jueves, 9 de agosto de 2012

Nueva misión (Parte 37)


Fui corriendo a mi cuarto, y en pocos minutos me encontraba corriendo de vuelta a la enfermería. Cuando llegué, algo se arrojó sobre mi cara. Le aparté con mis manos, y le miré fijamente.

-¡Noda! ¿Se puede saber qué te pasa?

-Se ha asustado cuando no te ha visto, y eso que le he dicho que no tardarías en llegar –me explicó Lavi.

Le di un golpe a Noda mientras lanzaba un suspiro.

-Anda, ve con Nemu, que seguro que se está aburriendo –le dije mientras le empujaba hacia la esquina en la que dormitaba el gato. Luego, mirando a Lavi, continué-. ¿Empezamos?

Miré la lista de pacientes y los cuidados que requerían cada uno de ellos. Comenzamos por uno que necesitaba cambio de vendas. Lo mejor era empezar por algo con lo que Lavi estuviese familiarizado, para que fuese ganando confianza a lo largo de la mañana. Después de habernos encargado de las vendas de cuatro pacientes, nos dirigimos a un rastreador que tenía una pequeña herida en la cabeza. Según el informe, era necesario coser la herida. Situé a Lavi de un pequeño empujón frente al hombre y le puse la aguja en la mano. El pulso le temblaba, pero después de dudar unos momentos, comenzó su trabajo. Era la primera vez que lo hacía en una herida real. Según Bookman me había dicho en alguna de nuestras conversaciones, Lavi ya había practicado la sutura de heridas entre otras cosas, pero nunca se había atrevido a hacerlo en un persona. Pero por algún motivo, esa mañana pudo hacerlo.  El resto de la mañana pasó sin percances. Al igual que los días siguientes. Durante cuatro días más, Lavi y yo seguimos ayudando en la enfermería. Antes de que nosotros terminásemos nuestras prácticas, la jefa ya había dejado salir a Raisa, y en un par de ocasiones, Lavi  y yo les observamos a través de la ventana practicar con las katanas.
Fue una mañana como otra cualquiera cuando recibí una llamada de Komui. Lavi y yo nos dirigimos allí tras avisar a la jefa. En su despacho nos encontramos con Allen y Krory. Entonces Reever apareció de detrás de la montaña de papeles que había en la mesa.

-Vamos supervisor, que ya están aquí. ¡Espabile, hombre!

Se oyó un lloriqueo al otro lado del muro de papel. Komui apareció desde el otro lado con un pañuelo en la nariz y los ojos llorosos. Cuando nos vio a todos delante suya, se aclaró la garganta, y tiró el pañuelo hacia atrás, con tan mala suerte de caerle a Reever en la cabeza.

-¡Supervisor! –dijo cogiendo el pañuelo con dos dedos y lazándoselo a su dueño.

Komui se dio la vuelta en el momento justo y el pañuelo le dio de lleno en la cara.

-¡¡Aaagg!! ¡Reever, no haga guarradas!

-Pero si ha empezado usted –dijo limpiándose los dedos en la bata.

Entonces recogió sus cosas y se internó en la oscuridad del departamento. Komui se volvió a aclarar la garganta.

-Hemos recibido noticias de un grupo de rastreadores. Parece que hay algo en un castillo que aterroriza a todo el que se acerca por allí. Según dicen, hay un fantasma, y ha sido comprobado por nuestro grupo de rastreadores. Puede que sea cosa de la Inocencia.
Reever volvió a aparecer entre las sombras.

-Komui, ¿piensa mandar a estos exorcistas a buscar el fantasma? Son los únicos que quedan en el cuartel, y no nos podemos quedar desprotegidos.

-Tranquilo Reever, antes de que se vayan habrán llegado los generales Froi Tiedoll y Cross Marian.

-Aaa… ¡Un momento! ¿Los generales? ¿Para qué vienen?

-Parece que se les ha convocado en una junta a ellos dos, que son los que más cerca están.

-¿Mi maestro? ¿Va a venir? –dijo Allen temblando. Se agachó, y se agarró las piernas con los brazos.

Lavi se acercó a Allen, y le puso una mano en el hombro, mientras yo le miraba dubitativa. Krory siguió mirando a Komui y le preguntó:

-¿Los únicos? ¿Y los demás?

-Kanda, Raisa y Lenalee están persiguiendo a un carromato que se mueve solo y lleva varios días tomando a la fuerza a los demás carros que se encuentra en los caminos. Y Miranda aun está aquí, pero se irá en cuanto lleguen los generales, ya que tiene una misión asignada con dos de los alumnos de Tiedoll, Noise Marie y Chaoji.

Los tres, Krory, Lavi y yo, nos quedamos pensativos mientras Allen seguía agachado en el suelo.

-Bueno, pues ir preparando vuestras cosas, que saldréis dentro de poco, en cuanto llegue el primer general –nos dijo Komui mientras nos empujaba fuera del departamento.

Los cuatro nos quedamos en silencio en la puerta, ya cerrada, del departamento. Lavi tiró de Allen, que seguía en el suelo, para que se pusiera de pie.

-Bueno, pues quedamos en un rato en la puerta principal. Imagino que Komui estará por allí para recibir a los generales –dijo Lavi.

Krory y yo asentimos, y todos nos encaminamos hacia las habitaciones. Yo fui la primera en llegar a mi planta, y me despedí de Lavi y Krory con un rápido movimiento de la mano. Allen seguía casi inconsciente apoyado en el hombro de Lavi. Fui corriendo a mi cuarto, cogí todo lo necesario, y salí corriendo, con Nemu a mis pies, y Noda agarrado a mi pelo. Pronto llegué a la entrada. Era la primera sin contar con Komui y Miranda, que esperaban la llegada de los generales. Me dirigí rápidamente a Miranda, que miraba nerviosa la puerta principal.

-Hola Miranda.

-Hola Juvia.

-¿Qué te pasa? –pregunté.

-Nada, es solo que es la primera misión que tengo con los que están a punto de llegar. Ya he estado con ellos en otras ocasiones, pero nunca en una misión.

-Tranquila, lo harás bien –dije, poniéndole una mano en el hombro.

Ella me dirigió una sonrisa agradecida. Entonces me di la vuelta para mirar la puerta por la que llegarían algunos de los hombres más importantes para la Orden. Komui se había adelantado a la puerta, y le tendía la mano a un hombre alto, con gafas y pelo canoso, rizado y largo recogido en una coleta.

-Ese es el general Tiedoll. A pesar de su apariencia bondadosa, es uno de los hombres más fuertes de la Orden –me aclaró Miranda-. Aunque es un poco difícil tratarle, más que nada porque a veces parece un niño pequeño.

-¿Por qué todos los jefazos tienen mentalidad de crío? –me pregunté.

Miranda se me quedó mirando, pero yo moví las manos rápidamente, para que ignorase lo que acababa de decir. Detrás de aquel hombre llegaron otros dos, uno muy grande, con los ojos cerrados, y con cascos en los oídos, y otro, más joven, con el pelo recogido en una coleta corta.

-Son Marie y Chaoji, con los que voy a ir a hacer la misión –prosiguió Miranda-. El joven, Chaoji, hace muy poco que empezó a ser exorcista.

Tras terminar de decir esto, se alejó de mí y se fue a hablar con los chicos. Krory, Lavi y Allen llegaron en ese momento, Lavi aun tirando de Allen.

-Bueno, ya estáis todos. Como el general Tiedoll ya ha llegado, no hay porqué esperar más. Podéis salir ya si queréis –nos dijo Komui.

Allen pareció animarse.

-¡Sí! Vámonos ya –dijo levantándose de repente y recuperando la vitalidad.

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