-¡Juvia!
–Lavi había gritado mi nombre, y venía a por mí, montado en su martillo.
Yo intenté
coger a Nemu, me fui acercando cada vez más, pero el suelo estaba también cada
vez más cerca. Entonces Nemu abrió los ojos, y me vio por encima suya, mientras
caíamos. Estábamos muy cerca del suelo, cerré los ojos y… Nada… Sentí que
flotaba. Empecé a abrir los ojos, y me encontré de frente con unos ojos azules,
brillantes, y muy grandes.
-¿Nemu?
–dije girando la cabeza.
-Menos mal
Juvia, que susto… -dijo mientras me daba un lametón, pero con el tamaño de la
lengua en ese estado, me empapó entera.
-Hacía
tiempo que no te veía así, desde que nos conocimos.
-Esto es lo
que he estado entrenando con Komui. Ahora puedo seros útil.
Paseé la
mirada por encima de aquel gato, observando todos los cambios que se había
producido en él tras el entrenamiento. Una llama azul le salía de la frente, y
sus ojos eran azules más claros de lo que eran en su forma encogida. Me llevó
al suelo, y Raisa se lanzó a mi cuello. Alcé la vista y pude ver cómo Lavi y
Lenalee les daban otro golpe a la los hermanos, que cayeron al suelo cerca de
nosotros. Lenalee y Lavi se apresuraron a bajar, y seguir con la pelea,
mientras Kanda y Raisa corrían detrás de los hermanos. Los demonios se fueron
acercando, y empezaron a disparar al cuartel. Krory saltó sobre el más cercano,
y le dio un mordisco. Pude ver cómo se relamía mientras iba saltando a por su
siguiente víctima. Los demonios fueron desapareciendo poco a poco, por acción
de Krory, Lenalee, Kanda y Allen. Raisa seguía corriendo detrás de los gemelos,
aprovechando los ataques de Lavi para intentar tocarlos, y hacerlos regresar a
la fuerza, como lo hizo la última vez. Yo me encargaba de los demonios, aun
sobre la espalda de Nemu. El gato se lanzaba sobre los demonios, y los hacía
trizas con sus zarpas y dientes, y yo me encargaba de su retaguarda,
envolviendo a los demonios en remolinos de agua. Pronto todos los demonios
fueron exterminados por completo. Todos dirigimos nuestra mirada a Raisa y
Lavi, que se seguían peleando contra los hermanos. Ellos les disparaban con sus
armas, y Lavi salió disparado en más de una ocasión, pero se levantaba sin
problemas y volvía a la carga. Raisa optó finalmente por sacar la katana, y los
gemelos dejaron de disparar y se dieron la vuelta, corriendo como si les
persiguiese el mismísimo diablo. Lavi aprovechó ese momento para darles con el
martillo. Los lanzó hasta el pie de la grieta por la que habían aparecido. Un
brazo apareció entre aquella luz blanca y le dio un capón a cada uno antes de
tirar de ellos, y volver a meterlos en la puerta que comunicaba nuestro cuartel
con lo que probablemente sería el escondite del Conde. Ante nuestra atónita
mirada, llegaron Raisa, enfundando la katana, y Lavi encogiendo su martillo.
Las puertas del cuartel se empezaron a abrir y por ellas aparecieron rastreadores
y enfermeras. Komui llegó hasta nosotros, abriéndose paso entre la gente. Se
quedó mirando la grieta y, cuando hubo desparecido por completo, tomó a Noda, y
contactó con un golem que había dejado en el interior del cuartel.
-¿Miranda?
¿Estás bien?
-Sí… estoy
bien… -la voz de Miranda llegaba desde el otro lado muy débil, casi un
susurro-. ¿Y por allí?
-Bien, todo
ha terminado –Komui nos miró a todos, y tras un asentimiento de todos, menos
mío y de Raisa, se dirigió a Noda-. Está bien Miranda, puedes desactivarlo.
Se oyó un
suspiro, y el reloj que había sobre nuestras cabezas empezó a encogerse, hasta
desaparecer por completo. La cúpula dorada que nos cubría se fue encogiendo
hasta traspasar los muros del cuartel. Entonces empecé a sentir pinchazos por
los brazos, y un hilo de sangre apareció en mi frente. A los demás también les
pasó algo parecido. Las heridas que supuestamente debían haber aparecido
durante la batalla, estaban apareciendo en aquel momento. Miré a Raisa, y ella
me dirigió una sonrisa tranquila antes de cerrar los ojos, y sentarse en el
suelo. Kanda se agachó a su lado, y le pasó su brazo por la cintura, ayudándola
a levantarse. Luego miré a Lavi, pero él ya estaba de rodillas en el suelo, con
una mano en la cabeza. Me agaché a su lado, le miré a los ojos, y pude ver cómo
iban perdiendo el brillo. Se cerraron y entonces se desplomó sobre mí.
-¿Lavi…?
–empecé a decir con los ojos desorbitados.
Lenalee
llegó a mi lado, y me ayudó a dar la vuelta a Lavi. Krory, ya con el flequillo
caído, se acercó, y cargó con Lavi. Komui abrió un pasillo para que pudiésemos
llegar al cuartel, y lo atravesamos corriendo, todo lo rápido que nuestras
heridas nos permitieron. Llegamos a la enfermería. Allí nos esperaban la jefa y
Garuna, que nos miraron preocupadas. Kanda acercó a Raisa a una cama, y lo
mismo hizo Krory con Lavi, y pronto estuvieron rodeados de enfermeras. Garuna
se acercó a mí, y me puso una mano en el brazo. Yo noté una punzada en la
frente y me llevé la mano. Cuando la aparté y la miré, la vi cubierta de
sangre. La vista se me fue haciendo borrosa, hasta que dejé de ver, y me
desplomé.
Desperté un
atardecer, con el sol dándome de cara a través de la ventana. Me incorporé en
la cama, y alguien se acercó a mí.
-¡Juvia!
¿Cómo estás?
-Garuna…
Bien, creo. ¿Qué ha pasado?
-Te diste un
golpe en la cabeza, pero te las arreglaste para permanecer consciente hasta que
vinisteis aquí. Supongo que sería por ver así a Lavi…
-Lavi…
¡LAVI!
Garuna se
llevó un dedo a los labios, mientras que con otro me señalaba a la cama de al
lado. Lavi estaba tumbado en ella, dormido. Respiraba lentamente, y de manera
entrecortada.
-No tiene
buena cara…
-Tranquila,
se pondrá bien. Pero las heridas que tiene son muy extrañas –la miré sin
comprender, por lo que continuó su explicación-. Tiene zonas del cuerpo
heladas, y otras las tiene quemadas. Es muy extraño…
-Es la
habilidad de esos hermanos, sus pistolas…
-¿Entonces
las quemaduras de los brazos son del primer ataque, el que tuvisteis hace unos
días?
Asentí,
mientras miraba a Lavi. De vez en cuando temblaba durante unos segundos.
-¿Cuánto
lleva así?
-Desde que
lo habéis traído, un día, más o menos.
-¿Es ese el
tiempo que llevo durmiendo?
Garuna
asintió.
-¿Y no
habéis hecho nada?
-No sabemos
qué hacer… Lo hemos intentado todo, con agua caliente para las zonas heladas,
pero perjudica las zonas quemadas, y lo mismo con el agua fría…
-¿Puedo
probar una cosa?
-Claro –dijo
ella mientras se apartaba de mi lado para dejarme bajar de la cama.
Me levanté,
y me acerqué a Lavi. Su respiración era entrecortada, y su cara reflejaba
sufrimiento. Me quedé mirando, sin saber cómo empezar. Garuna debió de darse
cuenta, porque se acercó a Lavi, y le destapó, dejando su pecho al descubierto,
quemado por unas zonas, y con escarcha por otras. Comencé por situar mis manos
en las zonas quemadas, como hice con sus brazos en una ocasión anterior. El
agua empezó a acumularse en torno a ellas, y pasó delicadamente por las heridas
abiertas. Poco a poco se fueron curando, pero sin cerrarse por completo. Estuve
unos minutos paseando mis manos por las quemaduras de su cuerpo. Cuando hube
terminado con ellas, me dispuse eliminar la escarcha restante. Como cuando hice
con Kanda, tuve que recrear un sentimiento de enojo, pero no pude, no estaba
enfadada, estaba asustada. Mis manos temblaban. Garuna me puso una mano en el hombro a modo de
apoyo. Cerré los ojos, pero no me llegué a enfadar, fue sólo un enojo ligero,
pero tenía que intentarlo. Pasé las manos por la escarcha, y necesité varios
minutos para derretir la escarcha de las heridas, mucho más que para curar las
quemaduras. Cuando terminé, Lavi seguía temblando, pero su expresión se relajó.
Entre Garuna y yo le cubrimos con varias mantas para que entrase en calor.
Entonces, cuando me quedé quieta, noté una sensación de vértigo, y me tuve que
apoyar en la cama de atrás para no caerme. Garuna vino corriendo hacia mí, y me
ayudó a tumbarme.
-Es normal,
has utilizado mucho la Inocencia. Descansa un rato, y tranquila, que Lavi ya
está mucho mejor, gracias a ti.
-¿Y los
demás cómo están?
-Raisa y
Kanda están dormidos, los dos bien, Raisa un poco más herida que Kanda, pero no
corre peligro. Lenalee y Allen también están bien, han salido casi sin ningún
rasguño, como Krory. Y también está por aquí Miranda, la chica del tiempo, que
ha terminado un poco fatigada, y Komui ha preferido traerla aquí para que nos
encarguemos de ella, por si acaso, aunque está bien.
-¿Y Nemu? ¿Y
Noda?
-A Noda le
tienes ahí mismo, no se ha separado de ti ni un segundo, pero después de estar
varias horas vigilándote, se ha dormido. Y Nemu está bien, tiene una patita
torcida, pero se pondrá bien, lo único que necesita es un poco de reposo. Deberías
haber visto a la jefa consultando tomos de veterinaria… Estaba muy graciosa.
Me imaginé
la escena, y no pude evitar soltar una risita.
-Bueno,
descansa un poco más. Yo estaré por aquí, que hoy me toca guardia, así que
duerme tranquila.
Me tumbé un
poco más en la cama, viendo como Garuna se alejaba, observando a los demás
pacientes. Me di la vuelta, en dirección a Lavi, y me quedé dormida.
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