lunes, 25 de junio de 2012

Los cuatro partimos a una misión (Parte 20)


Me desperté cuando el sol empezaba a caer. Lavi estaba muy cerca de mí, mucho más cerca de lo que estaba cuando nos habíamos dormido, y tenía su chaqueta tapándome el cuerpo. Me incorporé y vi que él ya estaba despierto. Seguía tumbado, y con las manos detrás de la cabeza. Estaba mirando al cielo con expresión ausente. Pero se dio cuenta de mi movimiento, y se giró hacia mí.

-¿Qué tal? ¿Has dormido bien?

Asentí, mientras me estiraba. Luego busqué con la mirada a Noda y Nemu, y Lavi, como si me hubiera leído la mente, se acercó un poco más a mí, para dejar al descubierto la zona que había estado tapando con su cuerpo. Noda y Nemu se habían quedado dormidos hechos una bola al lado de Lavi. Nemu se despertó, probablemente porque había sentido que el calor que desprendía Lavi se había esfumado, pero en seguida se volvió a tumbar y a quedarse dormido, ignorándonos por completo. Sonreí. Me quité la chaqueta y se la tendí a Lavi.

-Gracias –dije, sonrojada.

-Quédatela, yo estoy bien así. Y parecía que tenías frío.

Ay madre, me ha visto durmiendo. Me puse aun más roja ante aquella idea. Lavi se tumbó de nuevo, y yo me quedé mirando al frente, pero sin ver. Silencio. De repente se empezaron a escuchar unos golpes metálicos. Entrecerré los ojos para poder ver mejor y pude comprobar que delante nuestra, un poco alejados, había un par de personas entrenando con espadas, con katanas más concretamente. Lavi también escuchó el ruido y se incorporó. Después de estar un rato observando a los dos espadachines, pudimos comprobar que uno de ellos llevaba el pelo largo recogido en una coleta, y la otra persona era un poco más baja, y con el pelo muy largo, suelto… Esa descripción sólo encajaba con un par de personas que yo conociera. Lavi pareció haber llegado a la misma conclusión.

-¿Ese es Yu? –me preguntó-. Sí lo parece. ¡¡Ymmm!! –Lavi no pudo terminar de pronunciar el nombre. Cuando descubrí sus intenciones le tapé la boca con las manos-. ¿Qué pasa? –pudo decir cuando se hubo librado de mí.

Le miré levantando una ceja.

-No les molestes. Están entrenando –claro que no era ese el único motivo por el que le había frenado. Quería que Raisa disfrutara de su momento con Kanda a solas-. Bueno, ¿volvemos?

Me fui a levantar, pero Lavi fue más rápido y, una vez arriba, me tendió las manos, para ayudarme a levantarme. Se las tendí, medio temblando, y me impulsó hacia él. Nos quedamos un momento así, tomados de las manos, muy cerca el uno del otro. Nemu, desde el suelo, empezó a despejarse, y nos siguió cuando nos dirigíamos a dentro del cuartel, con Noda sobre su espalda.
Lavi me acompañó hasta el piso de los cuartos de las chicas, y luego se fue al suyo, un piso por encima. Entré en mi habitación, y me quedé un rato tumbada en la cama, mirando el techo. Noda y Nemu se tumbaron al lado mío. Un rato después escuché pasos en el pasillo. Pude escuchar cómo se abría la puerta de al lado. Me levanté y salí de la habitación, dejando a Noda y Nemu tumbados en la cama. Sin cerrar mi puerta, llamé a la de Raisa. Ella apareció con una katana en la mano, y roja, como si hubiese estado haciendo deporte.

-Hola.

-Hola, ¿qué tal la misión? –preguntó ella.

-Bien, ¡ah, claro, que tú no lo sabes! ¿Puedes venir a mi cuarto un momento?

Sin dejar la katana me siguió a mi habitación. Allí le presenté a Nemu, y le conté todo lo ocurrido mientras ella le hacía carantoñas.

-¿Y tú? ¿Qué tal?

-Al final no fue una misión. Hevlaska había descubierto algo nuevo sobre mi Inocencia, y Komui quería contármelo.

-¿Relacionado con eso? –pregunté, señalando la katana que había apoyada en mi cama.

Ella asintió.

-Parece que puedo canalizar mi Inocencia a través de un objeto, y Komui quería ver si era capaz.

-¿Y qué tal?

-No muy bien. Me cuesta bastante…

-Ya he visto el profesor que tienes…

Raisa respondió dándome un golpe en el hombro. Me llevé la mano a la zona dolorida, y ella siguió hablando.

-Ha habido unas pocas veces que casi lo consigo…

-Pero ¿por qué quiere Komui que hagas esto?

-Dice que mi poder puede ser muy útil, pero que también es muy peligroso. Por eso quiere que sepa defenderme, pero como con un arma normal no sería posible, quiere que intente canalizar mi Inocencia. Bueno, Kanda me ha animado, ha dicho que no me rinda, y que mañana lo seguiremos intentando.

-Bueno, pues ya está, no desesperes, y confía en Kanda. Él sabrá cómo ayudarte.

Estuvimos un rato en silencio, las dos tumbadas en mi cama. Pero no era un silencio incómodo, al contrario, el simple hecho de estar juntas, aunque no dijéramos nada, nos reconfortaba bastante. Fueron Noda y Nemu los que nos sacaron de nuestros pensamientos. Nemu se subió sobre Raisa, y Noda se posó sobre mí. Raisa aprovechó ese momento para levantarse con Nemu en brazos, y dejarlo cuidadosamente en la cama, y se despidió de mí con un gesto de la mano antes de salir por la puerta. Entonces me levanté yo también, eché el cerrojo de la puerta, y me puse el pijama. Hacía pocas horas que me había levantado de mi siesta en el jardín, por lo que no tenía mucho sueño, así que me tumbé en la cama con la foto en la mano. Volví a perderme en aquella imagen como tantas otras veces lo había hecho. No sé cuánto tiempo estuve mirando la foto, ni cuánto aguanté despierta. Cuando volví a abrir los ojos tenía la foto sobre las sábanas, y Nemu y Noda dormían a mi lado. Me arreglé, y salí de la habitación. En ese momento Noda me llamó. Komui me necesitaba en su despacho.
Cuando llegué allí, estaban también Lavi y Raisa. Komui apareció por detrás de la montaña de papeles que había sobre su escritorio, y se dirigió a nosotros.

-Bueno, ahora que estáis todos, puedo comenzar –dijo con la mirada fija en la puerta que teníamos a nuestras espaldas.

-¡Yu!

Kanda acababa de hacer su aparición en la habitación.

-Tsk. ¿Me vas a hacer ir con este a una misión?

-Vamos, vamos Kanda, no te quejes tanto que hace mucho que no vas con Lavi a ninguna misión.

-¿Una misión? ¿Los cuatro?–pregunté yo.

Komui asintió, y Raisa agachó la cabeza.

-Bueno, os cuento –empezó Komui, echando un vistazo a algunos papeles-. Parece que últimamente ha desaparecido mucha gente de un pueblo cercano. Según los aldeanos, les vieron entrar a todas esas personas a un laberinto que tienen allí. Sin embargo, esto nunca había pasado. La gente entraba en ese laberinto como diversión, y como mucho les costaba algunas horas salir de allí. Pero esta vez las desapariciones se remontan a varios días atrás. Quiero que vayáis a ver qué pasa con ese laberinto.

Kanda asintió, y se giró, dispuesto a irse.

-¿En media hora estaréis listas? –nos preguntó antes de empezar a andar.

-Sí, creo que será suficiente. ¿En la puerta principal? –pregunté yo.

Kanda asintió y comenzó a andar. Lavi se incorporó a su lado, y ambos salieron discutiendo por la puerta. Raisa no se había movido, por lo que yo tampoco.

-¿No es un poco apresurado que salga yo a hacer una misión sin saber controlar mi Inocencia?

-Pero Raisa, sí que sabes controlarla. Sólo estás puliendo tus técnicas. Además no creo que corras peligro en esta misión, y llevas un buen grupo de apoyo contigo, ¿no es verdad? –preguntó mirándome a mí.

-Sí, no dejaremos que te pase nada.

-Ese no es problema. El problema es que puede que no sirva para nada.

-Eso no es verdad. Cuantos más seamos, mejor – dije yo acercándome a ella-. ¿Y qué es eso de no servir para nada? ¿Te tengo que recordar cómo nos salvaste a todos la noche en la que el Conde nos hizo una visita?

Pareció que a Raisa le había bastado, o que se había quedado sin ideas para seguir rebatiendo aquello. La tomé de la mano, y me la lleve hacia la puerta.

-Juvia, ¿te importaría dejarme a Nemu aquí? Me gustaría saber qué tipo de Inocencia tiene y en qué nos puede ser útil.

Miré a Nemu, que había permanecido a mi lado todo aquel tiempo. Él me miró serio, y se adelantó hacia Komui.

-Bueno, parece que eso lo dice todo. Adiós Nemu, nos vemos a la vuelta. Que te haya bien –le dije, despidiéndome de él con la mano.

Komui se agachó a recoger a Nemu, y nos despidió con la pata del animal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario