-¡Lavi!
–Raisa se quedó mirando como Lavi había aplastado a Kanda y a Allen, y luego se
giró a mí.
A mí me
empezaron a fallar las piernas, y me tuve que sentar en el suelo, sobre mis
rodillas. Kanda se incorporó y quitó, sin el mayor esfuerzo, a Lavi de encima
suya.
-Parece que
lo que pasa a lo largo de la casa también pasa a lo ancho, de arriba abajo…
Porque a él se lo había tragado el suelo, ¿no, Juvia? –dijo Kanda señalando a
Lavi que seguía tirado en el suelo.
Asentí, aun
mirando a Lavi. Entonces un resplandor verde se iluminó por debajo de Kanda,
que salió volando hacia el otro extremo de la habitación. Allen había activado
su Inocencia para quitarse a Kanda de encima.
-¿Qué te
crees que haces, fregona con patas? –dijo Kanda saliendo de entre unos trozos
de madera sobre los que había caído.
-Pesas,
maldito gordo –repuso Allen molesto.
-¿A quién
llamas gordo, maldito crio? –dijo Kanda sacando la katana y dirigiéndose hacia
Allen.
-Al que me
llama fregona con patas -dijo Allen parando la katana con su brazo izquierdo.
Entonces
Lavi, aun en el suelo, empezó a moverse.
-¿Qué ha
pasado? –dijo llevándose la mano a la cabeza.
Kanda se
acercó a Lavi y le dio un capón.
-¡Ay! ¿Qué…?
¡Yu!
-Tsk. No me
llames así, estúpido conejo. Eres idiota, no sabes el susto que la has dado
–dijo Kanda señalándome a mí.
Me puse roja
al segundo, al notar la mirada de Lavi sobre mí.
-Juvia…
-Lavi se levantó y se acercó a mí.
Las piernas
le fallaban y llegó tambaleándose a mi lado. Cuando llegó, se dejó caer y me
abrazó con fuerza.
-Lo siento…
-Eres
idiota… ¿Por qué me soltaste la mano en ese momento?
-No quería
que tú también cayeras.
Suspiré,
intentando retener las lágrimas. Lavi sonrió. Entonces se dio la vuelta y se
quedó mirando a Kanda.
-¿Y qué
hacéis vosotros aquí?
-Bueno,
Komui nos encargó ocuparnos de un carro que se movía solo, y que atacaba a
cualquier carromato que se encontrase en su camino –explicó Kanda-. Y bueno, el
carro nos trajo hasta aquí, y entonces desapareció. Se nos ocurrió buscar por
los alrededores, pero la noche se nos echó encima y decidimos pasar aquí la
noche. No imaginábamos que aquí hubiese un fantasma.
-Supuestamente,
pero no hemos visto nada aún. Lo más raro que nos ha pasado ha sido esto, y lo
de andar dando círculos –dijo Lavi.
-Bueno, lo
del ciclo ese puede ser cosa de la Inocencia… -dijo Kanda pensativo.
-Por cierto,
Krory y Nemu aun no han aparecido –dijo Allen.
-Vaya, ya
iba siendo hora de que se acordasen de ellos, ¿no crees?
-Tienes
razón, hermano, ya creía que se habían olvidado de sus compañeros.
¿Hermano? Un
momento, ellos no… Otra vez no…
-Jasdevi
–dijo Allen.
-¿Jasdevi?
–pregunté.
Allen
asintió.
-Es así cómo
se hacen llamar. Ellos se llaman Jasdero y Devit, y juntos son Jasdevi.
O sea, que
sí son los gemelos, pues qué bien.
-Vamos, no
juguéis así con vuestros jóvenes invitados. Devolvédselos, y así tendremos
entretenimiento para más rato.
Esta última
voz era elegante, de hombre, y me sonaba de haberla escuchado en algún otro
lugar… Por último se escuchó una risita juguetona, de niña probablemente, que
recorrió todo el techo. Pude ver por el rabillo del ojo cómo Allen temblaba de
arriba abajo. Lavi sonrió.
-Allen –dijo
la última voz, dulce y juguetona-, volvemos a encontrarnos.
Entonces, en
el techo volvió a surgir un agujero negro, por el que cayó Krory, y justo
encima suyo Nemu. Ambos parecían estar bien, se levantaron y se pusieron a
nuestro lado. El agujero del techo se cerró, pero se abrió uno en una de las
paredes. Por ella apareció una sombra, pequeña, que veía corriendo hacia
nosotros y se lanzó sobre Allen de un salto. Era una niña pequeña, con el pelo
corto morado y abrazaba a Allen con fuerza.
-Allen –dijo
con voz cantarina-, te echaba de menos, tienes que venir más a verme.
Allen se la
quitó de encima y se levantó, apartándose de ella. Lavi se acercó a mí, y me
tomó del brazo, obligándome a alejarme de ella. Le miré interrogadora.
-Es una Noé.
¿Noé? La
miré. Pero no tenía las marcas en la frente y su color de piel era normal. Lavi
pareció leer mis pensamientos, porque se volvió a dirigir a mí.
-Pueden
adoptar apariencia humana para pasar inadvertidos.
La chica se
giró hacia Lavi.
-¡Vaya! Si
es Bookman Junior –dijo con cierta sorpresa-. Tenemos que volver a jugar, la
última vez me ganaste, pero esta vez he cambiado un poco las normas. Verás qué
divertido.
Lavi se
alejó más de ella, tirando de mí también. Entonces, por el agujero por el que había
aparecido la joven, aparecieron los gemelos, apuntándose entre ellos con sus
armas, y mirándonos.
-Mira
hermano –dijo Jasdero-, son las exorcistas de la otra vez, y también está el
alumno de ese maldito general.
-Vais a
pagarnos todos los que nos debéis, y esta vez va en varios sentidos, no solo en
el financiero.
-Vamos,
vamos, no os enfadéis, el juego aun no ha empezado.
Un última sombra
estaba apareciendo por el agujero, y se cerró tras de él. Era alto, con
sombrero de copa y traje, que le hacía parecer aun más alto. Entonces le
reconocí. Era el Noé que destrozó la Inocencia delante de nuestros ojos.
-Road,
tranquila, vamos ven aquí, dentro de poco podrás poner en práctica tu juego, y
te dejaré que elijas al que quieras para ello.
-Gracias
Tyki, creo que ya lo tengo elegido –dijo la pequeña, dirigiéndonos una mirada a
todos nosotros.
-¿Podemos
empezar ya? –dijo Devit, impaciente.
-Son todos
tuyos, pero déjame a mí al joven Walker.
Allen activó
su Inocencia. Su arma había mejorado gracias al entrenamiento que había
recibido por parte de Bak, en el cuartel de Asia. Su nueva Inocencia, o mejor
dicho, su Inocencia mejorada era ahora Crown Clown. Su brazo izquierdo era
ahora negro y llevaba a la espalda, entre todo el pelo blanco que le había
salido del abrigo, una máscara de plata. Entonces, su brazo izquierdo se
transformó en una espada ancha y blanca, muy parecida a la que el Conde estuvo
a punto de usar conmigo la noche que tuve el placer de conocerle. Tyki se lanzó
contra él y empezaron a pelear. Pero no pude seguir observando la batalla.
Jasdevi habían empezado a disparar con sus pistolas en todas direcciones,
obligándonos a tomar parte en la batalla. Road, por el contrario, se quedó en
una esquina observando. Devit se separó de su hermano y se acercó a mí,
mientras que Jasdero se fue a por Raisa.
-Me las vas
a devolver todas juntas, maldita exorcista.
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