viernes, 20 de julio de 2012

Capturados (Parte 32)


Kanda se ajustó a Raisa a la espalda, que empezaba a resbalarse, y fueron a la parte de atrás del cuartel. Yo me encaminé, sujetando a Lavi, a nuestro árbol, y le ayudé a sentarse con la espalda apoyada en el tronco. Después me senté yo, justo delante suya, y mirándole fijamente.

-Tranquila, estoy bien -dijo llevándose una mano al costado-. Vamos, no me mires así, prefiero estar aquí fuera que dentro con esa bruja.

-Pero es que no tienes muy buena cara, y Raisa tampoco la tenía. Creo que nos hemos precipitado al salir.

-No te preocupes tanto. Relájate. Venga, ven aquí –dijo mientras me indicaba con la mano el lugar al lado suya.

Me acerqué lentamente y me quedé a su lado, donde él me había indicado, pero aun mirándole preocupada. Entonces Lavi me miró, levantó las manos, y me las puso encima de los ojos.

-Te he dicho que dejes de mirarme así.

-Vale, vale –dije entre risas, y forcejeando con sus manos para quitármelas de encima-. Ya paro.

Lo primero que me encontré tras recuperar la visión, fue su sonrisa. Luego él cerró los ojos y se apoyó de nuevo sobre el tronco. Yo me quedé como si hubiese recibido una descarga, no me podía mover, y me quedé mirando al frente, imaginándome su sonrisa de todas las maneras posibles, esa sonrisa que en tantos momentos me había alumbrado, y me había tranquilizado. Esa luz que me había mostrado tantas veces el camino a seguir, y que esperaba que no se apagase nunca. Pasamos un rato sentados, y de pronto, una sombra salió del cuartel por la puerta principal y se presentó frente a nosotros.

-¡Nemu! ¿Ya puedes correr? ¿Y la jefa te ha dejado salir?

Nemu asintió.

-Me ha obligado a ayudarla a buscaros a todos vosotros. Tiene un cabreo… Y todo por vosotros, por haber desaparecido sin decir nada.

-Oh oh… Lavi, estamos en problemas.

-Sí, será mejor que nos vayamos de aquí, estamos bastante a la vista.

-¡No! Lo mejor será que volvamos, si no, la cabrearemos más aun.

Pero mis palabras no sirvieron de nada. Lavi se levantó, y tiró de mí. Me obligó a correr unos metros, pero luego se paró, llevándose la mano al costado.

-¿Ves como no estás bien? Y como vea encima la jefa que nos hemos ido sin que estuvieseis recuperados del todo, la bronca será mayor.

Lavi levantó la mirada. Nos quedamos un rato en silencio, pero su cara me lo dijo todo. Le pasé el brazo por la cintura, y le ayudé a caminar, hacia la parte trasera del cuartel.

-Lo que me haces hacer… Como se entere tu abuelo nos va a caer una buena.

-Seguro que ya lo sabe y está que trina –dijo con una sonrisa pícara.

Resoplé, y seguí caminando. Cuando llegamos a la parte de atrás, vi a Kanda cuan largo era, tumbado en el suelo. Nos acercamos a él, y vimos que a su lado esta Raisa, profundamente dormida entre los brazos de Kanda. Él, distraído, la miraba mientras le acariciaba el pelo.

-Yu, estamos en problemas… La bruja se ha despertado y ha visto que no estábamos, y ahora está como loca buscándonos.

-Tsk.

-Vamos Yu, tenemos que buscar un sitio donde escondernos de ella.

-¿Y crees que lo vas a solucionar escondiéndote? Será mejor que vayas con ella y escuches la bronca calladito.

-Pero entonces, lo mejor sería que fuésemos todos juntos.

-Yo no voy.

-¿Y qué pretendes hacer? ¿Huir de por vida?

-Podría ser una opción.

Entonces una sombra calló sobre nosotros.

-Les he encontrado –dijo mirando hacia arriba.

Lavi gritó, y echó a correr, pero la recién llegada le agarró por la bufanda, impidiendo que se escapara.

-¡Quieto! ¿A dónde crees que vas? Ya la habéis liado suficiente por hoy.

Lavi se dio la vuelta, y se quedó mirando a su raptora.

-¡Lenalee!

-Lavi, ya basta. La jefa de enfermeras está preocupada.

-¿Preocupada? ¿Ella? Déjame que lo dude –dijo Kanda, aun mirando a Raisa.

-Bueno, en realidad no es tan bruja como os la imagináis –intervine yo.

-¡Lenalee! –la voz se escuchó por encima de nuestras cabezas. Todos las levantamos a la vez, para ver a un joven asomando la mitad del cuerpo por una ventada del segundo o tercer piso.

-Allen, ya les tengo.

-Menos mal, Komui empezaba a mosquearse.

-¿Komui? –dije yo, preocupada.

-Claro, todo el cuartel os está buscando –dijo Lenalee con los brazos en jarras.

Yo me llevé una mano a la cabeza.

-La hemos liado… Será mejor que volvamos.

-Tarde… -dijo una voz siniestra a mi espalda.

Kanda levantó la mirada rápidamente, y su gesto cambió drásticamente a una mueca de enfado, mientras que a Lavi tembló de arriba abajo. Me giré lentamente y…

-¡Jefa!

-Tú y yo ya hablaremos después, por ahora me llevo a estos conmigo –dijo mientras señalaba a los chicos. Después se giró a Kanda y señaló a Raisa con el dedo-. Será mejor que cargues con ella hasta la enfermería.

Después de que Kanda hubo cargado a Raisa, él y Lavi se acercaron a la jefa, y ella les agarró de las orejas, y se los llevó a la enfermería. Lenalee se quedó a mi lado.

-Está muy enfadada…

-Normal, menudo susto la habéis dado. Por un momento ha llegado a pensar lo peor…

-¿Lo peor?

Lenalee asintió.

-Se creía que alguien había entrado en el cuartel para planear un ataque desde dentro y os había tomado como rehenes, ya que los heridos son los que menos resistencia ponen.

Me llevé la mano a la cabeza.

-La hemos hecho buena…

-Un poco… Komui también estaba preocupado.

-Creo que le debo una disculpa. Mejor voy a verle.

Lenalee volvió a asentir, y me puso la mano en el hombro, para darme ánimos. “Va a ser un día muy largo”, pensé mientras me alejaba de ella. 

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