Kanda se
ajustó a Raisa a la espalda, que empezaba a resbalarse, y fueron a la parte de
atrás del cuartel. Yo me encaminé, sujetando a Lavi, a nuestro árbol, y le
ayudé a sentarse con la espalda apoyada en el tronco. Después me senté yo,
justo delante suya, y mirándole fijamente.
-Tranquila,
estoy bien -dijo llevándose una mano al costado-. Vamos, no me mires así,
prefiero estar aquí fuera que dentro con esa bruja.
-Pero es que
no tienes muy buena cara, y Raisa tampoco la tenía. Creo que nos hemos
precipitado al salir.
-No te
preocupes tanto. Relájate. Venga, ven aquí –dijo mientras me indicaba con la
mano el lugar al lado suya.
Me acerqué
lentamente y me quedé a su lado, donde él me había indicado, pero aun mirándole
preocupada. Entonces Lavi me miró, levantó las manos, y me las puso encima de
los ojos.
-Te he dicho
que dejes de mirarme así.
-Vale, vale
–dije entre risas, y forcejeando con sus manos para quitármelas de encima-. Ya
paro.
Lo primero
que me encontré tras recuperar la visión, fue su sonrisa. Luego él cerró los
ojos y se apoyó de nuevo sobre el tronco. Yo me quedé como si hubiese recibido
una descarga, no me podía mover, y me quedé mirando al frente, imaginándome su
sonrisa de todas las maneras posibles, esa sonrisa que en tantos momentos me
había alumbrado, y me había tranquilizado. Esa luz que me había mostrado tantas
veces el camino a seguir, y que esperaba que no se apagase nunca. Pasamos un
rato sentados, y de pronto, una sombra salió del cuartel por la puerta
principal y se presentó frente a nosotros.
-¡Nemu! ¿Ya
puedes correr? ¿Y la jefa te ha dejado salir?
Nemu
asintió.
-Me ha
obligado a ayudarla a buscaros a todos vosotros. Tiene un cabreo… Y todo por
vosotros, por haber desaparecido sin decir nada.
-Oh oh…
Lavi, estamos en problemas.
-Sí, será
mejor que nos vayamos de aquí, estamos bastante a la vista.
-¡No! Lo
mejor será que volvamos, si no, la cabrearemos más aun.
Pero mis
palabras no sirvieron de nada. Lavi se levantó, y tiró de mí. Me obligó a
correr unos metros, pero luego se paró, llevándose la mano al costado.
-¿Ves como
no estás bien? Y como vea encima la jefa que nos hemos ido sin que estuvieseis
recuperados del todo, la bronca será mayor.
Lavi levantó
la mirada. Nos quedamos un rato en silencio, pero su cara me lo dijo todo. Le
pasé el brazo por la cintura, y le ayudé a caminar, hacia la parte trasera del
cuartel.
-Lo que me
haces hacer… Como se entere tu abuelo nos va a caer una buena.
-Seguro que
ya lo sabe y está que trina –dijo con una sonrisa pícara.
Resoplé, y
seguí caminando. Cuando llegamos a la parte de atrás, vi a Kanda cuan largo
era, tumbado en el suelo. Nos acercamos a él, y vimos que a su lado esta Raisa,
profundamente dormida entre los brazos de Kanda. Él, distraído, la miraba
mientras le acariciaba el pelo.
-Yu, estamos
en problemas… La bruja se ha despertado y ha visto que no estábamos, y ahora
está como loca buscándonos.
-Tsk.
-Vamos Yu,
tenemos que buscar un sitio donde escondernos de ella.
-¿Y crees
que lo vas a solucionar escondiéndote? Será mejor que vayas con ella y escuches
la bronca calladito.
-Pero
entonces, lo mejor sería que fuésemos todos juntos.
-Yo no voy.
-¿Y qué
pretendes hacer? ¿Huir de por vida?
-Podría ser
una opción.
Entonces una
sombra calló sobre nosotros.
-Les he
encontrado –dijo mirando hacia arriba.
Lavi gritó,
y echó a correr, pero la recién llegada le agarró por la bufanda, impidiendo
que se escapara.
-¡Quieto! ¿A
dónde crees que vas? Ya la habéis liado suficiente por hoy.
Lavi se dio
la vuelta, y se quedó mirando a su raptora.
-¡Lenalee!
-Lavi, ya
basta. La jefa de enfermeras está preocupada.
-¿Preocupada?
¿Ella? Déjame que lo dude –dijo Kanda, aun mirando a Raisa.
-Bueno, en
realidad no es tan bruja como os la imagináis –intervine yo.
-¡Lenalee!
–la voz se escuchó por encima de nuestras cabezas. Todos las levantamos a la
vez, para ver a un joven asomando la mitad del cuerpo por una ventada del
segundo o tercer piso.
-Allen, ya
les tengo.
-Menos mal,
Komui empezaba a mosquearse.
-¿Komui?
–dije yo, preocupada.
-Claro, todo
el cuartel os está buscando –dijo Lenalee con los brazos en jarras.
Yo me llevé
una mano a la cabeza.
-La hemos
liado… Será mejor que volvamos.
-Tarde… -dijo
una voz siniestra a mi espalda.
Kanda
levantó la mirada rápidamente, y su gesto cambió drásticamente a una mueca de
enfado, mientras que a Lavi tembló de arriba abajo. Me giré lentamente y…
-¡Jefa!
-Tú y yo ya
hablaremos después, por ahora me llevo a estos conmigo –dijo mientras señalaba
a los chicos. Después se giró a Kanda y señaló a Raisa con el dedo-. Será mejor
que cargues con ella hasta la enfermería.
Después de
que Kanda hubo cargado a Raisa, él y Lavi se acercaron a la jefa, y ella les
agarró de las orejas, y se los llevó a la enfermería. Lenalee se quedó a mi
lado.
-Está muy
enfadada…
-Normal,
menudo susto la habéis dado. Por un momento ha llegado a pensar lo peor…
-¿Lo peor?
Lenalee
asintió.
-Se creía
que alguien había entrado en el cuartel para planear un ataque desde dentro y
os había tomado como rehenes, ya que los heridos son los que menos resistencia
ponen.
Me llevé la
mano a la cabeza.
-La hemos
hecho buena…
-Un poco…
Komui también estaba preocupado.
-Creo que le
debo una disculpa. Mejor voy a verle.
Lenalee
volvió a asentir, y me puso la mano en el hombro, para darme ánimos. “Va a ser
un día muy largo”, pensé mientras me alejaba de ella.
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