Al rato
estuvimos en su despacho, esperando a que llegara. Antes de que Komui
apareciese, fueron llegando otros exorcistas, como Kanda, Raisa y Krory. Nos
juntamos todos en un grupo. Los chicos debatían sobre qué era lo que podía
haber causado aquello, mientras que las chicas escuchábamos en silencio. Yo aun
estaba preocupada por Nemu. Que hubiese desaparecido justo ahora que pasaba
esto no me gustaba nada. Esperamos hasta que Komui apareció, acompañado de una
joven, con el pelo castaño por el hombro, con ojeras bien marcadas, y con un
traje de exorcista parecido al de Raisa. Nos miraba a todos desde detrás de
Komui.
-Miranda,
¿puedes hacerlo desde aquí? Imagino que aquí estarás segura si pasa algo.
La chica
asintió, extendió el brazo, y a su alrededor se empezó a formar un halo de luz
verde. Una burbuja empezó a salir de ella, y se fue extendiendo por toda la
habitación, hasta llegar a traspasar las paredes, y cubrir el cuartel por
completo. Lavi me tomó de la mano, y me acercó a una ventana. Me asomé, y
observé asombrada como el suelo del jardín volvía a su estado original, sin una
grieta.
-Este es el
poder de Miranda. Puede devolver las cosas a su estado original. Algo así como
retroceder en el tiempo, y mantenerlo.
-El problema
está cuando lo desactivo… -la joven se había acercado a nosotros-. Hola, soy
Miranda –dijo tendiéndome la mano.
-Hola, soy
Juvia –le dije mientras le devolvía el saludo-.
¿Por qué dices que el problema está cuándo la desactivas?
-El tiempo
vuelve a su curso normal, recuperan el daño que han recibido y acumulándose al
que han recibido después de que yo parase el tiempo. Y además, como no se sabe
el daño que reciben, ya que no podemos verlo, hay veces que es irreparable…
-Corremos el
riesgo de que el cuartel sea destruido –dijo Komui desde detrás nuestra.
-No
solo el cuartel… También la gente. Todo
el mundo que esté debajo de esta burbuja no es consciente de los daños que está
sufriendo, y puede ir recibiendo más, hasta que, cuando la desactivo, m-mueren…
El horror se
hizo visible en mi rostro. Es cierto que es un poder muy útil, pero muy
peligroso.
-Bueno,
tendremos cuidado –dijo Lavi sonriente.
-Eso no
están fácil como decirlo, baka usagi –Kanda había intervenido en la
conversación.
-Bueno,
Kanda, pero tenemos que intentarlo –añadió Allen.
-Tsk…
Además, estáis presuponiendo cosas, Moyashi. Aun no sabemos qué es lo que está
pasando.
-Es Allen,
maldito retardado –los ojos de Allen brillaban de forma siniestra.
-Dejad de
pelear… -Lavi se había puesto en medio,
intentando tranquilizarlos, pero las chispas seguían saltando entre ellos-. ¡He
dicho que paréis ya, Yu, Moyashi!
-¿A quién
llamas Moyashi, baka Lavi?
Lavi
resopló, levantando el mechón de flequillo que le asomaba por debajo del
pañuelo. Raisa, Miranda, Lenalee y yo sonreímos, más tranquilas.
-Bueno, lo
mejor será que nos movilicemos. Miranda, tú te quedas aquí con el equipo de
investigación. A los demás os quiero en la azotea. Desde allí podréis ver si se
acerca algo. Juvia, ten a Noda cerca por si acaso.
Asentí, y
salimos todos corriendo de allí, dirección a la azotea. Una vez estuvimos
arriba, me asomé para poder observar todo desde allí. Nunca antes había subido
a aquel lugar. Era muy alto, y tenía unas vistas preciosas, lástima que no
pudiera disfrutarlas en aquel momento. Nos distribuimos la azotea entre todos,
para tener bien cubiertos todos los lados. Cuando estuve en mi puesto, miré al
cielo. Justo encima de nosotros había un gran reloj flotando, cuyas manecillas giraban
en sentido contrario. A partir del reloj se formaba una gran cúpula de tonos
dorados que cubría todo el cuartel, incluyendo el jardín, y llegaba mucho más
allá de lo que podía ver a simple vista. Con los ojos entrecerrados, intentando
ver hasta dónde llegaba el poder de Miranda, descubrí una gran mancha a lo
lejos, en medio del cielo.
-¡Demonios!
–gritó Raisa. Noda se conectó, y el mensaje le llegó a Komui.
-Está bien,
quedaos allí arriba, y atacar desde ahí. Si os necesitamos por aquí abajo, os
avisaremos.
Nos pusimos
en guardia, preparando nuestras armas. Kanda y Lavi sacaron su katana y
martillo, Raisa se quitó los guantes, al igual que Allen, que se quitó el de la
mano izquierda. Lenalee activó sus botas, Krory se subió a la cornisa, el
flequillo se le puso de punta, y su mirada se hizo mucho más fiera, y yo me
acerqué más a la cornisa, con las manos preparadas para atacar en cualquier
momento. De repente, un rayo partió el cielo. Era de color morado, y se quedó
cruzando el cielo, de arriba abajo. Del rayo empezó a surgir una luz blanca, y
en la base aparecieron un par de sombras.
-¡¡MALDITOS
EXORCITAS!! ¡AUN NO HEMOS TERMINADO!
Las voces, a
dúo, se escucharon por todo el cuartel.
-Oh, oh…
-Lavi se había llevado la mano a la parte posterior de la cabeza.
-Tsk –Kanda
giró la cabeza inmediatamente, y se pudo ver como se desinflaba levemente.
Raisa y yo
ahogamos una exclamación. Lenalee se llevó la mano a la boca, Krory se balanceó
un poco en la cornisa, emocionado por la presa que tenía a la vista.
-Ellos otra
vez… -susurró.
-¡¡¿¿QUÉ
HACÉIS VOSOTROS AQUÍ??!! –Allen se había acercado a la cornisa y, con los ojos
como platos, y un dedo acusador, se quedó observando a los recién llegados.
-¿Quién es
ese, hermano? –preguntó el rubio.
-¡¡Aah!! ¡Es
ese maldito exorcista! ¡El que tiene que pagar las deudas de ese maldito
general! ¡¡TÚ, VEN AQUÍ Y DANOS LO QUE NOS DEBES!!
-No sé de
qué habláis, ese tema ya quedó zanjado.
-¡Eso es mentira,
nosotros aun seguimos sufriendo por las deudas de ese maldito Cross!
-Pero ese ya
no es mi problema, yo ya no tengo contacto con ese hombre.
-Muy bien,
con que esas tenemos… Y si os enseño ¡esto! –el moreno había sacado la mano que
llevaba a la espalda, y nos mostró una gallina.
-¿Una
gallina? –dijo Lavi frotándose el ojo.
-Sí, eso es
una… ¿¿gallina?? ¡Jasdero! ¿Qué has hecho?
-Perdón,
hermano, aquí tienes…
-Idiota
–dijo cogiéndole el bulto que le tendía y dándole un capón-. EJEMM –se aclaró
la garganta-. ¡¡ESTO!! –dijo tendiéndonos el bulto nuevo.
Entrecerramos
los ojos para ver qué era lo que nos estaba mostrando…
-¡¡NEMU!!
–mi grito recorrió toda la azote. Yo me encaramé más aun, Lavi me frenó,
tomándome por el brazo, y Raisa y Lenalee ahogaron un grito.
-¡Devolvednos
a Nemu! –gritó Lavi mientras me acercaba a él.
-De eso
nada, será un buen regalo para el Conde. Así perdonará nuestro fallo del otro
día.
En ese
momento, algo pasó volando por mi lado. Cuando me di cuenta de lo que era, ya
era tarde. Noda estaba fuera de mi alcance, y volaba en dirección a Nemu y los
gemelos.
-¡¡Noda,
vuelve!! –grité mientras una lágrima caía por mi mejilla.
Entonces
Lenalee saltó al vacío, y cuando estuvo en el punto más alto que le permitió el
salto, Allen saltó detrás suya, llegó hasta ella, y se impulsó. En pocos
segundos estuvo frente a los hermanos, peleando con ellos. Lenalee también se
unió a la lucha. Krory se dejó caer por la cornisa, y llegó hasta ellos como si
de una sombra se tratase, silencioso, y veloz. Raisa y Kanda dieron media
vuelta y bajaron por las escaleras, y Lavi me tendió la mano, y los dos nos
subimos al martillo, que se alargó hasta dejarnos al lado de los hermanos, que
esquivaban los ataques con Nemu aun agarrado fuertemente. Jasdero y Devit se
elevaron en el cielo, quedándose solo al alcance de Lenalee, Lavi y mío.
Lenalee siguió atacándoles, y ellos, ya cansados, empezaron a recibir sus
golpes. Nos encontrábamos a una altura para nada despreciable, y fue entonces
cuando Devit soltó a Nemu, que empezó a caer. Yo intenté cogerle en su caída,
pero me resbalé del martillo, y caí yo también.
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