El viaje se
nos hizo corto, y llegamos al pueblo cuando el cielo era naranja. En la
estación no esperaba el alcalde el pueblo, que nos puso al corriente la
situación.
Como Komui
nos había contado, un “monstruo” aterrorizaba a la gente del pueblo cuando
salía por las noches. Nadie le había visto claramente, simplemente veían una
sombra negra, bastante grande que saltaba por los tejados. Y mucho menos se
sabía el propósito de aquel ser. Cuando hubo terminado de darnos las
explicaciones, nos acompañó a una posada, y se despidió. Krory y Lavi
compartían habitación, y a mí me alojaron en la continua. Entré a dejar la
mochila, y me fui a la habitación de los chicos. Llamé a la puerta. Krory me
abrió, y me invitó a sentarme en el sillón de la habitación, mientras él
estudiaba el mapa del pueblo, y Lavi miraba el techo, tumbado en su cama con
las piernas colgando por uno de los lados.
-Kuro-chan,
no hace falta que te curres un plan de acción.
-¿A sí? ¿Y
cómo pretendes hacerlo?
-Es muy
sencillo, siempre aparece de noche, y según nos han dicho, va saltando por los
tejados, por lo que no será muy difícil verle, así que sólo tenemos que esperar
a que se haga de noche.
-¿Y si no le
encontramos?
-Si da la
casualidad de que no le encontramos, pues para la noche siguiente te dejaré
idear un plan. No creo que pase nada por esperar un día más. No sé qué será ese
bicho, pero no es peligroso.
-¿Y cómo
puedes estar tan seguro?
-Ha tenido
dos noches para él solo, y no ha hecho nada, si no lo ha hecho ya, no creo que
lo haga.
-Esperemos
que tengas razón.
Yo me
mantuve toda la conversación en silencio, pero atenta. Era mi primera misión, y
no sabía cómo actuar, así que lo mejor que podía hacer era tomar nota de qué
hacían los que tenían más experiencia.
Pronto la
noche se nos echó encima, y las luces de las casas se fueron apagando. De
pronto se escuchó un ruido a lo lejos. Krory se levantó de la silla y fue a
mirar por la ventana.
-No puede
ser…
Lavi se levantó
de un salto de la cama y miró por la ventana, asomándose justo por debajo de
Krory.
-Tenemos
compañía. Juvia, ¿estás lista?
-¿Qué pasa?
-Demonios
–dijo Krory. En aquél momento, el mechón blanco, que iba siempre caído entre
los ojos, se le levantó, y sus ojos se hicieron afilados. En la cara se le
dibujó una sonrisa siniestra, y salió por la ventana, enseñando los colmillos.
-Ya conoces
el otro lado de Kuro-chan. Cuando se activa su Inocencia parece una persona
completamente distinta.
Krory se
paró en el tejado de enfrente, y nos miró a los dos.
-Daos prisa,
jóvenes. Hay demonios que nos reclaman.
-Espera,
Kuro-chan, ¿y si los seguimos? Puede que aquí haya Inocencia. Eso explicaría la
presencia de ese monstruo, y la de los demonios.
-¿Inocencia?
¿Aquí? –pregunté yo.
-Nunca se
sabe –dijo Lavi, encaramándose en el marco de la ventana-. ¿Vamos?
Asentí, y
esperé a que saltara, para seguir sus pasos. Segundos después nos encontrábamos
los tres, con Noda a la espalda, corriendo sobre los tejados de aquel pueblo.
Cuando nos estábamos acercando a los demonios, una gran sombra negra saltó
desde uno de los callejones, y empezó a correr sobre los tejados.
-Ahí está
nuestro monstruo –dijo Krory, adelantándose.
-Juvia,
vamos, que nos deja atrás.
La sombra
cambió de dirección, y empezó a correr hacia nosotros. No… no corría. Lavi y yo
nos frenamos en seco, mirando como aquel ser pasaba volando sobre nuestras
cabezas. Miré hacia atrás. Krory ya se estaba encargando de los demonios. Eran
solo dos, así que no le darían problemas. Lavi echó mano del martillo que
llevaba sujeto en la pierna derecha.
-¡Ozuchi
kozuchi, crece!
(Ataque de Lavi; Martillo
cambiante)
De pronto
Lavi pasó volando sobre mi cabeza, subido en el martillo como si de una escoba
de bruja se tratara, me cogió del brazo, y me subió detrás suya. Nos fuimos
acercando cada vez más a aquel ser, hasta que nos quedamos a su lado. Era… ¿un
gato? Pero de un tamaño enorme… Un adulto podría subirse a su espalda sin que
él apenas lo notara. Entonces Lavi saltó del martillo, para ir a parar sobre el
animal. Me quedé yo sola sobre el martillo, pero comenzó a menguar, y pronto me
vi otra vez sobre el tejado con el martillo encogido en la mano. Krory llegó a
mi lado, relamiéndose.
-Qué rica ha
estado la comida –entonces el pelo se le bajó, y desapareció aquella mirada
diabólica. Krory se puso rojo como un tomate, y bajo la cabeza-. Siento que me
hayas tenido que ver así…
-No pasa
nada, es tu Inocencia. Además, somos compañeros, ¿cómo pretendías que no te
viera así en ningún momento?
-¿Compañeros?
Ambos
sonreímos. Lavi llegó en aquel momento, con los brazos apoyados sobre el pecho,
y se nos quedó mirando.
-¿Qué ha
pasado? –pregunté mirando hacia todos lados-. ¿No ha habido suerte?
Lavi separó
los brazos, dejándome ver el bulto negro que llevaba encogido entre ellos. El
gato notó el movimiento de Lavi, y giró la cabeza en mi dirección.
-No puede
ser… ¿Es este?
El pequeño
gatito me miraba desde los brazos de Lavi. Era completamente negro, y con los
ojos más azules que había visto nunca.
-Eso parece.
Cuando me subí sobre él, le acaricié la cabeza, y entonces encogió. No me lo
esperaba, casi me la pego.
-Lo siento,
no era mi intención –dijo una suave vocecita.
-Tranquilo,
no ha pasado nada –Lavi contestó con una gran sonrisa-. … ¡¡Un momento!!
Los tres
miramos al gato con los ojos como platos. Él se encogió, aun entre los brazos
de Lavi.
-¿Has
hablado, pequeño? –dijo Krory, acercando su mano al animal.
Silencio.
-¿Nos lo
hemos imaginado? –preguntó a continuación.
-¿Los tres?
–pregunté yo, incrédula.
Acaricié al
gato.
-Vamos, no
te asustes, no te vamos a hacer nada… ¿Cómo te llamas? –aquello era un poco
extraño, hablando con un gato como si esperara su respuesta.
-N-Nemu, me
llamo Nemu –dijo el gatito.
Sonreí.
Krory se alejo, y Lavi dio un grito mientras cogía al gato por debajo de las
patas delanteras, y se lo ponía a la altura de los ojos.
-¿Cómo es
posible?
-N-no lo sé…
En realidad nunca antes me había comunicado así con alguien…
La voz de
Nemu era suave, y un poco aguda. El gato no hacía ningún movimiento con la
boca, era como si escuchásemos su voz en nuestras cabezas.
-Bueno, se
podría decir que el problema del pueblo está resuelto- dijo Lavi, tendiéndome
el gato.
-¿Pero qué
hacemos con él? –pregunté mientras le cogía, y le abrazada sobre mi pecho.
-¿No es
obvio? Nos lo llevamos, a no ser que él se oponga, claro.
-Pero, ¿por
qué? –preguntó Nemu.
-Bueno, es
bastante probable que se trate de Inocencia, pero para estar seguros tenemos
que llevarle con Komui –añadió Lavi.
-¿Inocencia?
¿En un gato?
-Cosas más
raras se han visto.
-Bueno, pero
antes quiero despedirme de alguien.
-Si tienes
dueño no hace falta que vengas, ¿verdad, Lavi?
-Bueno, sí,
el problema es que podrían venir más demonios si se queda aquí.
-En realidad
no es mi dueño, sólo se encarga de mí a veces. Pero quiero avisarle para que no
se preocupe, ¿puedo?
-Claro –dije
yo, mirándole, con una sonrisa-. Tú nos guías –me agaché para dejarle en el
suelo.
Recorrimos
algunas calles, y llegamos a una casa con la ventana abierta. La luz estaba
encendida. Nemu se subió sobre el poyete de la ventana y empezó a maullar. En
seguida apareció un niño de unos 8 o 10 años, con un cuenco de comida.
-¡Nemu!
¿Vienes acompañado? ¿Quiénes son?
Nemu giró la
cabeza hacia nosotros.
-Hola, ¿tú
sabes lo que ha estado pasando estas noches en el pueblo? –empezó Lavi.
-Sí, lo del
monstruo que va saltando por los tejados, ¿no?
-Sí –Lavi
asintió-. Pues nosotros somos exorcistas, y el pueblo nos pidió que lo
resolviéramos. Parece ser que este chiquitín ha sido el causante del todo el
jaleo. Y, bueno… -Lavi se llevó una mano a la cabeza.
-Verás
–acudí en ayuda de Lavi-, parece que es compatible con una sustancia muy
peligrosa para el pueblo, y nos preguntábamos si nos lo podríamos llevar con
nosotros…
El chico
agachó la cabeza.
-¿Peligroso
para el pueblo? Pero si Nemu no es malo…
-Lo sabemos,
pero lo que tiene en su interior es muy atractivo para gente mala que le puede
hacer cosas malas a él, y al pueblo.
El niño se
quedó en silencio. Nemu maulló, y el chico pareció salir de su trance.
-¿Tú quieres
ir con ellos?
-Sólo si es
peligroso para todos vosotros –dijo Nemu.
Pero el
chico no dio muestras de haber escuchado aquello, por lo que se lo hice saber.
-No sé si
nos creerás, pero podemos escuchar a Nemu, es como si escucháramos sus
pensamientos, y dice que se vendrá si realmente es peligroso para vosotros.
-Ya veo…
Entonces creo que esto es un adiós –el niño se acercó a Nemu, y le cogió en
brazos.
Yo cogí a
Lavi y a Krory del brazo, y nos alejamos un poco. Estuvimos en silencio, hasta
que apareció el niño con Nemu en brazos. Se acercó a mí y me lo tendió. Yo lo
cogí y esperé.
-Lo vais a
cuidar bien, ¿verdad?
Los tres
asentimos. El chico volvió a mirar a Nemu, le acarició la cabeza, y se fue a su
casa. Nos quedamos un rato quietos, mirando por donde el chico había
desaparecido. Finalmente miré a Nemu, que seguía en mis brazos, y le pregunté:
-¿Estás listo?
Él asintió,
y se dio la vuelta, quedándose con la cabeza pegada a mi cuerpo. Miré a los
demás, y nos fuimos a la posada donde teníamos nuestras cosas. En seguida lo
recogimos todos, y nos dispusimos a volver al cuartel. El alcalde, al enterarse
de que nos íbamos, vino corriendo, sin creerse aun que hubiésemos solucionado
el problema. Se lo explicamos todos, y pareció quedarse más tranquilo. Insistió
en que pasáramos el día allí, para descansar, pero nos pareció que lo mejor en
aquel momento era alejar a Nemu de allí, para que no sufriera más.
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