martes, 12 de junio de 2012

Noda (Parte 12)


Estuvimos un rato recorriendo los pasillos de aquel cuartel. Era bastante más pequeño que el general, pero los pasillos eran más amplios, y no parecían todos tan iguales entre sí. Finalmente llegamos a un pasillo un poco más discreto que los demás, de techo más bajo, pero bastante largo. Ese era el pasillo de las habitaciones de los residentes. Delante de cada  puerta había un letrero con un nombre. Nos paramos frente a una en la que el letrero estaba vacío.

-A lo largo de la mañana te traerán la placa con tu nombre. Bueno, te dejo. Acomódate, y cuando estés lista me avisas y te doy una vuelta por aquí. Estaré en mi habitación –dijo señalando la puerta continua.

Me dio la llave, dejó la maleta en el suelo, y se metió en su cuarto. Cuando me quedé sola en el pasillo, introduje la llave en la cerradura, giré el pomo y entré. Era una habitación un poco más amplia que la tenía en el cuartel general, pero bastante parecida. Una cama, una mesa debajo de la ventana, y un armario. Dejé la maleta sobre la cama, y me senté. Metí las manos en los bolsillos de la falda de manera inconsciente, y noté una bolita pequeña en uno de ellos, la saqué y… 
La bola negra que me había dado Komui antes de salir desplegó sus alas sobre mi mano. Antes no había podido observarla bien, pero ahora, además de fijarme más detenidamente en la gota azul que tenía dibujaba, pude ver que tenía unas pequeñas orejas de gato, una cola parecida a la de un gato, terminada en una flecha, y unas alas pequeñas y finas, parecidas a las de un murciélago. El golem, a pesar de no tener ojos, o algo parecido, se me quedó mirando. Entonces empezó a flotar sobre mi mano. En poco tiempo cogió confianza y empezó a volar por toda la habitación, dando vueltas alrededor mía. Yo lo miraba en silencio, recordando el pequeño golem de Allen, de color dorado. Komui había dicho que se parecía al suyo. El de Allen se llamaba Timcanpy, y parecía bastante inteligente, mucho más que el que utilizaba la jefa para comunicarse. Mientras pensaba todo esto, el golem se paró frente a mí.

-Bueno, ¿qué te parece si te pongo un nombre?

Una sonrisa apareció en la superficie del golem negro. Parece que le gusta la idea.

-A ver… ¿Kuro? ¿Mato? ¿Kira? ¿Neko?

Tras todos aquellos nombres seguía una rápida negación por parte del golem.

-No me lo pones fácil… ¿Y qué te parece Noda?

Pareció pensárselo durante un rato. Finalmente asintió de manera exagerada, y me dio un pequeño golpecito cariñoso en la nariz.

-Está bien, Noda. Bueno, voy a deshacer la maleta antes de salir con Raisa.

Abrí la maleta, y empecé a sacar vestidos. Casi todo mi vestuario consistía en vestidos por la rodilla, de color blanco, lo cual no resaltaba demasiado teniendo en cuenta el color pálido de mi piel. Alguna vez había considerado renovar mi armario, pero no me decía nunca entre todas las tiendas que visitaba. Los colgué todos rápidamente, dejé los papeles esparcidos por la mesa, y por último, metí la maleta en el fondo del armario. Cuando fui a salir de la habitación, Noda me seguía de cerca.

-Bueno, Timcanpy siempre acompaña a Allen. Supongo que puedes venirte conmigo. Hala, vamos –dije mientras indicaba a Noda con la mano que podía seguirme.

Esperé a que hubiese salido para cerrar la puerta y guardar la llave en uno de los bolsillos del vestido. Entonces me dirigí a la puerta que Raisa me había señalado y llamé. Raisa apareció enseguida al otro lado de la puerta.

-¿Estás lista? Pues vamos entonces.

El primer sitio que vistamos fue la cafetería. Era más pequeña que la del cuartel general, claro que era de esperarse, ya que este cuartel aloja mucha menos gente. Había bastante gente, y muchos de ellos se acercaron a saludarme.

-Por aquí las noticias vuelan, y no han tardado en enterarse de que había llegado una exorcista nueva –me dijo Raisa-. ¿Seguimos?

Visitamos varios departamentos, dejando para el final el de Bak. Cuando llegamos allí me acordé del departamento científico del general. La situación era bastante parecida. Gente corriendo por todos lados, esquivando a los que intentaban dormir sobre las mesas, y en medio de todo ese lío, Bak, intentando poner un poco de orden. Cuándo nos vio, se acercó a saludar.

-Hola chicas. ¿Ya le estás ensañando todo esto a Juvia? Si os cansáis de estar aquí dentro, podéis salir fuera a dar una vuelta.

Nos pareció buena idea, y como allí molestábamos un poco, decidimos seguir el consejo de Bak. Dimos una vuelta por las calles cercanas, visitamos algunas tiendas, y tomamos algo en la terraza de una cafetería. Volvimos poco antes de que se hiciera de noche, y nos fuimos al nuestras habitaciones a dormir.

Al día siguiente empezó mi entrenamiento. El primer día de un intenso entrenamiento para convertirme en exorcista. 

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