D.Gray-man
En mi mundo
existen seres que se aprovechan de la debilidad humana, de su dolor y
sufrimiento. Todos estos seres están dominados por un ser superior, capaz de
crearlos. Este ser es el Conde de Milenio. Su objetivo es llevar el mundo a la destrucción
usando los demonios que él mismo crea. Para esto, utiliza el dolor de la gente
tras la muerte de un ser querido. La persona afectada por la pérdida recibe la
vistita del Conde, que le ofrece devolverle a su ser querido del mismísimo
infierno. Para ello, simplemente tiene que llamarle, pero el difunto vuelve en
forma de demonio, a las órdenes del Conde, el cuál le ordena devorar el alma de
la persona que le ha llamado, tomar su cuerpo y ocupar su lugar, convirtiendo
más gente en demonios y ayudar al Conde con su objetivo.
Para luchar
contra él, existe una fuerza, enviada por Dios, según se cree, para luchar
contra el mismo Conde. Esta fuerza es la Inocencia que, al unirse a un humano
con el que es compatible, es capaz de crear un arma anti demonios. Estas
personas son llamadas exorcistas, y se reúnen por todo el mundo, formando un
gran grupo en cada continente.
Yo trabajo
como enfermera en uno de esos cuarteles, el General. El supervisor, el
mandamás, del cuartel en el que me encuentro, Komui Lee, afirma que todos en
este mundo somos compatibles con un pedacito de Inocencia, pero que, al haber
tantos, es muy difícil hallar el tuyo antes de morir. A mí también me gustaría
creerlo. Hace unos meses se fue mi mejor amiga del grupo de enfermeras para convertirse
en exorcista, ya que encontró una Inocencia con la que era compatible. Desde
ese momento se fue del hospital para exorcistas que tenemos en la orden para
derrotar demonios mandados por el Conde. De vez en cuando me manda cartas, pero
la echo de menos. No sé si me gustaría convertirme en exorcista. Hay veces que
hablo con alguno de ellos, y pienso que es demasiado peligroso, teniendo en
cuenta la cantidad de heridos que nos llegan del campo de batalla… Espero que
Raisa corra mejor suerte que todos los exorcistas malheridos que terminan
pasando por nuestras manos, creo que no sería capaz de controlar la situación
si un día llega mi única amiga herida al cuartel y me tuviera que ocupar yo de
ella…
Me llamo
Juvia, y soy miembro de la Orden Oscura.
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