Yo sonreí, mientras
abría el paso con Nemu al lado, y Lavi justo por detrás. Pronto llegamos al
final del bosque sin más complicaciones. Seguimos el camino sin problemas hasta
al final. Una vez arriba, nos quedamos mirando el inmenso castillo, que se
erguía majestuoso y poderoso ante nosotros. Dudamos un rato, pero finalmente
Lavi habló.
-Bueno, ¿qué
os parece si entramos y pasamos la noche dentro? Así nos será más fácil
descubrir al fantasma ese, ¿no os parece? –dijo sonriendo.
-Espera
Lavi, ¿estás diciendo que durmamos dentro de ese castillo? No sabemos lo que
puede haber dentro, y todo el que se ha acercado ha salido huyendo. ¿Qué crees
que nos pasará a nosotros si incluso nos quedamos a dormir? –preguntó Krory
visiblemente asustado.
-Vamos
Kuro-chan, no te asustes, no va a pasar nada.
Allen y yo
aun seguíamos callados, observando aquel gran edificio, que no terminaba de
darnos buena espina. Lavi se acercó a nosotros, y nos fue empujando poco a poco
hasta la entrada. Parados delante de la puerta, pude vislumbrar una pequeña
solución a todo aquello, si la puerta estaba cerrada…
Mis ilusiones se fueron al traste cuando Lavi empezó a empujar la puerta y, ante nuestra cara de asombro, se abrió sin oponer resistencia, sólo con un leve chirrido de las bisagras.
Mis ilusiones se fueron al traste cuando Lavi empezó a empujar la puerta y, ante nuestra cara de asombro, se abrió sin oponer resistencia, sólo con un leve chirrido de las bisagras.
Lavi se adelantó
al interior, completamente oscuro, tan sólo iluminado por la tímida luz de la
luna. Sólo la entrada quedó iluminada, mostrándonos un pasillo con varios
muebles pegados a las paredes, y algunos cuadros que nos observaban desde las
tinieblas. Lavi nos miró con los brazos en jarras y, al ver que no entrábamos,
se aproximó a nosotros, y nos cogió a Allen y a mí del brazo. Krory nos seguía
de cerca, con Nemu, que había recuperado su tamaño normal, seguramente del
miedo que tenía. Noda se había enredado en mi pelo y parecía no querer salir de
allí. Lavi, ayudado de Allen, encendió algunos candelabros para iluminarnos el
camino. Caminamos por aquellos pasillos durante unos minutos y, tras quedarnos
más tranquilos, ya que no pasaba nada extraño, decidimos entrar en algunas
habitaciones hasta que encontramos una adecuada para pasar la noche. Allen nos
abrió la puerta y una vez estuvimos todos dentro, la cerró. Dejamos los
candelabros sobre algunas mesas para iluminar la habitación. Era un cuarto
amplio, parecía un despacho, con varias librerías, una gran mesa y un par de
sofás enfrentados. Lavi se acercó a los sofás.
-Sólo hay
dos. A mí no me importa dormir en el suelo. Además –dijo señalando a sus pies,
justo delante de los sofás-, podemos dormir dos de nosotros sobre esta
alfombra, el único problema es que está un poco sucia…
Krory se
acercó a la ventana y se apoyó en el marco.
-Yo no voy a
dormir, me quedo de guardia.
-Como
quieras, Kuro-chan, pero si estás cansado, despiértame y te relevo –dijo Lavi
mientras me indicaba con la mano que me acercase a él-. Bueno, pues entonces va
a ser fácil, Allen y tú –dijo mirándome a mí- dormiréis en los sofás.
-¿Estás
seguro? –pregunté yo, mirando la alfombra llena de polvo.
-Bueno,
podemos ir a buscar alguna habitación. Puede que encontremos alguna manta -dijo
Allen.
Acto seguido
se marchó con Lavi. Yo me quedé apoyada en el marco de la puerta, mirando como
entraban en habitaciones al azar. Tuvieron que entrar en unas cuantas hasta
encontrar un dormitorio en el que pudiese haber algunas mantas. Lavi me indicó
con un gesto de la mano que esa última en la que habían entrado era buena antes
de entrar en ella detrás de Allen. Tras reír suavemente por la dulce gesto que
Lavi me había dedicado, me alejé de la puerta, y empecé a caminar hacia una de
las muchas ventanas que había en el cuarto, concretamente hacia la que Krory
estaba apoyado.
-Krory, ¿te
pasa algo?
Él pareció
salir de su letargo y me miró con una sonrisa.
-No es nada.
Es solo que me extraña que no haya pasado nada. Hemos entrado hasta aquí, que
está bastante alejado de la entrada sin ningún problema, cuando al resto de la
gente le ha pasado algo nada más acercarse a la puerta. No sé… Me da mala
espina.
-Bueno, no
lo pienses. Ya se nos ocurrirá algo mañana. Y descansa un poco, no creo que
pase nada porque duermas un rato a lo largo de toda la noche.
En ese
momento, Allen y Lavi entraron con varias mantas cada uno. Allen se acercó a
Krory y le dio una de las que llevaba, mientras que Lavi se acercó a mí y me
dio una de las suyas.
-Puede que
haga frio por la noche. Será mejor que tengas algo con lo que taparte.
Le sonreí
mientras cogía la manta que me ofrecía. Después se agachó y colocó un par de
mantas sobre el suelo, justo entre los dos sofás. Allen se acercó a nosotros y
se sentó en uno de los dos, y Lavi se sentó sobre la cama que se había
improvisado. Fui a replicar, pero Lavi me frenó con un movimiento de mano, así
que opté por sentarme en el sofá que quedaba libre. Krory fue pasando por todas
las mesas que tenían candelabros, y los fue apagando, dejando encendidos sólo
dos de ellos, que se los llevó a la mesa que había cerca de la ventana por la
que miraba y volvió a meterse en sus pensamientos. La luz de la luna le
iluminaba el rostro, haciéndole los rasgos más afilados, y marcando más sus
ojeras. Me quedé un rato observándole, hasta que Allen, con un resoplido, me
sacó de mi ensimismamiento. Se tumbó en el sofá, con las piernas levemente
encogidas para no salirse, mientras Lavi y yo le mirábamos.
-Bueno,
buenas noches. Espero que no haya sido mala idea entrar aquí –dijo mirando a
Lavi.
-Yo también
lo espero –repuso el aludido-. Buenas noches Allen.
El joven se
arropó con la manta y cerró los ojos. Timcanpy revoloteó sobre su cabeza, y
finalmente se posó por delante de Allen, haciéndose un hueco en la manta.
Noda y Nemu
le miraron desde el suelo, pero Lavi les mostró a los dos una manta que había
colocado al lado de las suyas, para que ellos dos durmieran. Nemu, con Noda
sobre su cabeza, se acercó a la manta, y tras dar varias vueltas, se tumbó,
espachurrando a Noda entre sus patitas. Tim les miraba desde lo alto del sofá
y, tras dudar unos segundos, revoloteó temeroso hacia ellos. Se quedó
mirándoles desde arriba, sin saber qué hacer. Nemu estiró una de sus patas y le
atrajo hacia él. Después se levantó para volverse a tumbar de manera que los
dos golems entrasen en la manta. Formó un arco con su cuerpo, y Noda y Tim se
juntaron a su pequeño cuerpecito. Lavi y yo habíamos observado todo esto en
silencio, y cuando hubieron terminado de colocarse, nos miramos y sonreímos.
Entonces nos quedamos en silencio, aun con las miradas cruzadas.
-Buenas
noches, Juvia –dijo tras aquel breve silencio.
-B-buenas
noches…
Me empecé a
recostar en el sofá. Era más cómodo de lo que cría, y entraba bastante bien,
era ancho y más o menos largo. No entraba estirada, pero tampoco me tenía que
encoger mucho para entrar en él. Me arropé con la manta y miré a Lavi. Entonces
él también se tumbó, de lado, en mi dirección y, tras dirigirme una sonrisa,
cerró los ojos. Yo opté por hacer lo mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario