sábado, 11 de agosto de 2012

Noche en el castillo (Parte 39)


Yo sonreí, mientras abría el paso con Nemu al lado, y Lavi justo por detrás. Pronto llegamos al final del bosque sin más complicaciones. Seguimos el camino sin problemas hasta al final. Una vez arriba, nos quedamos mirando el inmenso castillo, que se erguía majestuoso y poderoso ante nosotros. Dudamos un rato, pero finalmente Lavi habló.

-Bueno, ¿qué os parece si entramos y pasamos la noche dentro? Así nos será más fácil descubrir al fantasma ese, ¿no os parece? –dijo sonriendo.

-Espera Lavi, ¿estás diciendo que durmamos dentro de ese castillo? No sabemos lo que puede haber dentro, y todo el que se ha acercado ha salido huyendo. ¿Qué crees que nos pasará a nosotros si incluso nos quedamos a dormir? –preguntó Krory visiblemente asustado.

-Vamos Kuro-chan, no te asustes, no va a pasar nada.

Allen y yo aun seguíamos callados, observando aquel gran edificio, que no terminaba de darnos buena espina. Lavi se acercó a nosotros, y nos fue empujando poco a poco hasta la entrada. Parados delante de la puerta, pude vislumbrar una pequeña solución a todo aquello, si la puerta estaba cerrada…
Mis ilusiones se fueron al traste cuando Lavi empezó a empujar la puerta y, ante nuestra cara de asombro, se abrió sin oponer resistencia, sólo con un leve chirrido de las bisagras.
Lavi se adelantó al interior, completamente oscuro, tan sólo iluminado por la tímida luz de la luna. Sólo la entrada quedó iluminada, mostrándonos un pasillo con varios muebles pegados a las paredes, y algunos cuadros que nos observaban desde las tinieblas. Lavi nos miró con los brazos en jarras y, al ver que no entrábamos, se aproximó a nosotros, y nos cogió a Allen y a mí del brazo. Krory nos seguía de cerca, con Nemu, que había recuperado su tamaño normal, seguramente del miedo que tenía. Noda se había enredado en mi pelo y parecía no querer salir de allí. Lavi, ayudado de Allen, encendió algunos candelabros para iluminarnos el camino. Caminamos por aquellos pasillos durante unos minutos y, tras quedarnos más tranquilos, ya que no pasaba nada extraño, decidimos entrar en algunas habitaciones hasta que encontramos una adecuada para pasar la noche. Allen nos abrió la puerta y una vez estuvimos todos dentro, la cerró. Dejamos los candelabros sobre algunas mesas para iluminar la habitación. Era un cuarto amplio, parecía un despacho, con varias librerías, una gran mesa y un par de sofás enfrentados. Lavi se acercó a los sofás.

-Sólo hay dos. A mí no me importa dormir en el suelo. Además –dijo señalando a sus pies, justo delante de los sofás-, podemos dormir dos de nosotros sobre esta alfombra, el único problema es que está un poco sucia…

Krory se acercó a la ventana y se apoyó en el marco.

-Yo no voy a dormir, me quedo de guardia.

-Como quieras, Kuro-chan, pero si estás cansado, despiértame y te relevo –dijo Lavi mientras me indicaba con la mano que me acercase a él-. Bueno, pues entonces va a ser fácil, Allen y tú –dijo mirándome a mí- dormiréis en los sofás.

-¿Estás seguro? –pregunté yo, mirando la alfombra llena de polvo.

-Bueno, podemos ir a buscar alguna habitación. Puede que encontremos alguna manta -dijo Allen.

Acto seguido se marchó con Lavi. Yo me quedé apoyada en el marco de la puerta, mirando como entraban en habitaciones al azar. Tuvieron que entrar en unas cuantas hasta encontrar un dormitorio en el que pudiese haber algunas mantas. Lavi me indicó con un gesto de la mano que esa última en la que habían entrado era buena antes de entrar en ella detrás de Allen. Tras reír suavemente por la dulce gesto que Lavi me había dedicado, me alejé de la puerta, y empecé a caminar hacia una de las muchas ventanas que había en el cuarto, concretamente hacia la que Krory estaba apoyado.

-Krory, ¿te pasa algo?

Él pareció salir de su letargo y me miró con una sonrisa.

-No es nada. Es solo que me extraña que no haya pasado nada. Hemos entrado hasta aquí, que está bastante alejado de la entrada sin ningún problema, cuando al resto de la gente le ha pasado algo nada más acercarse a la puerta. No sé… Me da mala espina.

-Bueno, no lo pienses. Ya se nos ocurrirá algo mañana. Y descansa un poco, no creo que pase nada porque duermas un rato a lo largo de toda la noche.

En ese momento, Allen y Lavi entraron con varias mantas cada uno. Allen se acercó a Krory y le dio una de las que llevaba, mientras que Lavi se acercó a mí y me dio una de las suyas.

-Puede que haga frio por la noche. Será mejor que tengas algo con lo que taparte.

Le sonreí mientras cogía la manta que me ofrecía. Después se agachó y colocó un par de mantas sobre el suelo, justo entre los dos sofás. Allen se acercó a nosotros y se sentó en uno de los dos, y Lavi se sentó sobre la cama que se había improvisado. Fui a replicar, pero Lavi me frenó con un movimiento de mano, así que opté por sentarme en el sofá que quedaba libre. Krory fue pasando por todas las mesas que tenían candelabros, y los fue apagando, dejando encendidos sólo dos de ellos, que se los llevó a la mesa que había cerca de la ventana por la que miraba y volvió a meterse en sus pensamientos. La luz de la luna le iluminaba el rostro, haciéndole los rasgos más afilados, y marcando más sus ojeras. Me quedé un rato observándole, hasta que Allen, con un resoplido, me sacó de mi ensimismamiento. Se tumbó en el sofá, con las piernas levemente encogidas para no salirse, mientras Lavi y yo le mirábamos.

-Bueno, buenas noches. Espero que no haya sido mala idea entrar aquí –dijo mirando a Lavi.

-Yo también lo espero –repuso el aludido-. Buenas noches Allen.

El joven se arropó con la manta y cerró los ojos. Timcanpy revoloteó sobre su cabeza, y finalmente se posó por delante de Allen, haciéndose un hueco en la manta.
Noda y Nemu le miraron desde el suelo, pero Lavi les mostró a los dos una manta que había colocado al lado de las suyas, para que ellos dos durmieran. Nemu, con Noda sobre su cabeza, se acercó a la manta, y tras dar varias vueltas, se tumbó, espachurrando a Noda entre sus patitas. Tim les miraba desde lo alto del sofá y, tras dudar unos segundos, revoloteó temeroso hacia ellos. Se quedó mirándoles desde arriba, sin saber qué hacer. Nemu estiró una de sus patas y le atrajo hacia él. Después se levantó para volverse a tumbar de manera que los dos golems entrasen en la manta. Formó un arco con su cuerpo, y Noda y Tim se juntaron a su pequeño cuerpecito. Lavi y yo habíamos observado todo esto en silencio, y cuando hubieron terminado de colocarse, nos miramos y sonreímos. Entonces nos quedamos en silencio, aun con las miradas cruzadas.

-Buenas noches, Juvia –dijo tras aquel breve silencio.

-B-buenas noches…

Me empecé a recostar en el sofá. Era más cómodo de lo que cría, y entraba bastante bien, era ancho y más o menos largo. No entraba estirada, pero tampoco me tenía que encoger mucho para entrar en él. Me arropé con la manta y miré a Lavi. Entonces él también se tumbó, de lado, en mi dirección y, tras dirigirme una sonrisa, cerró los ojos. Yo opté por hacer lo mismo.

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