miércoles, 20 de junio de 2012

Nemu (Parte 18)


El viaje se nos hizo corto, y llegamos al pueblo cuando el cielo era naranja. En la estación no esperaba el alcalde el pueblo, que nos puso al corriente la situación.
Como Komui nos había contado, un “monstruo” aterrorizaba a la gente del pueblo cuando salía por las noches. Nadie le había visto claramente, simplemente veían una sombra negra, bastante grande que saltaba por los tejados. Y mucho menos se sabía el propósito de aquel ser. Cuando hubo terminado de darnos las explicaciones, nos acompañó a una posada, y se despidió. Krory y Lavi compartían habitación, y a mí me alojaron en la continua. Entré a dejar la mochila, y me fui a la habitación de los chicos. Llamé a la puerta. Krory me abrió, y me invitó a sentarme en el sillón de la habitación, mientras él estudiaba el mapa del pueblo, y Lavi miraba el techo, tumbado en su cama con las piernas colgando por uno de los lados.

-Kuro-chan, no hace falta que te curres un plan de acción.

-¿A sí? ¿Y cómo pretendes hacerlo?

-Es muy sencillo, siempre aparece de noche, y según nos han dicho, va saltando por los tejados, por lo que no será muy difícil verle, así que sólo tenemos que esperar a que se haga de noche.

-¿Y si no le encontramos?

-Si da la casualidad de que no le encontramos, pues para la noche siguiente te dejaré idear un plan. No creo que pase nada por esperar un día más. No sé qué será ese bicho, pero no es peligroso.

-¿Y cómo puedes estar tan seguro?

-Ha tenido dos noches para él solo, y no ha hecho nada, si no lo ha hecho ya, no creo que lo haga.

-Esperemos que tengas razón.

Yo me mantuve toda la conversación en silencio, pero atenta. Era mi primera misión, y no sabía cómo actuar, así que lo mejor que podía hacer era tomar nota de qué hacían los que tenían más experiencia.
Pronto la noche se nos echó encima, y las luces de las casas se fueron apagando. De pronto se escuchó un ruido a lo lejos. Krory se levantó de la silla y fue a mirar por la ventana.

-No puede ser…

Lavi se levantó de un salto de la cama y miró por la ventana, asomándose justo por debajo de Krory.

-Tenemos compañía. Juvia, ¿estás lista?

 -¿Qué pasa?

-Demonios –dijo Krory. En aquél momento, el mechón blanco, que iba siempre caído entre los ojos, se le levantó, y sus ojos se hicieron afilados. En la cara se le dibujó una sonrisa siniestra, y salió por la ventana, enseñando los colmillos.

-Ya conoces el otro lado de Kuro-chan. Cuando se activa su Inocencia parece una persona completamente distinta.

Krory se paró en el tejado de enfrente, y nos miró a los dos.

-Daos prisa, jóvenes. Hay demonios que nos reclaman.

-Espera, Kuro-chan, ¿y si los seguimos? Puede que aquí haya Inocencia. Eso explicaría la presencia de ese monstruo, y la de los demonios.

-¿Inocencia? ¿Aquí? –pregunté yo.

-Nunca se sabe –dijo Lavi, encaramándose en el marco de la ventana-. ¿Vamos?

Asentí, y esperé a que saltara, para seguir sus pasos. Segundos después nos encontrábamos los tres, con Noda a la espalda, corriendo sobre los tejados de aquel pueblo. Cuando nos estábamos acercando a los demonios, una gran sombra negra saltó desde uno de los callejones, y empezó a correr sobre los tejados.

-Ahí está nuestro monstruo –dijo Krory, adelantándose.

-Juvia, vamos, que nos deja atrás.

La sombra cambió de dirección, y empezó a correr hacia nosotros. No… no corría. Lavi y yo nos frenamos en seco, mirando como aquel ser pasaba volando sobre nuestras cabezas. Miré hacia atrás. Krory ya se estaba encargando de los demonios. Eran solo dos, así que no le darían problemas. Lavi echó mano del martillo que llevaba sujeto en la pierna derecha.

-¡Ozuchi kozuchi, crece!                                            
(Ataque de Lavi; Martillo cambiante)

De pronto Lavi pasó volando sobre mi cabeza, subido en el martillo como si de una escoba de bruja se tratara, me cogió del brazo, y me subió detrás suya. Nos fuimos acercando cada vez más a aquel ser, hasta que nos quedamos a su lado. Era… ¿un gato? Pero de un tamaño enorme… Un adulto podría subirse a su espalda sin que él apenas lo notara. Entonces Lavi saltó del martillo, para ir a parar sobre el animal. Me quedé yo sola sobre el martillo, pero comenzó a menguar, y pronto me vi otra vez sobre el tejado con el martillo encogido en la mano. Krory llegó a mi lado, relamiéndose.

-Qué rica ha estado la comida –entonces el pelo se le bajó, y desapareció aquella mirada diabólica. Krory se puso rojo como un tomate, y bajo la cabeza-. Siento que me hayas tenido que ver así…

-No pasa nada, es tu Inocencia. Además, somos compañeros, ¿cómo pretendías que no te viera así en ningún momento?

-¿Compañeros?

Ambos sonreímos. Lavi llegó en aquel momento, con los brazos apoyados sobre el pecho, y se nos quedó mirando.

-¿Qué ha pasado? –pregunté mirando hacia todos lados-. ¿No ha habido suerte?

Lavi separó los brazos, dejándome ver el bulto negro que llevaba encogido entre ellos. El gato notó el movimiento de Lavi, y giró la cabeza en mi dirección.

-No puede ser… ¿Es este?

El pequeño gatito me miraba desde los brazos de Lavi. Era completamente negro, y con los ojos más azules que había visto nunca.

-Eso parece. Cuando me subí sobre él, le acaricié la cabeza, y entonces encogió. No me lo esperaba, casi me la pego.

-Lo siento, no era mi intención –dijo una suave vocecita.

-Tranquilo, no ha pasado nada –Lavi contestó con una gran sonrisa-. … ¡¡Un momento!!

Los tres miramos al gato con los ojos como platos. Él se encogió, aun entre los brazos de Lavi.

-¿Has hablado, pequeño? –dijo Krory, acercando su mano al animal.

Silencio.

-¿Nos lo hemos imaginado? –preguntó a continuación.

-¿Los tres? –pregunté yo, incrédula.

Acaricié al gato.

-Vamos, no te asustes, no te vamos a hacer nada… ¿Cómo te llamas? –aquello era un poco extraño, hablando con un gato como si esperara su respuesta.

-N-Nemu, me llamo Nemu –dijo el gatito.

Sonreí. Krory se alejo, y Lavi dio un grito mientras cogía al gato por debajo de las patas delanteras, y se lo ponía a la altura de los ojos.

-¿Cómo es posible?

-N-no lo sé… En realidad nunca antes me había comunicado así con alguien…

La voz de Nemu era suave, y un poco aguda. El gato no hacía ningún movimiento con la boca, era como si escuchásemos su voz en nuestras cabezas.

-Bueno, se podría decir que el problema del pueblo está resuelto- dijo Lavi, tendiéndome el gato.

-¿Pero qué hacemos con él? –pregunté mientras le cogía, y le abrazada sobre mi pecho.

-¿No es obvio? Nos lo llevamos, a no ser que él se oponga, claro.

-Pero, ¿por qué? –preguntó Nemu.

-Bueno, es bastante probable que se trate de Inocencia, pero para estar seguros tenemos que llevarle con Komui –añadió Lavi.

-¿Inocencia? ¿En un gato?

-Cosas más raras se han visto.

-Bueno, pero antes quiero despedirme de alguien.

-Si tienes dueño no hace falta que vengas, ¿verdad, Lavi?

-Bueno, sí, el problema es que podrían venir más demonios si se queda aquí.

-En realidad no es mi dueño, sólo se encarga de mí a veces. Pero quiero avisarle para que no se preocupe, ¿puedo?

-Claro –dije yo, mirándole, con una sonrisa-. Tú nos guías –me agaché para dejarle en el suelo.

Recorrimos algunas calles, y llegamos a una casa con la ventana abierta. La luz estaba encendida. Nemu se subió sobre el poyete de la ventana y empezó a maullar. En seguida apareció un niño de unos 8 o 10 años, con un cuenco de comida.

-¡Nemu! ¿Vienes acompañado? ¿Quiénes son?

Nemu giró la cabeza hacia nosotros.

-Hola, ¿tú sabes lo que ha estado pasando estas noches en el pueblo? –empezó Lavi.

-Sí, lo del monstruo que va saltando por los tejados, ¿no?

-Sí –Lavi asintió-. Pues nosotros somos exorcistas, y el pueblo nos pidió que lo resolviéramos. Parece ser que este chiquitín ha sido el causante del todo el jaleo. Y, bueno… -Lavi se llevó una mano a la cabeza.

-Verás –acudí en ayuda de Lavi-, parece que es compatible con una sustancia muy peligrosa para el pueblo, y nos preguntábamos si nos lo podríamos llevar con nosotros…

El chico agachó la cabeza.

-¿Peligroso para el pueblo? Pero si Nemu no es malo…

-Lo sabemos, pero lo que tiene en su interior es muy atractivo para gente mala que le puede hacer cosas malas a él, y al pueblo.

El niño se quedó en silencio. Nemu maulló, y el chico pareció salir de su trance.

-¿Tú quieres ir con ellos?

-Sólo si es peligroso para todos vosotros –dijo Nemu.

Pero el chico no dio muestras de haber escuchado aquello, por lo que se lo hice saber.

-No sé si nos creerás, pero podemos escuchar a Nemu, es como si escucháramos sus pensamientos, y dice que se vendrá si realmente es peligroso para vosotros.

-Ya veo… Entonces creo que esto es un adiós –el niño se acercó a Nemu, y le cogió en brazos.

Yo cogí a Lavi y a Krory del brazo, y nos alejamos un poco. Estuvimos en silencio, hasta que apareció el niño con Nemu en brazos. Se acercó a mí y me lo tendió. Yo lo cogí y esperé.

-Lo vais a cuidar bien, ¿verdad?

Los tres asentimos. El chico volvió a mirar a Nemu, le acarició la cabeza, y se fue a su casa. Nos quedamos un rato quietos, mirando por donde el chico había desaparecido. Finalmente miré a Nemu, que seguía en mis brazos, y le pregunté:

-¿Estás listo?

Él asintió, y se dio la vuelta, quedándose con la cabeza pegada a mi cuerpo. Miré a los demás, y nos fuimos a la posada donde teníamos nuestras cosas. En seguida lo recogimos todos, y nos dispusimos a volver al cuartel. El alcalde, al enterarse de que nos íbamos, vino corriendo, sin creerse aun que hubiésemos solucionado el problema. Se lo explicamos todos, y pareció quedarse más tranquilo. Insistió en que pasáramos el día allí, para descansar, pero nos pareció que lo mejor en aquel momento era alejar a Nemu de allí, para que no sufriera más. 

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