Estuvimos un
rato recorriendo los pasillos de aquel cuartel. Era bastante más pequeño que el
general, pero los pasillos eran más amplios, y no parecían todos tan iguales
entre sí. Finalmente llegamos a un pasillo un poco más discreto que los demás,
de techo más bajo, pero bastante largo. Ese era el pasillo de las habitaciones
de los residentes. Delante de cada
puerta había un letrero con un nombre. Nos paramos frente a una en la
que el letrero estaba vacío.
-A lo largo
de la mañana te traerán la placa con tu nombre. Bueno, te dejo. Acomódate, y
cuando estés lista me avisas y te doy una vuelta por aquí. Estaré en mi
habitación –dijo señalando la puerta continua.
Me dio la
llave, dejó la maleta en el suelo, y se metió en su cuarto. Cuando me quedé
sola en el pasillo, introduje la llave en la cerradura, giré el pomo y entré.
Era una habitación un poco más amplia que la tenía en el cuartel general, pero
bastante parecida. Una cama, una mesa debajo de la ventana, y un armario. Dejé
la maleta sobre la cama, y me senté. Metí las manos en los bolsillos de la
falda de manera inconsciente, y noté una bolita pequeña en uno de ellos, la
saqué y…
La bola negra que me había dado Komui antes de salir desplegó sus alas
sobre mi mano. Antes no había podido observarla bien, pero ahora, además de
fijarme más detenidamente en la gota azul que tenía dibujaba, pude ver que
tenía unas pequeñas orejas de gato, una cola parecida a la de un gato,
terminada en una flecha, y unas alas pequeñas y finas, parecidas a las de un
murciélago. El golem, a pesar de no tener ojos, o algo parecido, se me quedó
mirando. Entonces empezó a flotar sobre mi mano. En poco tiempo cogió confianza
y empezó a volar por toda la habitación, dando vueltas alrededor mía. Yo lo
miraba en silencio, recordando el pequeño golem de Allen, de color dorado.
Komui había dicho que se parecía al suyo. El de Allen se llamaba Timcanpy, y
parecía bastante inteligente, mucho más que el que utilizaba la jefa para
comunicarse. Mientras pensaba todo esto, el golem se paró frente a mí.
-Bueno, ¿qué
te parece si te pongo un nombre?
Una sonrisa
apareció en la superficie del golem negro. Parece que le gusta la idea.
-A ver… ¿Kuro?
¿Mato? ¿Kira? ¿Neko?
Tras todos
aquellos nombres seguía una rápida negación por parte del golem.
-No me lo
pones fácil… ¿Y qué te parece Noda?
Pareció
pensárselo durante un rato. Finalmente asintió de manera exagerada, y me dio un
pequeño golpecito cariñoso en la nariz.
-Está bien,
Noda. Bueno, voy a deshacer la maleta antes de salir con Raisa.
Abrí la
maleta, y empecé a sacar vestidos. Casi todo mi vestuario consistía en vestidos
por la rodilla, de color blanco, lo cual no resaltaba demasiado teniendo en
cuenta el color pálido de mi piel. Alguna vez había considerado renovar mi
armario, pero no me decía nunca entre todas las tiendas que visitaba. Los
colgué todos rápidamente, dejé los papeles esparcidos por la mesa, y por
último, metí la maleta en el fondo del armario. Cuando fui a salir de la
habitación, Noda me seguía de cerca.
-Bueno,
Timcanpy siempre acompaña a Allen. Supongo que puedes venirte conmigo. Hala,
vamos –dije mientras indicaba a Noda con la mano que podía seguirme.
Esperé a que
hubiese salido para cerrar la puerta y guardar la llave en uno de los bolsillos
del vestido. Entonces me dirigí a la puerta que Raisa me había señalado y
llamé. Raisa apareció enseguida al otro lado de la puerta.
-¿Estás
lista? Pues vamos entonces.
El primer
sitio que vistamos fue la cafetería. Era más pequeña que la del cuartel
general, claro que era de esperarse, ya que este cuartel aloja mucha menos
gente. Había bastante gente, y muchos de ellos se acercaron a saludarme.
-Por aquí
las noticias vuelan, y no han tardado en enterarse de que había llegado una
exorcista nueva –me dijo Raisa-. ¿Seguimos?
Visitamos
varios departamentos, dejando para el final el de Bak. Cuando llegamos allí me
acordé del departamento científico del general. La situación era bastante
parecida. Gente corriendo por todos lados, esquivando a los que intentaban
dormir sobre las mesas, y en medio de todo ese lío, Bak, intentando poner un
poco de orden. Cuándo nos vio, se acercó a saludar.
-Hola
chicas. ¿Ya le estás ensañando todo esto a Juvia? Si os cansáis de estar aquí
dentro, podéis salir fuera a dar una vuelta.
Nos pareció
buena idea, y como allí molestábamos un poco, decidimos seguir el consejo de
Bak. Dimos una vuelta por las calles cercanas, visitamos algunas tiendas, y
tomamos algo en la terraza de una cafetería. Volvimos poco antes de que se
hiciera de noche, y nos fuimos al nuestras habitaciones a dormir.
Al día
siguiente empezó mi entrenamiento. El primer día de un intenso entrenamiento
para convertirme en exorcista.
como corres wapa XDXDXD
ResponderEliminarYa ves, sin darme cuenta he llegado al salto, mañana subiré un poquito más
Eliminar