viernes, 10 de agosto de 2012

La búsqueda (Parte 38)


Allen salió corriendo del cuartel sin esperarnos. Me despedí de Miranda y Komui con la mano mientras Lavi me cogía de la muñeca, haciéndome correr detrás de Allen. Krory se quedó rezagado, y salió corriendo detrás nuestra cuando le sacábamos unos metros de ventaja. No alcanzamos a Allen hasta que llegamos a la estación. Ya nos esperaba con los billetes en la mano y con una sonrisa de oreja a oreja. Subió al tren tirando de Krory y Lavi y yo nos quedamos en el andén, intentando recuperar el aliento, apoyados con las manos en las rodillas.

-¿Cómo… es… posible… que se haya… recuperado tan… rápido? –pregunté.

-Creo… que ha sido… por la idea… de no ver… a su maestro... –dijo Lavi.

-¿Tanto rencor le guarda? –dije, mientras me levantaba.

-Bueno, tenían una relación… especial, por así decirlo.

-¿Subís ya? –Allen se había asomado por una de las ventanas del tren y nos miraba con Tim sobre su cabeza.

Lavi se encogió de hombros y subió al tren. Yo le seguí de cerca, pero antes de entrar, mientras subía por las escaleras, le eché una última mirada a la estación y a la ciudad.
Allen ya estaba sentado, y Krory estaba en frente suya. Allen había sacado una baraja de cartas y las barajeaba. Cuando terminó, nos miró a Lavi y a mí, y nos la mostró. Lavi negó con la cabeza, y se sentó en el conjunto de bancos de al lado de los de Allen y Krory. Allen, tras la negativa de Lavi, me miró a mí, pero yo también negué, y fui a sentarme en frente de Lavi.

-Has hecho bien, no hay quien gane a Allen a las cartas –dijo Lavi mientras mirábamos cómo repartía cartas a Krory.

En unos minutos, Krory fue perdiendo todo lo que tenía, hasta quedarse únicamente con los pantalones. Entonces, con las cartas aun en las manos, nos miró con los ojos llorosos.

-Eso te pasa por apostar, Kuro-chan.

-Y da gracias que está Juvia, si no, te habría quitado hasta los pantalones.

Krory se puso rojo, y Allen y Lavi rieron. Finalmente, tras haber dejado más que clara su victoria, Allen le devolvió la ropa a Krory y siguieron jugando sin apuestas. Lavi miraba distraído por la ventana. Yo le noté ausente y le puse una mano en la pierna para llamar su atención. Se giró a mí un poco sorprendido.

-¿Estás bien? –pregunté.

-Sí, no es nada, sólo una pequeña charla que he tenido con el Panda antes de salir.

Me quedé callada.

-Cree que estoy descuidando mis tareas como Bookman, y me estoy involucrando demasiado en la vida de la gente. Eso no es lo que los Bookmen deben hacer, no deben entrar en la vida de nadie, porque todos acabarán desapareciendo en la historia. En realidad no deberíamos haber empezado este trabajo como exorcistas.

-¿Estás seguro de que lo mejor era no haber empezado esta vida que llevas ahora?

Dudó un rato, pero después me dedicó una sonrisa que dejó fuera de combate durante un rato.

-No, no cambiaría esta vida por nada –dijo sonriendo.

Nos quedamos un momento en silencio, mirándonos el uno al otro. Entonces empecé a notar unas miradas que se clavaban en nosotros. Empezamos a girar las cabezas a la vez, y nos encontramos con Krory y Allen que nos miraban fijamente. Nos pusimos rojos al segundo. El resto del camino lo pasamos hablando los cuatro, mientras que Noda y Nemu jugaban por todo el vagón. No faltaron las bromas y las risas, y pronto llegamos a nuestro destino. El tren se paró en una estación casi derruida. Nos bajamos  del tren esquivando columnas caídas y ladrillos de las paredes que se habían venido abajo. Nadie llegó para recibirnos. Allen se encogió de hombros y siguió caminando, decidido, y sin mirar atrás. Después de unos segundos de duda, Krory le siguió. Yo me giré a Lavi.

-¿Tan raro es que nadie venga a recibir?

-En realidad no lo es, muchas veces no viene nadie, pero esta vez… No sé, hay algo que no me gusta, creo que es este sitio.

-Sí, tiene algo que me pone la carne de gallina –dije, pasándome una mano por el brazo contrario para intentar hacer desaparecer aquella sensación.

Lavi me miró y, tras un asentimiento mío, comenzamos a caminar detrás de Krory y Allen. Nemu, con Noda sobre su cabeza, nos seguía de cerca.
Seguimos caminando por aquellas calles, girando en las esquinas, y dando la vuelta en las callejuelas sin salida. Ya no sabía cuánto tiempo había pasado desde que habíamos llegado, minutos, tal vez horas, pero no encontrábamos un lugar que encajase con la descripción que Komui nos había facilitado de la casa, o castillo. Primero debíamos encontrar un gran bosque, en el que ni los rayos del sol pudieran pasar, pero para ello debíamos salir antes de aquel pueblo. Pero por más vueltas que diéramos, no hallábamos la salida de aquel lugar. Fue cuando el sol empezó a caer cuando Krory paró a Allen, poniéndole una mano en el hombro.

-Oye tú, mocoso, es la tercera vez que pasamos por delante de esta panadería en ruinas.

Allen se dio la vuelta, y la cara que puso no me gustó en absoluto.

-¿A quién llamas mocoso, vampirito? –dijo con un brillo espectral en los ojos.

-Al único mocoso que hay por aquí cerca –dijo Krory acercándose a él, amenazador.

Pronto estuvieron frente contra frente, y discutiendo. Lavi suspiró y levantó la cabeza a la luna que empezaba a aparecer. Entonces, gracias al resplandor de la luna, pude ver un castillo, que antes nos había pasado desapercibido, en lo alto de un precipicio a las afueras del pueblo. Lavi también pareció verlo, porque, con la vista clavada en el gran castillo, se acercó a Krory y Allen, y pasó entre ellos, obligándoles a separarse. Los cuatro nos quedamos mirando aquel lugar, bañado por la luz plateada de la luna. Tenía un aspecto espectral debido al halo blanco que lo rodeaba, pero no pudimos no sentirnos atraídos por él. Comenzamos a andar en esa dirección, pasando por las calles que antes habíamos estado recorriendo, hasta llegar a un edificio con la pared destruida. Pasamos a través de ella, esquivando los muebles carcomidos y los escombros, y salimos por la puerta trasera de aquella casa, encontrándonos con un gran bosque, más negro que la noche que carece de luna. Nemu se adelantó a nosotros, y agrandó su tamaño. La luz azul que desprendía su cuerpo nos iluminó el camino por aquel bosque. Con Nemu a la cabeza, seguido de cerca por Allen, detrás suya Lavi, yo justo detrás suyo, y con Krory cerrando la marcha, conseguimos llegar a un claro de aquel bosque. En aquel lugar, todo estaba tranquilo, así que optamos por parar y decidir qué camino tomar a continuación, ya que del claro salían varios caminos, pero no sabíamos cuál tomar, ya que el castillo había quedado oculto por las copas de los árboles. Tras una pequeña discusión, en la que salieron a relucir nuestros sentidos de orientación, decidimos tomar el camino que yo había propuesto. Krory y Lavi coincidieron, después de una pequeña charla, en que ese era el más acertado a seguir. Allen, por el contrario, señalaba el de la dirección opuesta.

-Pero si venimos de aquella dirección, debemos seguir hacia delante –dijo Krory-. No sabía que te perdieses tan fácilmente –añadió con una sonrisa burlesca.

Allen cambió la cara al instante, a una con un toque de amargura.

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