de su tarea-. Ahora ya te puedes ir, pero ella pasará esta noche aquí.

-Tsk.

Pero Kanda no se fue, se sentó al lado de Raisa y esperó hasta que la jefa hubo terminado. Entonces ella se levantó, y les dirigió una sonrisa a los dos mientras se alejaba, dejándoles a los dos solos. Yo había estado observando aquella escena en silencio, sentada en mi cama, en la otra esquina de la habitación. Lavi seguía hablando con su abuelo,  Miranda, y Lenalee jugaban con Nemu, y Krory y Allen hablaban al lado de la ventana. La noche llegó antes de que nos diésemos cuenta, y la jefa procedió a echar a todos de la enfermería. Allen, Krory, Miranda y Lenalee se fueron tras habernos deseado buenas noches a todos. Bookman se despidió de mí y de su nieto, y se fue con la cabeza gacha. Mientras, la jefa se peleaba con Kanda para que dejase la habitación, pero cuando vio que las palabras no surtían efecto, se decantó por la fuerza bruta, y empezó a tirar de él, pero Kanda permaneció sentado en la silla, al lado de la cama de Raisa, mientras ella miraba la escena con la boca medio abierta.

-Será mejor que desista, no hay quien gane a Yu a cabezonería –dijo Lavi sonriente.

-Tsk. Cállate baka usagi. No me busques las cosquillas.

La mirada que Kanda le echó a Lavi fue tal que este último se encogió y se volvió a esconder entre las sábanas.

-Jefa, ¿por qué no le deja quedarse? Hay camas de sobra, y no creo que arme mucho alboroto. Una de las características de Kanda es pasar desapercibido -intervine yo.

La jefa suspiró, y finalmente optó por soltar a Kanda, y alejarse hacia la puerta.

-Está bien, vosotros ganáis.

Procedió a cerrar la puerta, apagar las luces, y dirigirse de nuevo al escritorio que había en una de las esquinas de la habitación.

-Pero a cambio no quiero oír un murmullo. A dormir todo el mundo ya.

Dicho y hecho. Hasta la mañana siguiente no volví a abrir los ojos. La enfermería estaba un poco revolucionada. Kanda se movía de un lado a otro, desde la cama de Raisa a la de Lavi. Intercambiaba un par de palabras con uno, y se volvía a hablar con el otro. Cuando me desperté, me incorporé en la cama, Kanda se dio cuenta, y se acercó a mí.

-¿Cómo estás? ¿Puedes andar?

-Kanda, ¿qué pasa?

-Habla más bajo –dijo señalando con un dedo a su espalda. La jefa dormía plácidamente sobre el escritorio.

-Espera, no estaréis planeando…

-Sí, venga, antes de que despierte.

-¿Y qué cara crees que se le va a quedar cuando se despierte?

-Me gustaría verla, pero creo que me la voy a perder yo también –dijo Lavi incorporándose en la cama.

-¿Lavi? ¿Tú también? Si casi no puedes moverte.

-Bueno, eso es lo de menos, Kanda me va a ayudar, ¿verdad?

-¿Qué te crees que soy, una mula de carga?

-Eh, bajad el volumen –dije yo interponiendo mis manos entre los dos.

-¿Eso significa que vienes?

-Qué remedio… Le dije a tu abuelo que me encargaría de ti.

Lavi me sonrió, y Kanda se alejó hacia la cama de Raisa. La cargó a su espalda, y se dirigió a la puerta. Allí se dio la vuelta, y se nos quedó mirando.

-Venga, deprisa.

-Madre mía, que tensión, me siento como si estuviera escapando de la cárcel… -dije mientras ayudaba a Lavi a levantarse de la cama.

Con su brazo sobre mis hombros, y uno de los míos alrededor de su cintura, nos dirigimos a la puerta, la abrimos, lo más silenciosamente que pudimos, y salimos. Tras una pequeña carrera, llegamos a la puerta principal. Nos paramos de golpe, a observar el paisaje. La luz del sol nos daba en la cara, y los cuatro suspiramos a la vez.

-Ya echaba esto de menos –empezó Lavi.

-Llevábamos demasiados días ahí encerrados, y todo por culpa de esa vieja bruja –añadió Kanda.

-Vamos, dejad de llamarla bruja… -intervine yo.

-Cierto, bruja se queda corto, creo que le viene mejor el de ogro –dijo Lavi con la mirada perdida en el horizonte.

-Ogro amargado –añadió Kanda.

Kanda, mirando también al horizonte en la misma dirección que Lavi, levantó una mano y la puso paralela y a la altura de su cabeza. Lavi, aun con la mirada perdida al frente, se la chocó.

-Sois unos críos. 

miércoles, 18 de julio de 2012

Presos en la enfermería (Parte 30)


Cuando desperté era noche cerrada. Garuna estaba medio dormida sobre la única mesa de la enfermería. Lavi seguía descansando en su cama, y su respiración era más continuada que antes. Menos mal… Me di la vuelta para mirar por la ventana, y vi a alguien mirando por la ventana. Le reconocí por el largo pelo, recogido en una coleta.

-Kanda… -dije mientras mi incorporaba y me frotaba los ojos.

-Juvia, ¿te he despertado? –dijo mientras se giraba hacia mí.

-No, tranquilo. ¿Qué tal?

-Bien… Juvia… Gracias por lo del otro día.

-¿Por qué?

-Me ha dicho Raisa que te ocupaste de nuestras heridas cuando nos atacaron los hermanos en aquel laberinto.

-Bueno, no tienes por qué darme las gracias. ¿Y Raisa, qué tal está?

-Bien, durmiendo –hizo un movimiento con la cabeza hacia la cama que había detrás de mí-. ¿Se ha despertado en algún momento?

-No… Por lo menos cuando yo he estado despierta –agaché la cabeza. Kanda se acercó a mí, y me puso la mano en la cabeza.

-Tranquila, se pondrá bien. Es mucho más fuerte de lo que parece –levantó la mano, se alejó de la ventana-. Duerme un poco más, por lo menos hasta que amanezca. Yo intentaré hacer lo mismo.

Kanda desapareció en la oscuridad de la habitación. Yo me recosté y cerré los ojos. No pasó mucho tiempo hasta que volví a abrirlos. Un rayo de sol entraba por la ventana y me daba en los ojos. Estaba amaneciendo, por lo que sería bastante temprano. Pero no podía dormir más, así que me incorporé en la cama. Noda, que había estado durmiendo a mi lado, se despertó y se situó entre mis manos. Le hice un par de carantoñas, y me levanté, con él aun entre mis manos. Caminé hasta la puerta, y antes de poner la mano sobre el pomo, me di la vuelta y eché una última mirada a todos los que allí reposaban. Entonces, decidida a salir de allí y despejarme un rato con la brisa del amanecer, me di la vuelta, y me topé de bruces con un muro que se interpuso entre la puerta y yo. Levanté y mirada y…

-¡¡Juvia!! ¿A dónde crees que vas?

-¡Jefa! Iba a salir a que me diese un poco el aire…

-De eso nada, vuelve a tu cama.

-Pero si estoy bien…

-Nadie está bien hasta que yo lo diga.

Ella me tomó por los hombros y me empujó a mi cama. Se quedó con los brazos en jarras hasta que me senté. Detrás de ella pude ver como una sombra se dirigía de manera silenciosa a la puerta. Pero la jefa, con un brillo diabólico en los ojos, se dio la vuelta, y le señaló con el dedo índice.

-¡TÚ! ¡A la cama!

-Tsk…

Kanda abrió la puerta rápidamente y salió corriendo. Pero la jefa salió escopetada detrás de él. No sabía que pudiera correr tan rápido.

-No va a llegar muy lejos –Garuna estaba aun sentada en la silla delante de la mesa sobre la que había pasado la noche-. No hay paciente que se le escape a la jefa.

-Buenos días, ¿eh? Vaya enfermera, lo llevamos claro si nos tenemos que fiar de ti como enfermera de guardia.

-Eh, no te pases, que sólo han sido unos minutos –dijo con una sonrisa-. Además no ha pasado nada, todos habéis pasado bien la noche.

Miré, de manera inconsciente a Lavi.

-Sí, él también, deja ya de preocuparte.

Entonces la jefa llegó con Kanda cogido por la oreja. A pesar de ser más baja que él, Kanda iba de puntillas para que no se la arrancara, ya que, con el brazo estirado, era más alta. Tiró de él hasta su cama, y le hizo sentarse con un rápido giro de muñeca.

-¡Au! Tú lo que quieres es que me quede más tiempo, casi me arrancas la oreja de cuajo –dijo Kanda con la mano en la oreja.

-A callar.

-Juvia, podías haberla entretenido un poco más, así habría podido escapar. Luego te habría ayudado a salir –me dijo Kanda.

Garuna se rió.

-Jefa, esto no es buena señal. Es como si fuese la trena, y tú el peor de los policías.

-Sois todos unos exagerados… -la jefa, resignada, se alejó a la mesa para empezar su trabajo.

Entonces alguien llamó a la puerta, y asomó su pequeña cabeza por el hueco que había. Le reconocí en cuanto vi su mechón gris de punta asomando a través de la puerta.

-¿S-se puede…?

-Bookman…

-Juvia. ¿Tú también aquí? ¿Está Lavi? Komui me ha dicho que estaba aquí.

Asentí,  y él entró en la habitación. Le vio descansando en la cama de al lado de la mía, y se acercó temeroso. La jefa se acercó también a la cama de Lavi, y se dirigió al anciano señor.

-Tiene varias quemaduras en el cuerpo, y algunas zonas heladas, hemos hecho lo que hemos podido, pero nos costará curarle por completo.

Garuna se aclaró la garganta.

-Jefa, en realidad, ayer mejoramos bastante su condición, bueno, Juvia lo hizo.

-B-bueno, yo en realidad…

Garuna se adelantó a la cama, y destapó con suavidad a Lavi, dejando al descubierto su cuerpo. La jefa vio sorprendida como sus heridas estaban casi sanadas por completo.

-Juvia, es increíble. ¿Cómo…?

-Su Inocencia, es muy útil, y la verdad es que tiene bastante imaginación a la hora de utilizarla. Jugó con la temperatura del agua, y ahí tienes los resultados.

-Gracias –dijo Bookman en un susurro-. Lo has vuelto a hacer.

Kanda asomó entonces su cabeza por un hueco libre que había en el círculo.

-Creo que esto no es lo mejor para él.

Sin darnos cuenta, nos habíamos acercado todos en torno a Lavi, casi sin dejarle un poco de espacio libre. La jefa y Garuna se alejaron hacia la mesa para seguir trabajando, yo me senté en mi cama, Kanda volvió a la suya, y Bookman se quedó al lado de su nieto. Yo me quedé un rato mirándole, pero finalmente me levanté para acercarle una silla en la que sentarse, y me volví a sentar en mi cama. Bookman se sentó y se quedó mirando a su nieto. Preferí no molestarle, así que me levanté y me fui a ver Raisa. Kanda estaba sentado a su lado, y me miró cuando me acerqué.

-¿Se ha despertado?

-Bueno, ha estado consciente un par de veces, pero en seguida se volvía a dormir.

-Pareces bastante tranquilo.

-Y lo estoy, sé que es muy fuerte, y además no corre peligro. Es el tuyo el que peor lo ha pasado.

-¿E-el mío? –me puse roja hasta las orejas.

Kanda se rió suavemente.

-Está bien, no te pongas así. Por culpa de todo esto, no he podido hablar con él aun, pero no te preocupes, lo tengo en mi lista de tareas pendientes –me mostró una media sonrisa, que seguro que a Raisa le habría vuelto loca.

-Kanda, en serio, no hace falta que…

-Lo voy a hacer de todas formas, quiero ayudarte de alguna manera.

En ese momento la puerta de la enfermería se volvió a abrir y por ella aparecieron Krory y Miranda. Miranda había pasado parte del día anterior descansando en la enfermería, pero seguramente la jefa la habría dejado irse, al fin y al cabo, era solo fatiga por utilizar su Inocencia demasiado tiempo. Los dos se fueron acercando a las camas en las que reposaban sus compañeros, empezando por la de Raisa, que era la que más cerca estaba de la puerta, y terminando por Lavi, en la otra punta del cuarto, al lado de la ventana. Miranda nos iba preguntando a todos por nuestro estado, con gesto preocupado.

-Ella siempre está así después de usar su Inocencia. En parte se siente culpable por lo que nos pasa, ya que si ella no tuviera activada la Inocencia, nosotros controlaríamos el daño que hemos recibido, y no llegaríamos a estos extremos –me explicó Kanda mientras miraba a Miranda y a Krory en su ronda por la enfermería.

Poco después llegaron también Allen y Lenalee, que hicieron lo mismo que ellos, pero la jefa, al ver a tanta gente allí metida, se puso de los nervios e intentó echarlos. Entonces Garuna entró en acción.

-Vamos, jefa, no sea así, que no están haciendo nada, ni un solo ruido. Deje que se queden aquí, es normal que estén preocupados por sus compañeros. 

martes, 17 de julio de 2012

De susto en susto (Parte 29)


-¡Juvia! –Lavi había gritado mi nombre, y venía a por mí, montado en su martillo.

Yo intenté coger a Nemu, me fui acercando cada vez más, pero el suelo estaba también cada vez más cerca. Entonces Nemu abrió los ojos, y me vio por encima suya, mientras caíamos. Estábamos muy cerca del suelo, cerré los ojos y… Nada… Sentí que flotaba. Empecé a abrir los ojos, y me encontré de frente con unos ojos azules, brillantes, y muy grandes.

-¿Nemu? –dije girando la cabeza.

-Menos mal Juvia, que susto… -dijo mientras me daba un lametón, pero con el tamaño de la lengua en ese estado, me empapó entera.

-Hacía tiempo que no te veía así, desde que nos conocimos.

-Esto es lo que he estado entrenando con Komui. Ahora puedo seros útil.

Paseé la mirada por encima de aquel gato, observando todos los cambios que se había producido en él tras el entrenamiento. Una llama azul le salía de la frente, y sus ojos eran azules más claros de lo que eran en su forma encogida. Me llevó al suelo, y Raisa se lanzó a mi cuello. Alcé la vista y pude ver cómo Lavi y Lenalee les daban otro golpe a la los hermanos, que cayeron al suelo cerca de nosotros. Lenalee y Lavi se apresuraron a bajar, y seguir con la pelea, mientras Kanda y Raisa corrían detrás de los hermanos. Los demonios se fueron acercando, y empezaron a disparar al cuartel. Krory saltó sobre el más cercano, y le dio un mordisco. Pude ver cómo se relamía mientras iba saltando a por su siguiente víctima. Los demonios fueron desapareciendo poco a poco, por acción de Krory, Lenalee, Kanda y Allen. Raisa seguía corriendo detrás de los gemelos, aprovechando los ataques de Lavi para intentar tocarlos, y hacerlos regresar a la fuerza, como lo hizo la última vez. Yo me encargaba de los demonios, aun sobre la espalda de Nemu. El gato se lanzaba sobre los demonios, y los hacía trizas con sus zarpas y dientes, y yo me encargaba de su retaguarda, envolviendo a los demonios en remolinos de agua. Pronto todos los demonios fueron exterminados por completo. Todos dirigimos nuestra mirada a Raisa y Lavi, que se seguían peleando contra los hermanos. Ellos les disparaban con sus armas, y Lavi salió disparado en más de una ocasión, pero se levantaba sin problemas y volvía a la carga. Raisa optó finalmente por sacar la katana, y los gemelos dejaron de disparar y se dieron la vuelta, corriendo como si les persiguiese el mismísimo diablo. Lavi aprovechó ese momento para darles con el martillo. Los lanzó hasta el pie de la grieta por la que habían aparecido. Un brazo apareció entre aquella luz blanca y le dio un capón a cada uno antes de tirar de ellos, y volver a meterlos en la puerta que comunicaba nuestro cuartel con lo que probablemente sería el escondite del Conde. Ante nuestra atónita mirada, llegaron Raisa, enfundando la katana, y Lavi encogiendo su martillo. Las puertas del cuartel se empezaron a abrir y por ellas aparecieron rastreadores y enfermeras. Komui llegó hasta nosotros, abriéndose paso entre la gente. Se quedó mirando la grieta y, cuando hubo desparecido por completo, tomó a Noda, y contactó con un golem que había dejado en el interior del cuartel.

-¿Miranda? ¿Estás bien?

-Sí… estoy bien… -la voz de Miranda llegaba desde el otro lado muy débil, casi un susurro-. ¿Y por allí?

-Bien, todo ha terminado –Komui nos miró a todos, y tras un asentimiento de todos, menos mío y de Raisa, se dirigió a Noda-. Está bien Miranda, puedes desactivarlo.

Se oyó un suspiro, y el reloj que había sobre nuestras cabezas empezó a encogerse, hasta desaparecer por completo. La cúpula dorada que nos cubría se fue encogiendo hasta traspasar los muros del cuartel. Entonces empecé a sentir pinchazos por los brazos, y un hilo de sangre apareció en mi frente. A los demás también les pasó algo parecido. Las heridas que supuestamente debían haber aparecido durante la batalla, estaban apareciendo en aquel momento. Miré a Raisa, y ella me dirigió una sonrisa tranquila antes de cerrar los ojos, y sentarse en el suelo. Kanda se agachó a su lado, y le pasó su brazo por la cintura, ayudándola a levantarse. Luego miré a Lavi, pero él ya estaba de rodillas en el suelo, con una mano en la cabeza. Me agaché a su lado, le miré a los ojos, y pude ver cómo iban perdiendo el brillo. Se cerraron y entonces se desplomó sobre mí.

-¿Lavi…? –empecé a decir con los ojos desorbitados.

Lenalee llegó a mi lado, y me ayudó a dar la vuelta a Lavi. Krory, ya con el flequillo caído, se acercó, y cargó con Lavi. Komui abrió un pasillo para que pudiésemos llegar al cuartel, y lo atravesamos corriendo, todo lo rápido que nuestras heridas nos permitieron. Llegamos a la enfermería. Allí nos esperaban la jefa y Garuna, que nos miraron preocupadas. Kanda acercó a Raisa a una cama, y lo mismo hizo Krory con Lavi, y pronto estuvieron rodeados de enfermeras. Garuna se acercó a mí, y me puso una mano en el brazo. Yo noté una punzada en la frente y me llevé la mano. Cuando la aparté y la miré, la vi cubierta de sangre. La vista se me fue haciendo borrosa, hasta que dejé de ver, y me desplomé.
Desperté un atardecer, con el sol dándome de cara a través de la ventana. Me incorporé en la cama, y alguien se acercó a mí.

-¡Juvia! ¿Cómo estás?

-Garuna… Bien, creo. ¿Qué ha pasado?

-Te diste un golpe en la cabeza, pero te las arreglaste para permanecer consciente hasta que vinisteis aquí. Supongo que sería por ver así a Lavi…

-Lavi… ¡LAVI!

Garuna se llevó un dedo a los labios, mientras que con otro me señalaba a la cama de al lado. Lavi estaba tumbado en ella, dormido. Respiraba lentamente, y de manera entrecortada.

-No tiene buena cara…

-Tranquila, se pondrá bien. Pero las heridas que tiene son muy extrañas –la miré sin comprender, por lo que continuó su explicación-. Tiene zonas del cuerpo heladas, y otras las tiene quemadas. Es muy extraño…

-Es la habilidad de esos hermanos, sus pistolas…

-¿Entonces las quemaduras de los brazos son del primer ataque, el que tuvisteis hace unos días?

Asentí, mientras miraba a Lavi. De vez en cuando temblaba durante unos segundos.

-¿Cuánto lleva así?

-Desde que lo habéis traído, un día, más o menos.

-¿Es ese el tiempo que llevo durmiendo?

Garuna asintió.

-¿Y no habéis hecho nada?

-No sabemos qué hacer… Lo hemos intentado todo, con agua caliente para las zonas heladas, pero perjudica las zonas quemadas, y lo mismo con el agua fría…

-¿Puedo probar una cosa?

-Claro –dijo ella mientras se apartaba de mi lado para dejarme bajar de la cama.

Me levanté, y me acerqué a Lavi. Su respiración era entrecortada, y su cara reflejaba sufrimiento. Me quedé mirando, sin saber cómo empezar. Garuna debió de darse cuenta, porque se acercó a Lavi, y le destapó, dejando su pecho al descubierto, quemado por unas zonas, y con escarcha por otras. Comencé por situar mis manos en las zonas quemadas, como hice con sus brazos en una ocasión anterior. El agua empezó a acumularse en torno a ellas, y pasó delicadamente por las heridas abiertas. Poco a poco se fueron curando, pero sin cerrarse por completo. Estuve unos minutos paseando mis manos por las quemaduras de su cuerpo. Cuando hube terminado con ellas, me dispuse eliminar la escarcha restante. Como cuando hice con Kanda, tuve que recrear un sentimiento de enojo, pero no pude, no estaba enfadada, estaba asustada. Mis manos temblaban. Garuna  me puso una mano en el hombro a modo de apoyo. Cerré los ojos, pero no me llegué a enfadar, fue sólo un enojo ligero, pero tenía que intentarlo. Pasé las manos por la escarcha, y necesité varios minutos para derretir la escarcha de las heridas, mucho más que para curar las quemaduras. Cuando terminé, Lavi seguía temblando, pero su expresión se relajó. Entre Garuna y yo le cubrimos con varias mantas para que entrase en calor. Entonces, cuando me quedé quieta, noté una sensación de vértigo, y me tuve que apoyar en la cama de atrás para no caerme. Garuna vino corriendo hacia mí, y me ayudó a tumbarme.

-Es normal, has utilizado mucho la Inocencia. Descansa un rato, y tranquila, que Lavi ya está mucho mejor, gracias a ti.

-¿Y los demás cómo están?

-Raisa y Kanda están dormidos, los dos bien, Raisa un poco más herida que Kanda, pero no corre peligro. Lenalee y Allen también están bien, han salido casi sin ningún rasguño, como Krory. Y también está por aquí Miranda, la chica del tiempo, que ha terminado un poco fatigada, y Komui ha preferido traerla aquí para que nos encarguemos de ella, por si acaso, aunque está bien.

-¿Y Nemu? ¿Y Noda?

-A Noda le tienes ahí mismo, no se ha separado de ti ni un segundo, pero después de estar varias horas vigilándote, se ha dormido. Y Nemu está bien, tiene una patita torcida, pero se pondrá bien, lo único que necesita es un poco de reposo. Deberías haber visto a la jefa consultando tomos de veterinaria… Estaba muy graciosa.

Me imaginé la escena, y no pude evitar soltar una risita.

-Bueno, descansa un poco más. Yo estaré por aquí, que hoy me toca guardia, así que duerme tranquila.

Me tumbé un poco más en la cama, viendo como Garuna se alejaba, observando a los demás pacientes. Me di la vuelta, en dirección a Lavi, y me quedé dormida.

lunes, 16 de julio de 2012

Nos volvemos a encontrar (Parte 28)


Al rato estuvimos en su despacho, esperando a que llegara. Antes de que Komui apareciese, fueron llegando otros exorcistas, como Kanda, Raisa y Krory. Nos juntamos todos en un grupo. Los chicos debatían sobre qué era lo que podía haber causado aquello, mientras que las chicas escuchábamos en silencio. Yo aun estaba preocupada por Nemu. Que hubiese desaparecido justo ahora que pasaba esto no me gustaba nada. Esperamos hasta que Komui apareció, acompañado de una joven, con el pelo castaño por el hombro, con ojeras bien marcadas, y con un traje de exorcista parecido al de Raisa. Nos miraba a todos desde detrás de Komui.

-Miranda, ¿puedes hacerlo desde aquí? Imagino que aquí estarás segura si pasa algo.

La chica asintió, extendió el brazo, y a su alrededor se empezó a formar un halo de luz verde. Una burbuja empezó a salir de ella, y se fue extendiendo por toda la habitación, hasta llegar a traspasar las paredes, y cubrir el cuartel por completo. Lavi me tomó de la mano, y me acercó a una ventana. Me asomé, y observé asombrada como el suelo del jardín volvía a su estado original, sin una grieta.

-Este es el poder de Miranda. Puede devolver las cosas a su estado original. Algo así como retroceder en el tiempo, y mantenerlo.

-El problema está cuando lo desactivo… -la joven se había acercado a nosotros-. Hola, soy Miranda –dijo tendiéndome la mano.

-Hola, soy Juvia –le dije mientras le devolvía el saludo-.  ¿Por qué dices que el problema está cuándo la desactivas?

-El tiempo vuelve a su curso normal, recuperan el daño que han recibido y acumulándose al que han recibido después de que yo parase el tiempo. Y además, como no se sabe el daño que reciben, ya que no podemos verlo, hay veces que es irreparable…

-Corremos el riesgo de que el cuartel sea destruido –dijo Komui desde detrás nuestra.

-No solo  el cuartel… También la gente. Todo el mundo que esté debajo de esta burbuja no es consciente de los daños que está sufriendo, y puede ir recibiendo más, hasta que, cuando la desactivo, m-mueren…

El horror se hizo visible en mi rostro. Es cierto que es un poder muy útil, pero muy peligroso.

-Bueno, tendremos cuidado –dijo Lavi sonriente.

-Eso no están fácil como decirlo, baka usagi –Kanda había intervenido en la conversación.

-Bueno, Kanda, pero tenemos que intentarlo –añadió Allen.

-Tsk… Además, estáis presuponiendo cosas, Moyashi. Aun no sabemos qué es lo que está pasando.

-Es Allen, maldito retardado –los ojos de Allen brillaban de forma siniestra.

-Dejad de pelear… -Lavi  se había puesto en medio, intentando tranquilizarlos, pero las chispas seguían saltando entre ellos-. ¡He dicho que paréis ya, Yu, Moyashi!

-¿A quién llamas Moyashi, baka Lavi?

Lavi resopló, levantando el mechón de flequillo que le asomaba por debajo del pañuelo. Raisa, Miranda, Lenalee y yo sonreímos, más tranquilas.

-Bueno, lo mejor será que nos movilicemos. Miranda, tú te quedas aquí con el equipo de investigación. A los demás os quiero en la azotea. Desde allí podréis ver si se acerca algo. Juvia, ten a Noda cerca por si acaso.

Asentí, y salimos todos corriendo de allí, dirección a la azotea. Una vez estuvimos arriba, me asomé para poder observar todo desde allí. Nunca antes había subido a aquel lugar. Era muy alto, y tenía unas vistas preciosas, lástima que no pudiera disfrutarlas en aquel momento. Nos distribuimos la azotea entre todos, para tener bien cubiertos todos los lados. Cuando estuve en mi puesto, miré al cielo. Justo encima de nosotros había un gran reloj flotando, cuyas manecillas giraban en sentido contrario. A partir del reloj se formaba una gran cúpula de tonos dorados que cubría todo el cuartel, incluyendo el jardín, y llegaba mucho más allá de lo que podía ver a simple vista. Con los ojos entrecerrados, intentando ver hasta dónde llegaba el poder de Miranda, descubrí una gran mancha a lo lejos, en medio del cielo.

-¡Demonios! –gritó Raisa. Noda se conectó, y el mensaje le llegó a Komui.

-Está bien, quedaos allí arriba, y atacar desde ahí. Si os necesitamos por aquí abajo, os avisaremos.

Nos pusimos en guardia, preparando nuestras armas. Kanda y Lavi sacaron su katana y martillo, Raisa se quitó los guantes, al igual que Allen, que se quitó el de la mano izquierda. Lenalee activó sus botas, Krory se subió a la cornisa, el flequillo se le puso de punta, y su mirada se hizo mucho más fiera, y yo me acerqué más a la cornisa, con las manos preparadas para atacar en cualquier momento. De repente, un rayo partió el cielo. Era de color morado, y se quedó cruzando el cielo, de arriba abajo. Del rayo empezó a surgir una luz blanca, y en la base aparecieron un par de sombras.

-¡¡MALDITOS EXORCITAS!! ¡AUN NO HEMOS TERMINADO!

Las voces, a dúo, se escucharon por todo el cuartel.

-Oh, oh… -Lavi se había llevado la mano a la parte posterior de la cabeza.

-Tsk –Kanda giró la cabeza inmediatamente, y se pudo ver como se desinflaba levemente.

Raisa y yo ahogamos una exclamación. Lenalee se llevó la mano a la boca, Krory se balanceó un poco en la cornisa, emocionado por la presa que tenía a la vista.

-Ellos otra vez… -susurró.

-¡¡¿¿QUÉ HACÉIS VOSOTROS AQUÍ??!! –Allen se había acercado a la cornisa y, con los ojos como platos, y un dedo acusador, se quedó observando a los recién llegados.

-¿Quién es ese, hermano? –preguntó el rubio.

-¡¡Aah!! ¡Es ese maldito exorcista! ¡El que tiene que pagar las deudas de ese maldito general! ¡¡TÚ, VEN AQUÍ Y DANOS LO QUE NOS DEBES!!

-No sé de qué habláis, ese tema ya quedó zanjado.

-¡Eso es mentira, nosotros aun seguimos sufriendo por las deudas de ese maldito Cross!

-Pero ese ya no es mi problema, yo ya no tengo contacto con ese hombre.

-Muy bien, con que esas tenemos… Y si os enseño ¡esto! –el moreno había sacado la mano que llevaba a la espalda, y nos mostró una gallina.

-¿Una gallina? –dijo Lavi frotándose el ojo.

-Sí, eso es una… ¿¿gallina?? ¡Jasdero! ¿Qué has hecho?

-Perdón, hermano, aquí tienes…

-Idiota –dijo cogiéndole el bulto que le tendía y dándole un capón-. EJEMM –se aclaró la garganta-. ¡¡ESTO!! –dijo tendiéndonos el bulto nuevo.

Entrecerramos los ojos para ver qué era lo que nos estaba mostrando…

-¡¡NEMU!! –mi grito recorrió toda la azote. Yo me encaramé más aun, Lavi me frenó, tomándome por el brazo, y Raisa y Lenalee ahogaron un grito.

-¡Devolvednos a Nemu! –gritó Lavi mientras me acercaba a él.

-De eso nada, será un buen regalo para el Conde. Así perdonará nuestro fallo del otro día.

En ese momento, algo pasó volando por mi lado. Cuando me di cuenta de lo que era, ya era tarde. Noda estaba fuera de mi alcance, y volaba en dirección a Nemu y los gemelos.

-¡¡Noda, vuelve!! –grité mientras una lágrima caía por mi mejilla.

Entonces Lenalee saltó al vacío, y cuando estuvo en el punto más alto que le permitió el salto, Allen saltó detrás suya, llegó hasta ella, y se impulsó. En pocos segundos estuvo frente a los hermanos, peleando con ellos. Lenalee también se unió a la lucha. Krory se dejó caer por la cornisa, y llegó hasta ellos como si de una sombra se tratase, silencioso, y veloz. Raisa y Kanda dieron media vuelta y bajaron por las escaleras, y Lavi me tendió la mano, y los dos nos subimos al martillo, que se alargó hasta dejarnos al lado de los hermanos, que esquivaban los ataques con Nemu aun agarrado fuertemente. Jasdero y Devit se elevaron en el cielo, quedándose solo al alcance de Lenalee, Lavi y mío. Lenalee siguió atacándoles, y ellos, ya cansados, empezaron a recibir sus golpes. Nos encontrábamos a una altura para nada despreciable, y fue entonces cuando Devit soltó a Nemu, que empezó a caer. Yo intenté cogerle en su caída, pero me resbalé del martillo, y caí yo también.