martes, 14 de agosto de 2012

Encuentro (Parte 41)


Empecé a arañar el suelo con las uñas, con los ojos desorbitados, y Noda revoloteando sobre mi cabeza, y dando suaves tirones de mi pelo para que parase. Entonces sentí una presencia cálida acompañado de un reflejo rosa, que se posó sobre mí. Me rodeo los hombros y entrelazó sus manos por delante de mí. Tiró de mí hasta que me tiró al suelo, impidiéndome continuar con mi infructuoso objetivo de volver a abrir el agujero del suelo. Entonces sentí que me levantaban del suelo, como si estuviese flotando. Era una presencia cálida como la otra, pero me trasmitía seguridad. Me dejé llevar, e intenté tranquilizarme entre aquellos brazos que me llevaban con sumo cuidado. Me llevaron por aquel gran pasillo, hasta una habitación que tenía la puerta abierta, la que Lavi y yo habíamos dejado abierta, en la que habíamos pasado la noche. Me dejaron con delicadeza sobre el sofá, y la primera presencia que había sentido, la que se había abalanzado sobre mí en el pasillo, se sentó a mi lado. Entonces fui consciente de que con ellos había otra persona, eran tres personas las que estaban allí conmigo. Los tres hablaban entre ellos, pero no era consciente de lo que decían. Poco a poco fui volviendo en mí, y empecé a mirar por todos lados. La chica que estaba sentada a mi lado tenía su brazo por encima de mis hombros.

-¿Q-qué ha pasado?

-¡Juvia! Nos has dado un susto de muerte…

-¿No sabes qué ha pasado? Yo confiaba en que serías tú la que nos lo explicase todo…

Raisa estaba sentada a mi lado, y Kanda se había agachado delante de mí. Me miraba fijamente, pero un poco preocupado. Me fijé en que no llevaba su abrigo de exorcista, llevaba una camiseta de tirantes anchos, que dejaba parcialmente visible el tatuaje que tenía en el pecho. Me miré y comprendí el motivo por el que no llevaba su abrigo. Me lo había dejado a mí para taparme. La tercera presencia se aproximó por mi espalda.

-Juvia, menos mal que estás bien… -Lenalee me miraba desde arriba, por lo que tuve que levantar la cabeza para verla.

-Chicos… ¿Qué hacéis aquí?

-Eso te íbamos a preguntar a ti –dijo Kanda, poniendo sus manos en mis rodillas-. Pero mejor vamos por partes. ¿No te acuerdas de nada de lo que ha pasado?

Negué.

-¿Qué es lo último que recuerdas? –insistió.

-Bueno, Komui nos mandó venir aquí porque había aparecido un fantasma o algo así… Pero se nos hizo muy tarde cuando llegamos, así que pasamos la noche en una de estas habitaciones, creo que fue en esta misma… Pero no pasó nada en toda la noche…

Me quedé parada, intentando recordar.

-¿Komui os mandó? ¿A quiénes? –preguntó Kanda, con infinita paciencia, haciéndome preguntas para ayudarme a recordar.

-Estábamos Allen, Krory, Nemu, La… -sentí como el corazón se me salía por la boca al empezar a recordar. Me llevé las manos a la cabeza y cerré los ojos con fuerza.

Raisa se quedó a mi lado, mirándome sin saber qué hacer, al igual que Lenalee. Kanda, por el contrario, se levantó, se sentó a mi lado y me atrajo hacia él con sus brazos. Me empezó a mecer lentamente, con lo que me tranquilicé un poco.

-Tranquila, tranquila Juvia. Sé que es difícil, pero intenta hacer memoria.

Estuve callada un rato, pero luego pude continuar.

-Nos levantamos a la mañana siguiente, y Allen, Krory y Nemu encabezaron la marcha. Estuvimos varias horas dando vueltas, literalmente. Por algún motivo, no dejábamos de pasar por los mismos sitios, las mismas habitaciones… Entonces Nemu desapareció, y Allen, y Krory… Lavi y yo fuimos a buscarlos, pero el suelo se abrió, y Lavi…

Kanda me abrazó más fuerte. Mientras, siguió hablando con las chicas.

-Bueno, parece que han descubierto lo mismo que nosotros.

Levanté un poco la cabeza, para enterarme de lo que hablaban. Kanda se dio cuenta y me miró.

-Parece que la Inocencia en este lugar ha creado un ciclo, un círculo del que no podemos salir. Cuando llegamos al final de la casa, volvemos al principio sin darnos cuenta de ello.

Agaché la cabeza y la escondí entre sus brazos, intentando comprender lo que Kanda me acababa de decir.

-¿Y cómo vamos a salir de aquí? -preguntó Lenalee.

-Bueno –dijo Kanda-, eso no es lo más importante ahora. Primero tenemos que averiguar dónde están los demás –dijo mientras me miraba.

Me agarré a su camiseta, ahogando el llanto. Raisa me puso la mano sobre el hombro, y Noda se enterró entre los brazos de Kanda, buscando mi cara. Me sacó de allí empujando desde mi nariz. Me quedé mirándole sorprendida, y él, cuando vio que había conseguido lo que se había propuesto, me dio la espalda.

-Está bien, lo siento, tú también lo tienes que estar pasando mal. ¿Vamos a buscar a Nemu? –dije mirándole con una pequeña sonrisa.

Noda asintió, un poco más animado y revoloteó hasta la puerta.

-Y a Allen y Krory –dijo Kanda mirando a Raisa y Lenalee-, y a Lavi –dijo poniéndome la mano sobre la cabeza.

Asentí, y me limpié las lágrimas. Kanda me dio la mano, y Raisa me cogió de la otra, y me llevaron hasta la puerta. Salimos al pasillo, y empezamos a entrar en todas las habitaciones. Pero nada, ni rastro de ellos. Estuvimos un rato dando vueltas, y creo que pasamos por delante de la habitación en la que habíamos dormido por lo menos un par de veces. Fuimos abriendo todas las puertas de las habitaciones, para que la luz iluminase el pasillo, y entonces descubrimos unas pequeñas escaleras, que subían a la parte superior de la casa. Eran unas escaleras muy estrechas, por lo que era normal que no las hubiéramos visto en la oscuridad. Subimos y nos encontramos con un gran cuarto, totalmente iluminado y tan grande como la parte inferior, pero sin una sola división. Toda aquella superficie para sólo una habitación. Estaba casi vacía. Sólo había un par de sofás viejos en una esquina, y unas cuantas columnas para soportar el peso del techo. Y muchas, muchas ventanas. Empezamos a andar por aquella habitación, acercándonos al centro, cuando algo pareció moverse al otro lado de una de las columnas. La sombra se levantó, y empezó a rodear la columna hasta quedarse frente a nosotros.

-¡Allen! –Lenalee corrió a abrazarle.

-¡Allen! ¿Estás bien? –preguntó Raisa una vez llegó a su lado.

-Sí… ¿Juvia? Un momento, ¿qué hacéis aquí vosotros también? –dijo señalando a Kanda, Raisa y Lenalee.

-Ya lo explicaremos más adelante, ahora no hay tiempo para eso, Moyashi.

Los ojos de Allen empezaron a brillar.

-Es Allen, Bakanda.

-Tsk…

Entonces un agujero negro surgió en el techo, y algo calló sobre Kanda y Allen.

No hay comentarios:

Publicar un comentario