martes, 17 de julio de 2012

De susto en susto (Parte 29)


-¡Juvia! –Lavi había gritado mi nombre, y venía a por mí, montado en su martillo.

Yo intenté coger a Nemu, me fui acercando cada vez más, pero el suelo estaba también cada vez más cerca. Entonces Nemu abrió los ojos, y me vio por encima suya, mientras caíamos. Estábamos muy cerca del suelo, cerré los ojos y… Nada… Sentí que flotaba. Empecé a abrir los ojos, y me encontré de frente con unos ojos azules, brillantes, y muy grandes.

-¿Nemu? –dije girando la cabeza.

-Menos mal Juvia, que susto… -dijo mientras me daba un lametón, pero con el tamaño de la lengua en ese estado, me empapó entera.

-Hacía tiempo que no te veía así, desde que nos conocimos.

-Esto es lo que he estado entrenando con Komui. Ahora puedo seros útil.

Paseé la mirada por encima de aquel gato, observando todos los cambios que se había producido en él tras el entrenamiento. Una llama azul le salía de la frente, y sus ojos eran azules más claros de lo que eran en su forma encogida. Me llevó al suelo, y Raisa se lanzó a mi cuello. Alcé la vista y pude ver cómo Lavi y Lenalee les daban otro golpe a la los hermanos, que cayeron al suelo cerca de nosotros. Lenalee y Lavi se apresuraron a bajar, y seguir con la pelea, mientras Kanda y Raisa corrían detrás de los hermanos. Los demonios se fueron acercando, y empezaron a disparar al cuartel. Krory saltó sobre el más cercano, y le dio un mordisco. Pude ver cómo se relamía mientras iba saltando a por su siguiente víctima. Los demonios fueron desapareciendo poco a poco, por acción de Krory, Lenalee, Kanda y Allen. Raisa seguía corriendo detrás de los gemelos, aprovechando los ataques de Lavi para intentar tocarlos, y hacerlos regresar a la fuerza, como lo hizo la última vez. Yo me encargaba de los demonios, aun sobre la espalda de Nemu. El gato se lanzaba sobre los demonios, y los hacía trizas con sus zarpas y dientes, y yo me encargaba de su retaguarda, envolviendo a los demonios en remolinos de agua. Pronto todos los demonios fueron exterminados por completo. Todos dirigimos nuestra mirada a Raisa y Lavi, que se seguían peleando contra los hermanos. Ellos les disparaban con sus armas, y Lavi salió disparado en más de una ocasión, pero se levantaba sin problemas y volvía a la carga. Raisa optó finalmente por sacar la katana, y los gemelos dejaron de disparar y se dieron la vuelta, corriendo como si les persiguiese el mismísimo diablo. Lavi aprovechó ese momento para darles con el martillo. Los lanzó hasta el pie de la grieta por la que habían aparecido. Un brazo apareció entre aquella luz blanca y le dio un capón a cada uno antes de tirar de ellos, y volver a meterlos en la puerta que comunicaba nuestro cuartel con lo que probablemente sería el escondite del Conde. Ante nuestra atónita mirada, llegaron Raisa, enfundando la katana, y Lavi encogiendo su martillo. Las puertas del cuartel se empezaron a abrir y por ellas aparecieron rastreadores y enfermeras. Komui llegó hasta nosotros, abriéndose paso entre la gente. Se quedó mirando la grieta y, cuando hubo desparecido por completo, tomó a Noda, y contactó con un golem que había dejado en el interior del cuartel.

-¿Miranda? ¿Estás bien?

-Sí… estoy bien… -la voz de Miranda llegaba desde el otro lado muy débil, casi un susurro-. ¿Y por allí?

-Bien, todo ha terminado –Komui nos miró a todos, y tras un asentimiento de todos, menos mío y de Raisa, se dirigió a Noda-. Está bien Miranda, puedes desactivarlo.

Se oyó un suspiro, y el reloj que había sobre nuestras cabezas empezó a encogerse, hasta desaparecer por completo. La cúpula dorada que nos cubría se fue encogiendo hasta traspasar los muros del cuartel. Entonces empecé a sentir pinchazos por los brazos, y un hilo de sangre apareció en mi frente. A los demás también les pasó algo parecido. Las heridas que supuestamente debían haber aparecido durante la batalla, estaban apareciendo en aquel momento. Miré a Raisa, y ella me dirigió una sonrisa tranquila antes de cerrar los ojos, y sentarse en el suelo. Kanda se agachó a su lado, y le pasó su brazo por la cintura, ayudándola a levantarse. Luego miré a Lavi, pero él ya estaba de rodillas en el suelo, con una mano en la cabeza. Me agaché a su lado, le miré a los ojos, y pude ver cómo iban perdiendo el brillo. Se cerraron y entonces se desplomó sobre mí.

-¿Lavi…? –empecé a decir con los ojos desorbitados.

Lenalee llegó a mi lado, y me ayudó a dar la vuelta a Lavi. Krory, ya con el flequillo caído, se acercó, y cargó con Lavi. Komui abrió un pasillo para que pudiésemos llegar al cuartel, y lo atravesamos corriendo, todo lo rápido que nuestras heridas nos permitieron. Llegamos a la enfermería. Allí nos esperaban la jefa y Garuna, que nos miraron preocupadas. Kanda acercó a Raisa a una cama, y lo mismo hizo Krory con Lavi, y pronto estuvieron rodeados de enfermeras. Garuna se acercó a mí, y me puso una mano en el brazo. Yo noté una punzada en la frente y me llevé la mano. Cuando la aparté y la miré, la vi cubierta de sangre. La vista se me fue haciendo borrosa, hasta que dejé de ver, y me desplomé.
Desperté un atardecer, con el sol dándome de cara a través de la ventana. Me incorporé en la cama, y alguien se acercó a mí.

-¡Juvia! ¿Cómo estás?

-Garuna… Bien, creo. ¿Qué ha pasado?

-Te diste un golpe en la cabeza, pero te las arreglaste para permanecer consciente hasta que vinisteis aquí. Supongo que sería por ver así a Lavi…

-Lavi… ¡LAVI!

Garuna se llevó un dedo a los labios, mientras que con otro me señalaba a la cama de al lado. Lavi estaba tumbado en ella, dormido. Respiraba lentamente, y de manera entrecortada.

-No tiene buena cara…

-Tranquila, se pondrá bien. Pero las heridas que tiene son muy extrañas –la miré sin comprender, por lo que continuó su explicación-. Tiene zonas del cuerpo heladas, y otras las tiene quemadas. Es muy extraño…

-Es la habilidad de esos hermanos, sus pistolas…

-¿Entonces las quemaduras de los brazos son del primer ataque, el que tuvisteis hace unos días?

Asentí, mientras miraba a Lavi. De vez en cuando temblaba durante unos segundos.

-¿Cuánto lleva así?

-Desde que lo habéis traído, un día, más o menos.

-¿Es ese el tiempo que llevo durmiendo?

Garuna asintió.

-¿Y no habéis hecho nada?

-No sabemos qué hacer… Lo hemos intentado todo, con agua caliente para las zonas heladas, pero perjudica las zonas quemadas, y lo mismo con el agua fría…

-¿Puedo probar una cosa?

-Claro –dijo ella mientras se apartaba de mi lado para dejarme bajar de la cama.

Me levanté, y me acerqué a Lavi. Su respiración era entrecortada, y su cara reflejaba sufrimiento. Me quedé mirando, sin saber cómo empezar. Garuna debió de darse cuenta, porque se acercó a Lavi, y le destapó, dejando su pecho al descubierto, quemado por unas zonas, y con escarcha por otras. Comencé por situar mis manos en las zonas quemadas, como hice con sus brazos en una ocasión anterior. El agua empezó a acumularse en torno a ellas, y pasó delicadamente por las heridas abiertas. Poco a poco se fueron curando, pero sin cerrarse por completo. Estuve unos minutos paseando mis manos por las quemaduras de su cuerpo. Cuando hube terminado con ellas, me dispuse eliminar la escarcha restante. Como cuando hice con Kanda, tuve que recrear un sentimiento de enojo, pero no pude, no estaba enfadada, estaba asustada. Mis manos temblaban. Garuna  me puso una mano en el hombro a modo de apoyo. Cerré los ojos, pero no me llegué a enfadar, fue sólo un enojo ligero, pero tenía que intentarlo. Pasé las manos por la escarcha, y necesité varios minutos para derretir la escarcha de las heridas, mucho más que para curar las quemaduras. Cuando terminé, Lavi seguía temblando, pero su expresión se relajó. Entre Garuna y yo le cubrimos con varias mantas para que entrase en calor. Entonces, cuando me quedé quieta, noté una sensación de vértigo, y me tuve que apoyar en la cama de atrás para no caerme. Garuna vino corriendo hacia mí, y me ayudó a tumbarme.

-Es normal, has utilizado mucho la Inocencia. Descansa un rato, y tranquila, que Lavi ya está mucho mejor, gracias a ti.

-¿Y los demás cómo están?

-Raisa y Kanda están dormidos, los dos bien, Raisa un poco más herida que Kanda, pero no corre peligro. Lenalee y Allen también están bien, han salido casi sin ningún rasguño, como Krory. Y también está por aquí Miranda, la chica del tiempo, que ha terminado un poco fatigada, y Komui ha preferido traerla aquí para que nos encarguemos de ella, por si acaso, aunque está bien.

-¿Y Nemu? ¿Y Noda?

-A Noda le tienes ahí mismo, no se ha separado de ti ni un segundo, pero después de estar varias horas vigilándote, se ha dormido. Y Nemu está bien, tiene una patita torcida, pero se pondrá bien, lo único que necesita es un poco de reposo. Deberías haber visto a la jefa consultando tomos de veterinaria… Estaba muy graciosa.

Me imaginé la escena, y no pude evitar soltar una risita.

-Bueno, descansa un poco más. Yo estaré por aquí, que hoy me toca guardia, así que duerme tranquila.

Me tumbé un poco más en la cama, viendo como Garuna se alejaba, observando a los demás pacientes. Me di la vuelta, en dirección a Lavi, y me quedé dormida.

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