jueves, 16 de agosto de 2012

Noé (Parte 42)


-¡Lavi! –Raisa se quedó mirando como Lavi había aplastado a Kanda y a Allen, y luego se giró a mí.

A mí me empezaron a fallar las piernas, y me tuve que sentar en el suelo, sobre mis rodillas. Kanda se incorporó y quitó, sin el mayor esfuerzo, a Lavi de encima suya.

-Parece que lo que pasa a lo largo de la casa también pasa a lo ancho, de arriba abajo… Porque a él se lo había tragado el suelo, ¿no, Juvia? –dijo Kanda señalando a Lavi que seguía tirado en el suelo.

Asentí, aun mirando a Lavi. Entonces un resplandor verde se iluminó por debajo de Kanda, que salió volando hacia el otro extremo de la habitación. Allen había activado su Inocencia para quitarse a Kanda de encima.

-¿Qué te crees que haces, fregona con patas? –dijo Kanda saliendo de entre unos trozos de madera sobre los que había caído.

-Pesas, maldito gordo –repuso Allen molesto.

-¿A quién llamas gordo, maldito crio? –dijo Kanda sacando la katana y dirigiéndose hacia Allen.

-Al que me llama fregona con patas -dijo Allen parando la katana con su brazo izquierdo.

Entonces Lavi, aun en el suelo, empezó a moverse.

-¿Qué ha pasado? –dijo llevándose la mano a la cabeza.

Kanda se acercó a Lavi y le dio un capón.

-¡Ay! ¿Qué…? ¡Yu!

-Tsk. No me llames así, estúpido conejo. Eres idiota, no sabes el susto que la has dado –dijo Kanda señalándome a mí.

Me puse roja al segundo, al notar la mirada de Lavi sobre mí.

-Juvia… -Lavi se levantó y se acercó a mí.

Las piernas le fallaban y llegó tambaleándose a mi lado. Cuando llegó, se dejó caer y me abrazó con fuerza.

-Lo siento…

-Eres idiota… ¿Por qué me soltaste la mano en ese momento?

-No quería que tú también cayeras.

Suspiré, intentando retener las lágrimas. Lavi sonrió. Entonces se dio la vuelta y se quedó mirando a Kanda.

-¿Y qué hacéis vosotros aquí?

-Bueno, Komui nos encargó ocuparnos de un carro que se movía solo, y que atacaba a cualquier carromato que se encontrase en su camino –explicó Kanda-. Y bueno, el carro nos trajo hasta aquí, y entonces desapareció. Se nos ocurrió buscar por los alrededores, pero la noche se nos echó encima y decidimos pasar aquí la noche. No imaginábamos que aquí hubiese un fantasma.

-Supuestamente, pero no hemos visto nada aún. Lo más raro que nos ha pasado ha sido esto, y lo de andar dando círculos –dijo Lavi.

-Bueno, lo del ciclo ese puede ser cosa de la Inocencia… -dijo Kanda pensativo.

-Por cierto, Krory y Nemu aun no han aparecido –dijo Allen.

-Vaya, ya iba siendo hora de que se acordasen de ellos, ¿no crees?

-Tienes razón, hermano, ya creía que se habían olvidado de sus compañeros.

¿Hermano? Un momento, ellos no… Otra vez no…

-Jasdevi –dijo Allen.

-¿Jasdevi? –pregunté.

Allen asintió.

-Es así cómo se hacen llamar. Ellos se llaman Jasdero y Devit, y juntos son Jasdevi.

O sea, que sí son los gemelos, pues qué bien.

-Vamos, no juguéis así con vuestros jóvenes invitados. Devolvédselos, y así tendremos entretenimiento para más rato.

Esta última voz era elegante, de hombre, y me sonaba de haberla escuchado en algún otro lugar… Por último se escuchó una risita juguetona, de niña probablemente, que recorrió todo el techo. Pude ver por el rabillo del ojo cómo Allen temblaba de arriba abajo. Lavi sonrió.

-Allen –dijo la última voz, dulce y juguetona-, volvemos a encontrarnos.

Entonces, en el techo volvió a surgir un agujero negro, por el que cayó Krory, y justo encima suyo Nemu. Ambos parecían estar bien, se levantaron y se pusieron a nuestro lado. El agujero del techo se cerró, pero se abrió uno en una de las paredes. Por ella apareció una sombra, pequeña, que veía corriendo hacia nosotros y se lanzó sobre Allen de un salto. Era una niña pequeña, con el pelo corto morado y abrazaba a Allen con fuerza.

-Allen –dijo con voz cantarina-, te echaba de menos, tienes que venir más a verme.

Allen se la quitó de encima y se levantó, apartándose de ella. Lavi se acercó a mí, y me tomó del brazo, obligándome a alejarme de ella. Le miré interrogadora.

-Es una Noé.

¿Noé? La miré. Pero no tenía las marcas en la frente y su color de piel era normal. Lavi pareció leer mis pensamientos, porque se volvió a dirigir a mí.

-Pueden adoptar apariencia humana para pasar inadvertidos.

La chica se giró hacia Lavi.

-¡Vaya! Si es Bookman Junior –dijo con cierta sorpresa-. Tenemos que volver a jugar, la última vez me ganaste, pero esta vez he cambiado un poco las normas. Verás qué divertido.

Lavi se alejó más de ella, tirando de mí también. Entonces, por el agujero por el que había aparecido la joven, aparecieron los gemelos, apuntándose entre ellos con sus armas, y mirándonos.

-Mira hermano –dijo Jasdero-, son las exorcistas de la otra vez, y también está el alumno de ese maldito general.

-Vais a pagarnos todos los que nos debéis, y esta vez va en varios sentidos, no solo en el financiero.

-Vamos, vamos, no os enfadéis, el juego aun no ha empezado.

Un última sombra estaba apareciendo por el agujero, y se cerró tras de él. Era alto, con sombrero de copa y traje, que le hacía parecer aun más alto. Entonces le reconocí. Era el Noé que destrozó la Inocencia delante de nuestros ojos.

-Road, tranquila, vamos ven aquí, dentro de poco podrás poner en práctica tu juego, y te dejaré que elijas al que quieras para ello.

-Gracias Tyki, creo que ya lo tengo elegido –dijo la pequeña, dirigiéndonos una mirada a todos nosotros.

-¿Podemos empezar ya? –dijo Devit, impaciente.

-Son todos tuyos, pero déjame a mí al joven Walker.

Allen activó su Inocencia. Su arma había mejorado gracias al entrenamiento que había recibido por parte de Bak, en el cuartel de Asia. Su nueva Inocencia, o mejor dicho, su Inocencia mejorada era ahora Crown Clown. Su brazo izquierdo era ahora negro y llevaba a la espalda, entre todo el pelo blanco que le había salido del abrigo, una máscara de plata. Entonces, su brazo izquierdo se transformó en una espada ancha y blanca, muy parecida a la que el Conde estuvo a punto de usar conmigo la noche que tuve el placer de conocerle. Tyki se lanzó contra él y empezaron a pelear. Pero no pude seguir observando la batalla. Jasdevi habían empezado a disparar con sus pistolas en todas direcciones, obligándonos a tomar parte en la batalla. Road, por el contrario, se quedó en una esquina observando. Devit se separó de su hermano y se acercó a mí, mientras que  Jasdero se fue a por Raisa.

-Me las vas a devolver todas juntas, maldita exorcista. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario