Me dirigía a
mi habitación cuando recibí una llamada de Komui a través de Noda. Me pedía que
fuese a su despacho. Sin más dilación, cambié mi rumbo, y me encaminé al
departamento de ciencias. Cuando llegué a la zona que tenía Komui apartada, a
modo de despacho, con papeles por todos lados, vi que estaban allí Lavi y otra
persona a la que no había visto nunca. Me acerqué más a ellos y saludé a Lavi con
la cabeza, mientras él me lanzaba una mirada acusadora, pero sin malicia. El
hombre que le acompañaba era muy alto, con el pelo negro, y un mechón blanco
que le caía por la frente, y llevaba una capa con el símbolo de la Orden.
Entonces llegó Komui.
-Vaya, ya estáis todos. A ver, tengo una misión para vosotros. Hemos estado recibiendo llamadas desde hace un par de noches de los aldeanos de un pueblo costero. Parece que hay un ser, monstruo como ellos dicen, que sale por las noches, y sobrevuela los tejados de las casas. Al principio no le dimos importancia porque fue una sola llamada, pero anoche el número de llamadas se incrementó. Así que por, seguridad, lo mejor será que vayáis a echar un vistazo. Algo sencillo para ser tu primera misión, ¿no, Juvia?
-Me esforzaré, señor. Espero estar a la altura de sus expectativas.
-Vamos, Juvia, no haces falta que seas tan formal.
Escondí la cabeza entre los hombros, sonrojando levemente.
-Iréis los tres. Y bueno, creo que no conoces a Krory, ¿verdad? Así tendrás oportunidad de ir conociendo más exorcistas, y vas con Lavi, para tener alguien de confianza cerca, por lo que pueda pasar. El pueblo se encuentra a una hora en tren. Lo mejor será que os vayáis preparando, para poder llegar allí antes de que sea de noche. Buena suerte, chicos –dijo Komui, acompañado de una gran sonrisa.
-Vamos, Kuro-chan –dijo Lavi mientras me tomaba del brazo.
Cuando salimos, Lavi se paró y miró a Krory.
-Bueno, pues nos vemos en la puerta principal en ¿un cuarto de hora? ¿Está bien? -asentimos los dos-. Bien, pues luego nos vemos, Kuro-chan.
Cuando Krory se hubo alejado, sentí la mirada de Lavi clavada en mi nuca.
-¿Kuro-chan? Se llama Krory, ¿verdad?
(Kuro-chan es un mote que Lavi le ha puesto a Krory debido a siempre viste de negro, y por su aspecto semejante al de un vampiro (Kuro significa negro en japonés)).
-No intentes
cambiar de tema, sabes perfectamente lo que te quiero decir. ¿Por qué fuiste a
hablar con el Panda?
(Lavi se refiere a su abuelo como Panda en algunas ocasiones debido al parecido que Bookman guarda con este animal debido a las manchas que tiene alrededor de los ojos).
(Lavi se refiere a su abuelo como Panda en algunas ocasiones debido al parecido que Bookman guarda con este animal debido a las manchas que tiene alrededor de los ojos).
-Me pareció
lo mejor. ¿Quién mejor que él para hacerte ver las cosas como son? ¿No crees?
-Puede que
tengas razón…
-Pero, ¿ha
funcionado?
-Creo que sí
–dijo, haciendo cada vez más amplia su sonrisa.
-Pues eso es
lo que cuenta. ¿Nos vamos? No quiero hacer esperar a Krory.
Lavi empezó
a correr por los pasillos en dirección a las escaleras que llevaban a los pisos
superiores. Yo me encogí de hombros, y salí corriendo pero, justo antes, Noda
se agarró de uno de mis mechones. Cuando llegué a mi habitación, asfixiada, me
tiré en la cama, y cogí a Noda, que aun aferraba con fuerza mi pelo.
-Parece que
vas aprendiendo –me sacó los dientes-. Perdón, perdón, pero ya sabes como son.
Vete acostumbrando.
Noda bajó la
cabeza, resignado. Le alcé un poco, le di un beso, y le dejé en la almohada.
Estaba empezando a recoger mis cosas, cuando alguien llamó a la puerta. Era
Komui, y traía un paquete.
-Juvia, esto
es para ti, me lo ha mandado Bak. Son tus trajes de exorcista. Tienes varios
iguales al que llevas, y algunos modelos distintos, para que los uses
dependiendo del tipo de misión que vayas a realizar.
-Gracias,
Komui.
-No hay
porqué darlas. Bueno, pues que se te bien la misión. Espero que no haya
problemas. Mucha suerte.
-Muchas
gracias.
Komui
desapareció por las escaleras, y entonces volví a entrar en la habitación para
seguir guardando mis cosas. Cogí una mochila y guardé algunas cosas del baño,
algo de ropa de cambio, y salí de la habitación. Antes de bajar, me acerqué a
la habitación de Raisa. Debía avisarla de que me iba. Cuando fui a llamar a la
puerta, se abrió y apareció Raisa.
-¡Ah!
-Jo, lo
siento, no creía que fuese tan horrible…
-No es eso
Juvia, es que me has sorprendido. ¿A ti también te ha llamado Komui a su
despacho?
-Sí, estoy a
punto de salir con Lavi y otro exorcista a hacer una misión.
-Pues parece
que aquí nos separamos, imagino que a mí me encargará otra. Bueno, pues buena
suerte Juvia, nos vemos a la vuelta.
Me acerqué
para darle un abrazo y luego salí corriendo. Noda me seguía de cerca. Llegué
justo a la hora acordada a la puerta, pero Lavi y Krory ya me esperaban.
-Pues ya
estamos todos –dijo Lavi, contento-. ¿Nos vamos?
Salimos los
cuatro, incluyendo a Noda, y poco después llegamos a la estación. Cuando llegó
el tren, nos subimos, y nos sentamos en dos bancos enfrentados. El vagón era
prácticamente para nosotros, a excepción de un par de chicos, que iban un poco
más alejados. Krory se sentó al lado de la ventana, y yo en frente suya. Lavi
se sentó a mi lado, y Noda se acurrucó sobre mis piernas, entre mis manos. Cuando
el tren comenzó a moverse, Lavi inició la conversación.
-Bueno,
vosotros no os conocéis. Kuro-chan, esta es Juvia, Juvia él es…
-Krory
–dijo, tendiéndome la mano.
-Encantada
–dije mientras se la estrechaba.
-Kuro-chan
es un vampiro –continuó Lavi.
-Eso no es
cierto…
-Bueno, eso
nos pareciste cuando te conocimos.
-Bueno, pero
que chupe la sangre no es motivo para ser un vampiro.
Sonreí. Alguna
razón había para que ellos tuvieran ese tipo de broma. Era cierto que Krory
parecía un vampiro, por el pelo, la capa, y los colmillos que mostraba en…
¿Colmillos? ¿Sangre? Mis ojos se fueron abriendo como platos, hasta que
estuvieron a punto de salirse de las cuencas.
-Juvia, no
te asustes, solo es sangre de demonios. Es mi arma anti demonios.
Seguí sin
encajarlo. Me quedé con los ojos abiertos, mirando a la nada, y con la boca
abierta. Lavi me pasó la mano rápidamente por delante de mis ojos, pero no
respondía.
-Kuro-chan…
Eso ha sido muy directo…
-Perdón, es
la reacción que suelo causar…
Poco a poco
fui volviendo en mí.
-Lo siento,
Krory, es sólo que me ha sorprendido. ¿Y te alimentas de eso?
-Bueno, me
da fuerzas para pelear, y alimentar mi Inocencia, pero en realidad soy un
humano normal.
-Aún me
acuerdo del momento en que nos conocimos. Fue bastante raro, la verdad. No me
suelo pelear con compañeros –dijo Lavi.
-Bueno, en
aquel momento no éramos amigos.
-Sí, lo
único que querías era chuparme la sangre…
-Es que en
aquel momento no sabía qué era. Creía que era un monstruo, no sabía nada de la Inocencia. Además, la sangre de humano
sabe horrible.
-Pues la mía
ya la has probado.
Mi cabeza
giraba como si estuviera en un partido de tenis, de lado a lado, intentando
seguir la conversación, y sin perderme ningún detalle.
-Hmm, pero
lo requería la situación –dijo Krory, relamiéndose.
Lavi tembló
en su asiento. Ya me había perdido.
-Krory, ¿de
verdad has probado la sangre de Lavi? –dije con una sonrisa incrédula.
-Sí. Fue en
una de nuestras batallas, en un barco en medio del mar. Un demonio había
disparado a Lavi, y él cayó por la borda. Yo me lancé al mar a sacarle, pero la
sangre maldita, causada por el disparo, se estaba extendiendo, y si no hacía
nada, se convertiría en polvo. Entonces le di un mordisco en el cuello,
chupándole la sangre maldita. Esa sangre sí que fue deliciosa, mezcla de humano
y de demonio, un manjar –dijo Krory recreándose en las palabras y lanzando
miradas maliciosas a Lavi.
Lavi volvió
a temblar.
-¿Podemos
hablar de otra cosa?
Krory y yo
nos reímos. Lavi se encogió en su asiento, cruzó los brazos, nos miró, y empezó
a reir él también.
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