sábado, 18 de agosto de 2012

Ataque (Parte 43)


No me dio tiempo a reaccionar, se había lanzado con mucha rapidez, y me apuntaba con su pistola, pero un segundo después pude ver cómo salía volando, se estampaba con su hermano y se chocaban los dos contra la pared. Lavi había usado su martillo como bate y había dado a Devit para evitar que me atacase. Pero por el camino, Devit se había chocado con Jasdero, por lo que Lavi, de un solo golpe, terminó con mi oponente y el de Raisa. Pero Kanda había tenido la misma idea que Lavi, y se había acercado a Raisa con la katana desenvainada. Iba a descargarla sobre Jasdero, cuando su hermano llegó volando y se llevó al rubio por delante. Lavi miró a Kanda, que seguía con la katana en alto, pero Kanda miró a Lavi molesto.

-Ese era mío, baka usagi.

-Perdona Yu, no quería hacer eso –dijo riendo y llevándose una mano a la parte posterior de la cabeza.

-Tsk.

-No os creáis que os vais a librar tan fácilmente de nosotros –dijeron los hermanos mientras se levantaban uno apoyado en el otro.

Krory, con su Inocencia activada, se lanzó sobre ellos, y pudo alcanzar a Jasdero. Le mordió el cuello y empezó a chupar. Pero Devit le disparó y Krory tuvo que soltar a su presa y retroceder. Mientras tanto, Allen peleaba con Tyki, y Lenalee era su apoyo. Road seguía observando todo desde un extremo de la sala. Pero entonces paso algo que no habría imaginado nunca. Jasdevi se unió para formar una sola persona. Su nueva apariencia era la de una persona alta, con la tez gris y las marcas de los Noé en la frente, pelo rubio largo, con la raíz oscura. Con su nueva forma, Jasdevi se lanzó contra Krory. Road suspiró desde su esquina.

-Tyki, me aburro –dijo chillando, para que su voz le alcanzase al aludido.

-Bueno, pues empieza ya si quieres –dijo él, entre los golpes de Allen.

Road se rió, y clavó su miraba en Lavi.

-Vamos a jugar, Bookman.

Lavi preparó su martillo, y lo interpuso entre él y Road.

-Sabes que eso no te va a servir de nada –dijo ella.

Entonces Allen se dio cuenta de las intenciones de Road, y se lanzó a por ella. Lenalee se encargó de Tyki durante esos segundos en los que Allen se distrajo, y Raisa fue a ayudarla.

-¡No, Road! No lo hagas.

-Lo siento Allen, pero yo también tengo derecho a divertirme un poco.

Yo observé todo en silencio, sin enterarme de qué pasaba. Entonces Lavi cayó al suelo de rodillas y Allen se paró de golpe con cara de horror. Me asusté sólo con mirar la cara de Allen, por lo que me aproximé a Lavi, y me puse a su lado. Tenía los ojos en blanco, abiertos, pero sin ver. Miré a Road con odio, y Allen corrió hacia mí.

-Esto lo hizo la última vez que nos encontramos con ella, aunque me gustaría pensar que esta vez es diferente…

-Es diferente Allen, esta vez no van a ser los fantasmas del pasado los que le atormenten, si no los del presente, todos vosotros vais a acabar con él, y no vais a poder hacer nada por evitarlo.

-¡Road…! –Allen se lanzó a por ella.

Yo me quedé al lado de Lavi, pero siguió sin moverse. Entonces Kanda se aproximó a mí, y me levantó cogiéndome del brazo. Me alejó de él.

-¿Kanda…?

-Esto no me gusta, Juvia. Será mejor que guardemos las distancias.

-¿No lo dirás en serio…?

Pero la mirada de Kanda era seria, y no admitía réplica. Pasaron unos minutos, en los que yo estuve alejada de Lavi, pero sin perderle de vista. Entonces una marca gris apareció por debajo de su ojo izquierdo, y lo abrió lentamente. Se levantó, y empezó a mirar por toda la sala. Krory seguía peleando con Jasdevi, mientras Lenalee y Raisa se las apañaban con Tyki, y Allen con Road. Kanda y yo nos quedamos mirando a Lavi, y finalmente Kanda optó por levantarse y dirigirse a Lavi. Él se dio cuenta, y empezó a acercarse también a Kanda. Se quedaron uno en frente del otro, mirándose a los ojos, hasta que Kanda agachó la cabeza en un suspiro y Lavi le dio un puñetazo, con tal fuerza que salió disparado hacia donde yo me encontraba.

-¡Kanda! ¿Estás bien?

Kanda se limpió la sangre de los labios, y me habló sin quitarle la mirada de encima a Lavi.

-Ese no es Lavi…

-¿Qué…?

-Lo que oyes, no es Lavi. Perdóname Juvia…

Kanda se levantó y se dirigió a Lavi con la katana desenvainada. Se quedó delante suya dudando unos segundos. Pero Lavi levantó los brazos para seguir atacándole. Kanda esquivó ese segundo golpe, y le dio con la katana en el estómago. Solté un grito de horror, pero luego me tranquilicé al darme cuenta de que le había dado con el dorso de la espada.

-¡KANDA! –grite entre lágrimas.

Kanda siguió esquivando los golpes de Lavi, y de vez en cuando le daba con el dorso de la katana, pero Lavi no sentía el dolor, a pesar de que la sangre empezaba a asomar por las heridas, y volvía a atacar. Entonces Road se deshizo de Allen, y vino hacia mí.

-Parece que estás sufriendo, pero no es ni una pequeña parte de lo que él está sufriendo.

-¿Qué le has hecho maldita…? –fui a levantar la mano, pero Road me paró.

-No creo que quieras hacer eso. Ahora su vida –dijo señalando a Lavi-, depende completamente de mí.

Me quedé en silencio.

-¿Quieres saber lo que le está pasando? –me preguntó, pero ante mi silencio, siguió hablando-. Verás, el alma de Lavi ha estado peleando contra sus miedos más profundos, aquellos que no le cuenta a nadie. Se ha enfrentado a todos vosotros, sus supuestos amigos, y ha perdido. Ha sufrido la traición por parte de todos vosotros, y ha sentido su fracaso como Bookman. Eso le ha atormentado, y ahora es lo que ves, un juguete que puedo utilizar a mi antojo. Ahora sólo es un recipiente, ha perdido su alma.

-No, eso no…

-¡Lavi ha muerto! El Lavi que todos vosotros conocíais ya no existe –dijo riéndose-. Ha caído en la oscuridad  nadie podrá sacarlo, su alma ha muerto.

-No…

Salí corriendo de allí, en dirección a Lavi y Kanda, que seguían peleando. Lavi había acorralado a Kanda en una esquina, y le daba puñetazos, de los que Kanda se defendía como podía sin más ayuda que los brazos. Llegué hasta allí, y paré a Lavi. Le abracé pasándole los brazos por encima de los suyos y entrelazándolos por delante de su cuerpo.

-Basta Lavi… ¡Basta! ¡Te sacaré de la oscuridad aunque sea lo último que haga!

Recibí un par de golpes en el estómago, ya que aun podía mover los codos, pero le abracé con más fuerza. Entonces pareció desfallecer, y tuve que sujetarle para que no cayese al suelo. Kanda se dio cuenta y me ayudó a recostarle en el suelo. Entre los dos le tumbamos, y Kanda le puso la cabeza sobre mis rodillas.

-Quédate aquí, voy a por la enana esa.

Eché un vistazo rápido al campo de batalla. Las cosas seguían como hace un momento, menos Allen que había vuelto al lado de Lenalee a pelear contra Tyki, y Raisa fue a ayudar a Kanda. Yo agaché la cabeza y miré  a Lavi que iba recuperando poco a poco la respiración. La marca de debajo del ojo desapareció, y finalmente abrió los ojos.

-¡Lavi! –me lancé a su cuello.

-J-juvia…

Empecé a llorar aun agarrada a él.

-Juvia, ¿qué ha pasado? –dijo mientras se incorporaba.

Me separé de él, y me le quedé mirando de frente. Él me secó las lágrimas.

-Mejor te lo cuento luego.

Por detrás de Lavi pude ver cómo Krory había terminado con Jasdevi y Allen le daba un golpe a Tyki, lanzándolo sobre Road. Jasdevi se fue arrastrando como pudo al lado de Road, y entonces se quedaron los tres mirándonos.

-Esos malditos exorcistas… Esa estúpida cría –dijo Road mirándome a mí-. ¡Te vas a enterar!

Road creó varias estacas de cera a su alrededor, y Allen y Lenalee parecieron asustarse.

-¡Juvia, cuidado! –gritó Lenalee.

Las estacas empezaron a dar vueltas sobre sí mismas para coger fuerza, y fui entonces consciente de lo que intentaba hacer Road con ellas. Pude ver como las lanzaba, todas hacia mí…
Abrí los ojos, y vi a Lavi delante de mí, de rodillas y con los brazos extendidos, con un hilo de sangre que le corría por la boca.

-¿E-estás bien?

No pude responder. Unos pentáculos empezaron a aparecer por la cara y los brazos de Lavi.

-¿L-lavi?

Levanté un brazo hacia él, y pude ver que unos pentáculos aparecían también por mi brazo.

-M-mierda, he fallado –dijo Lavi antes de desplomarse sobre mis brazos.

-¿Lavi? ¡LAVI!

Me quedé con Lavi sobre mis brazos, intentando despertarle, que se moviera, que me mirase, que me sonriese y me dijese que estaba bien, pero…
Allen y Kanda se lanzaron contra los Noé, pero ellos abrieron un agujero negro y escaparon por él. Krory apareció como una sombra a mi lado, y Raisa se acercó por detrás de mí, sentándose a mi lado.

-Déjame Juvia, tengo que sacarte esa sangre infectada.

-Pero Lavi…

-La tuya está menos extendida, tardaré menos contigo. Luego lo haré con Lavi.

Krory me mordió el brazo, y noté como la sangre abandonaba mi cuerpo rápidamente. Me sentí mucho más débil, pero no pude permitirme el lujo de perder el conocimiento, no es esa situación. Los pentáculos de mi brazo fueron desapareciendo poco a poco, hasta que finalmente no quedó ninguno. Entonces Krory cogió a Lavi con cuidado y le dio la vuelta, colocando su cabeza sobre mis rodillas. Se inclinó hacia él, y le mordió en el cuello. Pude escuchar como Krory iba bebiendo la sangre de Lavi, y los pentáculos iban desapareciendo de su cuerpo, empezando por los de los brazos. Pasaron varios minutos hasta que todos los pentáculos fueron eliminados, y en su cara no quedó rastro de aquellas horribles marcas, que podían llegar a significar la muerte en la mayoría de los casos.

-Yo ya he hecho todo lo que he podido –dijo Krory mientras se limpiaba los restos de sangre de los labios.

Lo último que hice fue sonreír y mirar a Lavi antes de desmayarme en los brazos de Raisa.

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