Me desperté
cuando el sol empezaba a caer. Lavi estaba muy cerca de mí, mucho más cerca de
lo que estaba cuando nos habíamos dormido, y tenía su chaqueta tapándome el
cuerpo. Me incorporé y vi que él ya estaba despierto. Seguía tumbado, y con las
manos detrás de la cabeza. Estaba mirando al cielo con expresión ausente. Pero
se dio cuenta de mi movimiento, y se giró hacia mí.
-¿Qué tal?
¿Has dormido bien?
Asentí,
mientras me estiraba. Luego busqué con la mirada a Noda y Nemu, y Lavi, como si
me hubiera leído la mente, se acercó un poco más a mí, para dejar al
descubierto la zona que había estado tapando con su cuerpo. Noda y Nemu se
habían quedado dormidos hechos una bola al lado de Lavi. Nemu se despertó,
probablemente porque había sentido que el calor que desprendía Lavi se había
esfumado, pero en seguida se volvió a tumbar y a quedarse dormido, ignorándonos
por completo. Sonreí. Me quité la chaqueta y se la tendí a Lavi.
-Gracias –dije,
sonrojada.
-Quédatela,
yo estoy bien así. Y parecía que tenías frío.
Ay madre, me
ha visto durmiendo. Me puse aun más roja ante aquella idea. Lavi se tumbó de
nuevo, y yo me quedé mirando al frente, pero sin ver. Silencio. De repente se
empezaron a escuchar unos golpes metálicos. Entrecerré los ojos para poder ver
mejor y pude comprobar que delante nuestra, un poco alejados, había un par de personas
entrenando con espadas, con katanas más concretamente. Lavi también escuchó el
ruido y se incorporó. Después de estar un rato observando a los dos
espadachines, pudimos comprobar que uno de ellos llevaba el pelo largo recogido
en una coleta, y la otra persona era un poco más baja, y con el pelo muy largo,
suelto… Esa descripción sólo encajaba con un par de personas que yo conociera.
Lavi pareció haber llegado a la misma conclusión.
-¿Ese es Yu?
–me preguntó-. Sí lo parece. ¡¡Ymmm!! –Lavi no pudo terminar de pronunciar el
nombre. Cuando descubrí sus intenciones le tapé la boca con las manos-. ¿Qué
pasa? –pudo decir cuando se hubo librado de mí.
Le miré
levantando una ceja.
-No les
molestes. Están entrenando –claro que no era ese el único motivo por el que le
había frenado. Quería que Raisa disfrutara de su momento con Kanda a solas-.
Bueno, ¿volvemos?
Me fui a
levantar, pero Lavi fue más rápido y, una vez arriba, me tendió las manos, para
ayudarme a levantarme. Se las tendí, medio temblando, y me impulsó hacia él. Nos
quedamos un momento así, tomados de las manos, muy cerca el uno del otro. Nemu,
desde el suelo, empezó a despejarse, y nos siguió cuando nos dirigíamos a
dentro del cuartel, con Noda sobre su espalda.
Lavi me
acompañó hasta el piso de los cuartos de las chicas, y luego se fue al suyo, un
piso por encima. Entré en mi habitación, y me quedé un rato tumbada en la cama,
mirando el techo. Noda y Nemu se tumbaron al lado mío. Un rato después escuché
pasos en el pasillo. Pude escuchar cómo se abría la puerta de al lado. Me
levanté y salí de la habitación, dejando a Noda y Nemu tumbados en la cama. Sin
cerrar mi puerta, llamé a la de Raisa. Ella apareció con una katana en la mano,
y roja, como si hubiese estado haciendo deporte.
-Hola.
-Hola, ¿qué
tal la misión? –preguntó ella.
-Bien, ¡ah,
claro, que tú no lo sabes! ¿Puedes venir a mi cuarto un momento?
Sin dejar la
katana me siguió a mi habitación. Allí le presenté a Nemu, y le conté todo lo
ocurrido mientras ella le hacía carantoñas.
-¿Y tú? ¿Qué
tal?
-Al final no
fue una misión. Hevlaska había descubierto algo nuevo sobre mi Inocencia, y
Komui quería contármelo.
-¿Relacionado
con eso? –pregunté, señalando la katana que había apoyada en mi cama.
Ella
asintió.
-Parece que
puedo canalizar mi Inocencia a través de un objeto, y Komui quería ver si era
capaz.
-¿Y qué tal?
-No muy
bien. Me cuesta bastante…
-Ya he visto
el profesor que tienes…
Raisa
respondió dándome un golpe en el hombro. Me llevé la mano a la zona dolorida, y
ella siguió hablando.
-Ha habido
unas pocas veces que casi lo consigo…
-Pero ¿por
qué quiere Komui que hagas esto?
-Dice que mi
poder puede ser muy útil, pero que también es muy peligroso. Por eso quiere que
sepa defenderme, pero como con un arma normal no sería posible, quiere que intente
canalizar mi Inocencia. Bueno, Kanda me ha animado, ha dicho que no me rinda, y
que mañana lo seguiremos intentando.
-Bueno, pues
ya está, no desesperes, y confía en Kanda. Él sabrá cómo ayudarte.
Estuvimos un
rato en silencio, las dos tumbadas en mi cama. Pero no era un silencio
incómodo, al contrario, el simple hecho de estar juntas, aunque no dijéramos
nada, nos reconfortaba bastante. Fueron Noda y Nemu los que nos sacaron de
nuestros pensamientos. Nemu se subió sobre Raisa, y Noda se posó sobre mí.
Raisa aprovechó ese momento para levantarse con Nemu en brazos, y dejarlo
cuidadosamente en la cama, y se despidió de mí con un gesto de la mano antes de
salir por la puerta. Entonces me levanté yo también, eché el cerrojo de la
puerta, y me puse el pijama. Hacía pocas horas que me había levantado de mi
siesta en el jardín, por lo que no tenía mucho sueño, así que me tumbé en la
cama con la foto en la mano. Volví a perderme en aquella imagen como tantas
otras veces lo había hecho. No sé cuánto tiempo estuve mirando la foto, ni
cuánto aguanté despierta. Cuando volví a abrir los ojos tenía la foto sobre las
sábanas, y Nemu y Noda dormían a mi lado. Me arreglé, y salí de la habitación.
En ese momento Noda me llamó. Komui me necesitaba en su despacho.
Cuando
llegué allí, estaban también Lavi y Raisa. Komui apareció por detrás de la
montaña de papeles que había sobre su escritorio, y se dirigió a nosotros.
-Bueno,
ahora que estáis todos, puedo comenzar –dijo con la mirada fija en la puerta
que teníamos a nuestras espaldas.
-¡Yu!
Kanda
acababa de hacer su aparición en la habitación.
-Tsk. ¿Me
vas a hacer ir con este a una misión?
-Vamos,
vamos Kanda, no te quejes tanto que hace mucho que no vas con Lavi a ninguna
misión.
-¿Una
misión? ¿Los cuatro?–pregunté yo.
Komui
asintió, y Raisa agachó la cabeza.
-Bueno, os
cuento –empezó Komui, echando un vistazo a algunos papeles-. Parece que
últimamente ha desaparecido mucha gente de un pueblo cercano. Según los
aldeanos, les vieron entrar a todas esas personas a un laberinto que tienen
allí. Sin embargo, esto nunca había pasado. La gente entraba en ese laberinto
como diversión, y como mucho les costaba algunas horas salir de allí. Pero esta
vez las desapariciones se remontan a varios días atrás. Quiero que vayáis a ver
qué pasa con ese laberinto.
Kanda
asintió, y se giró, dispuesto a irse.
-¿En media
hora estaréis listas? –nos preguntó antes de empezar a andar.
-Sí, creo
que será suficiente. ¿En la puerta principal? –pregunté yo.
Kanda
asintió y comenzó a andar. Lavi se incorporó a su lado, y ambos salieron
discutiendo por la puerta. Raisa no se había movido, por lo que yo tampoco.
-¿No es un
poco apresurado que salga yo a hacer una misión sin saber controlar mi
Inocencia?
-Pero Raisa,
sí que sabes controlarla. Sólo estás puliendo tus técnicas. Además no creo que
corras peligro en esta misión, y llevas un buen grupo de apoyo contigo, ¿no es
verdad? –preguntó mirándome a mí.
-Sí, no
dejaremos que te pase nada.
-Ese no es
problema. El problema es que puede que no sirva para nada.
-Eso no es
verdad. Cuantos más seamos, mejor – dije yo acercándome a ella-. ¿Y qué es eso
de no servir para nada? ¿Te tengo que recordar cómo nos salvaste a todos la
noche en la que el Conde nos hizo una visita?
Pareció que
a Raisa le había bastado, o que se había quedado sin ideas para seguir
rebatiendo aquello. La tomé de la mano, y me la lleve hacia la puerta.
-Juvia, ¿te
importaría dejarme a Nemu aquí? Me gustaría saber qué tipo de Inocencia tiene y
en qué nos puede ser útil.
Miré a Nemu,
que había permanecido a mi lado todo aquel tiempo. Él me miró serio, y se
adelantó hacia Komui.
-Bueno,
parece que eso lo dice todo. Adiós Nemu, nos vemos a la vuelta. Que te haya
bien –le dije, despidiéndome de él con la mano.
Komui se agachó
a recoger a Nemu, y nos despidió con la pata del animal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario